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Lunes 4 de mayo de 2026
Carlos Fernando Galán, alcalde de Bogotá, cumplirá dos años en el cargo el próximo 1 de enero. | Foto: Pablo David-CAMBIO

Habla Carlos Fernando Galán: ‘No es conveniente que mi hermano participe en las elecciones mientras soy alcalde’

Carlos Fernando Galán, alcalde de Bogotá, cumplirá dos años en el cargo el próximo 1 de enero. | Foto: Pablo David-CAMBIO

En conversación con Patricia Lara Salive, el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, hace un balance de la primera mitad de su mandato, traza la ruta de las obras que siguen en su administración y analiza los resultados de la encuesta Bogotá Cómo Vamos, algunos de los cuales, especialmente el relacionado con la seguridad, son negativos. Al final, se refiere a la participación en política de su hermano Juan Manuel.

Por: Patricia Lara

El alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, de 48 años, internacionalista graduado en las universidades de Georgetown y Columbia, hijo de la gran periodista Gloria Pachón y de Luis Carlos Galán, ese carismático líder asesinado en 1989 por las balas de Pablo Escobar, lleva en su ADN el periodismo y la política. Fue editor político de El Tiempo y trabajó en Semana y en la vieja revista CAMBIO. Después se dedicó a la política. 

El próximo 1° de enero cumplirá dos años como alcalde de la capital. Hoy vamos a hacer un balance de esta primera mitad de su gobierno.

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CAMBIO: Bienvenido a CAMBIO, alcalde... 

Carlos Fernando Galán: Muchas gracias. Un gusto inmenso estar en CAMBIO, que fue mi casa hace unos 22 años. 

CAMBIO: Antes de hablar de Bogotá, quiero hacerle una pregunta personal. Usted tenía 12 años cuando mataron a su padre. ¿Cuál es el último recuerdo que tiene de él antes de su muerte? 

C.F.G.: Yo lo acompañaba mucho en sus correrías políticas, particularmente en la última etapa. Yo iba a ir a Soacha la noche de su asesinato. Pero él me dijo: “Es de noche y voy a demorarme hasta tarde. Más bien acompáñame mañana a Villeta”. Entonces, la última vez que lo vi, fue en su oficina, que estaba en el mismo edificio donde vivíamos nosotros. Era un apartamento pequeño que alquiló para reducir desplazamientos. Le bajé el chaleco antibalas, lo acompañé a que se lo pusiera y me despedí. Eso fue entre las 6:45 y 7 de la noche, antes de que se fuera a la inauguración de la sede Alfonso López, en Teusaquillo, y de ahí saliera para Soacha. Esa fue la última vez que lo vi.

CAMBIO: ¿Y cuál es su primer recuerdo de él? 

C.F.G.: Hay varios, sobre todo jugando fútbol y Atari con él. Y también tengo recuerdos de campaña. Es que él estaba en campaña todo el tiempo. 

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CAMBIO: ¿Cuál es la principal enseñanza de su padre?

C.F.G.: Muchas. La primera es el ejemplo de su valentía y su coraje para enfrentar lo que enfrentó sin tener en cuenta los riesgos que eso implicaba. Él era consciente de su responsabilidad. Esa valentía es un ejemplo sin igual. Pero yo he aprendido, además, estando en este cargo, cosas que no me di cuenta que él también me enseñó, sobre todo a través de sus escritos e intervenciones. Y es, por ejemplo, la responsabilidad que tiene un gobernante en términos pedagógicos. ¿A qué me refiero? Es normal que, en política, los que la ejercen, prometan una cantidad de cosas y digan que van a cambiar las cosas de la noche a la mañana. Y yo he aprendido que eso es no solamente irresponsable, sino que además genera más problemas de confianza en la ciudadanía. Y él decía: ‘El que promete maravillas en el corto plazo, está engañando a la ciudadanía. El gobernante tiene que enseñar qué se puede hacer rápido y qué no, qué toma tiempo, qué no se puede lograr, o que es muy difícil lograr’. Yo mismo he hecho política prometiendo cosas que después me he dado cuenta de que no son viables en el corto plazo. 

