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Lunes 4 de mayo de 2026
Marelen Castillo, representante a la Cámara

Marelen Castillo, representante a la Cámara

“Queremos que la menopausia sea reconocida como un asunto de salud pública”: Marelen Castillo

La representante a la Cámara impulsa el proyecto de ley 377 de 2025, una iniciativa pionera en Colombia que busca garantizar el derecho a la salud y la atención integral de las mujeres en perimenopausia y menopausia. En diálogo con CAMBIO, Castillo explicó por qué este tema, rodeado aún de silencios y estigmas, debe convertirse en una prioridad dentro del sistema de salud y el mundo laboral.

Por: Daniel Murcia

CAMBIO: ¿Cómo surgió la idea de impulsar un proyecto de ley que aborde el tema de la menopausia?

Marelen Castillo: En estos tres años –ya pasados tres años y casi seis meses de estar en el Congreso de la República–, en todos los debates he tenido una reflexión más allá de los temas que abordamos. Siempre que empezamos con un proyecto, sea de educación, de comunidades o de cualquier otro ámbito, se habla de los niños, de las niñas, de los adolescentes, de los jóvenes. También se habla de las mujeres, en distintos contextos: afro, rurales, campesinas, etcétera. Pero un día pensé: ¿quién habla de las mujeres en su etapa adulta, en su etapa madura?

Recuerdo que mi primer debate fue sobre quitar el IVA a los productos de higiene menstrual. Luego apoyé proyectos sobre la licencia de maternidad y sobre la endometriosis. Es decir, hemos legislado sobre distintas etapas de la vida de las mujeres, pero no sobre la madurez.

En una de esas reflexiones conocí a la doctora Adriana, presidenta de la Asociación Colombiana de Menopausia –que yo no sabía que existía–, y ella me contó todo el trabajo que hacen por las mujeres en esta etapa. Entonces pensé: “Nadie está legislando para las mujeres en su etapa madura”. Ahí empezó el ejercicio de investigar, conversar con médicos, psicólogos y la misma asociación, hasta formular el proyecto.

CAMBIO: ¿Cuáles son esos vacíos que existen hoy en el sistema de salud para atender a las mujeres en esta etapa?

M.C.: Lo primero que hay que hacer es que la mujer acepte esta etapa, porque todavía hay muchos mitos y tabúes. Muchas mujeres sienten vergüenza o miedo a ser juzgadas, incluso insultadas, por estar en menopausia. Pero esta es una etapa natural. Algunas mujeres la viven antes de los 50 años, otras incluso desde los 40. Y como cualquier cambio biológico, requiere atención médica, psicológica y orientación alimentaria.

En nuestro estudio encontramos que la atención depende mucho del sistema de salud que se tenga. Algunas EPS minimizan los síntomas –como los calores o el insomnio– diciendo simplemente “eso es la menopausia”, sin ofrecer seguimiento, exámenes hormonales o acompañamiento psicológico. Eso demuestra que el sistema necesita protocolos específicos para atender a las mujeres en esta etapa, tal como existen para otras condiciones crónicas.

CAMBIO: ¿Cuáles son los principales componentes del proyecto de ley y cómo busca responder a los vacíos en la atención de las mujeres durante la perimenopausia y la menopausia?

M.C.: El proyecto de ley busca generar disposiciones y contenidos para construir una política pública enfocada en la prevención, el diagnóstico temprano y la atención integral de la menopausia, entendida como un derecho que debe mejorar la calidad de vida de las mujeres. El diagnóstico temprano es clave, porque muchas mujeres empiezan a experimentar cambios hormonales desde los 40 años y no saben qué les está pasando. Contar con información, seguimiento médico y acompañamiento psicológico puede marcar una gran diferencia.

La iniciativa también promueve el acompañamiento integral y la sensibilización social, porque la menopausia no solo es un asunto médico, sino también emocional y social. Queremos que las mujeres vivan esta etapa con bienestar y sin estigmas.

CAMBIO: Este tema no está catalogado como un asunto de salud pública. ¿Por qué considera que debería serlo?

M.C.: Porque es una etapa biológica que afecta a una gran parte de la población femenina. Tiene impactos físicos, psicológicos y sociales. Además, nuestra población está envejeciendo, y eso hace que cada vez más mujeres vivan esta etapa. La menopausia influye en la salud mental, el rendimiento laboral y la calidad de vida. Por eso debe tratarse como un tema de salud pública, con estrategias de prevención, atención y acompañamiento.

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CAMBIO: ¿Qué definiciones y elementos básicos incorpora el proyecto para orientar la atención?

M.C.: Lo primero es definir claramente qué es la menopausia y qué es la perimenopausia, así como los síntomas vasomotores o el síndrome genitourinario que la acompañan. Reconocer estos conceptos permite desarrollar una atención integral y protocolos de diagnóstico temprano. El proyecto plantea que la menopausia debe ser reconocida como una etapa con impacto en la salud pública, porque tiene síntomas crónicos y progresivos que afectan la calidad de vida. Por eso el enfoque debe ser preventivo, con atención médica y acompañamiento continuo.

CAMBIO: ¿Cómo se garantiza la protección de las mujeres en el ámbito laboral durante esta etapa?

M.C.: Es un punto central. Muchas mujeres viven esta etapa cuando están cerrando su ciclo laboral o a mitad de él, y enfrentan discriminación por los síntomas o por prejuicios. Por eso el proyecto involucra no solo al Ministerio de Salud, sino también a los de Trabajo y Protección Social, para que la política pública contemple mecanismos de protección laboral.

Queremos que el diagnóstico temprano esté respaldado por un sistema de salud que permita notificar la condición sin afectar la permanencia en el trabajo. Las empresas, por su parte, deben crear estrategias desde talento humano para acompañar a las mujeres en esta etapa, igual que se hace con otros procesos de bienestar laboral.

CAMBIO: ¿Qué contempla el proyecto frente a la formación del personal médico y la atención integral?

M.C.: Uno de los ejes del proyecto es la formación del talento humano en salud. Queremos que médicos, enfermeras y psicólogos tengan herramientas para acompañar adecuadamente a las mujeres en esta etapa. Así como existe la pediatría para los niños, necesitamos un enfoque de atención para la mujer madura.

También se plantea la creación de protocolos unificados de diagnóstico temprano y manejo clínico interdisciplinario, que incluyan apoyo psicológico y psicosocial. Cada mujer vive esta etapa de manera diferente, por eso la atención debe ser personalizada y con criterios para calificar los síntomas según su impacto en la calidad de vida.

CAMBIO: ¿Cómo se garantizará el cumplimiento y seguimiento de la ley si se aprueba?

M.C.: El proyecto incluye un componente de control político. Desde la Comisión Legal para la Equidad de la Mujer realizaremos seguimiento a la implementación, para que la política no se quede en el papel. Así como hacemos control a otras leyes –como la de violencia política contra la mujer–, verificaremos que los ministerios cumplan con la reglamentación y los protocolos. Queremos que haya un sistema de evaluación permanente y que las regiones también adopten la política, garantizando atención prioritaria y continua.

CAMBIO: ¿En qué estado se encuentra actualmente el proyecto y qué viene en el proceso legislativo?

M.C.: Ya fue radicado y estamos a la espera de avanzar en la Comisión Séptima. Tenemos mucha expectativa de poder aprobarlo antes del 16 de junio de 2026. Ojalá el Congreso lo acompañe, porque esta es una ley para el bienestar de las mujeres en su etapa madura.

Hoy existen 165 leyes enfocadas en la mujer y 224 en trámite, pero ninguna aborda de manera integral la menopausia. Esta es la oportunidad de cerrar ese vacío. Queremos dejarle al país una política pública que reconozca esta etapa como parte esencial de la salud integral de las mujeres.

CAMBIO: ¿Qué mensaje final le gustaría enviar a las mujeres que atraviesan esta etapa?

M.C.: Que estén muy pendientes y que asuman con naturalidad cada ciclo de la vida. Así como acompañamos a las niñas en su primera menstruación, también debemos acompañarnos cuando llega la menopausia. Es una etapa más, y lo importante es vivirla con autocuidado, información y apoyo.

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