CAMBIO: Hablemos ahora sí de Bogotá. ¿Cuál es el balance de esta mitad del Gobierno? 

C.F.G.: Tenemos problemas difíciles, pero vamos por buen camino. Voy a mencionar algunos sectores que van bien. Uno, es el sector social: hemos logrado resultados sin precedentes. En Bogotá conseguimos que, en el primer año, salieran de inseguridad alimentaria 560.000 personas. Y no lo decimos nosotros: lo dicen el DANE y la FAO. 

CAMBIO: ¿Gracias al programa ‘Bogotá sin hambre’?

C.F.G.: Ese programa ha permitido hacer la ampliación más grande de comedores comunitarios desde que se creó, en la alcaldía de Lucho Garzón. Nosotros hemos ampliado de 22 comedores comunitarios a 136. Pero, además, el programa ‘Bogotá sin hambre’ tiene un componente muy importante al reactivar la economía gracias al trabajo con el sector privado. Por ejemplo, logramos que Bogotá creciera un 1 por ciento más que la nación. La encuesta de ‘Bogotá cómo vamos’ afirma que el número de las personas que manifiesta haber tenido hambre cayó del 27 al 14 por ciento. Eso es un logro importantísimo en un solo año y tenemos que mantenerlo. Otro logro importante tiene que ver con la pobreza. También el año pasado hubo una reducción significativa de la pobreza monetaria en Bogotá. Más de 300.000 personas salieron de ella o superaron la línea de pobreza monetaria. En términos de obras, vamos bien porque hemos duplicado su velocidad. Y hemos logrado que el metro siga avanzando. 

CAMBIO: ¿Cuándo van a entregar el metro? 

C.F.G.: La obra del metro se termina en septiembre del 2027 y vamos en ritmo para cumplir esa fecha. Yo dije, a principios del año pasado, que en septiembre de 2025 llegaba el primer tren y llegó. Y ahora les digo: en el primer semestre del año entrante vamos a realizar pruebas en por lo menos 6 kilómetros de viaducto, y la gente va a ver los trenes rodando en Bogotá en mayo del año entrante, y la obra completa estará terminada en septiembre del 2027 para que entre en operación comercial, con ciudadanos utilizando el metro todos los días, en marzo del 2028Pero el metro es una de muchas obras. Hemos entregado 15 obras grandes en Bogotá. La avenida Boyacá de la calle 170 a la 183, la avenida José Celestino Mutis y la ampliación de la avenida Caracas al sur en 4 km. También entregamos varios puentes peatonales sobre la Calle 80, lo mismo que la obra del corredor del humedal Córdoba. Y pronto vamos a entregar completa la carrera Novena, una obra que viene de hace siete u ocho años y que estaba frenada

CAMBIO: Es bueno que usted haya continuado las obras. Pero, ¿va a haber alguna obra emblemática de Carlos Fernando Galán? 

C.F.G.: Hay varias que vamos a adjudicar pronto. Una es la Calle 13. Vale más de 2.5 billones de pesos y va a ‘desembotellar’ a Bogotá como parte de la región. Vamos también a adjudicar la Línea Dos del metro. La recibí en licitación y ha tenido problemas que hemos logrado resolver. Debe iniciarse su construcción en estos dos años. Vamos a avanzar en la avenida Ciudad de Cali hasta Soacha. Con esto vamos a hacerle una nueva entrada a Bogotá. También vamos a adjudicar el próximo semestre la avenida Suba - Cota. Vale más de un billón de pesos y va a permitir otra entrada a Bogotá. Vamos a terminar un proyecto que no lo adjudiqué yo, pero lo recibimos sin que se iniciara todavía y es el cable de San Cristóbal. Ya va en un 80 por ciento y lo entregaremos el próximo año. Vamos a avanzar a un segundo cable de Ciudad Bolívar, que se conecta con Soacha también.

CAMBIO: ¿Y cómo va a ‘desembotellar’ la salida al occidente?

C.F.G.: Con la vía Suba - Cota. Con la Calle 13, que permite conectar a Bogotá con Cundinamarca. Y con el gobernador y la región metropolitana estamos trabajando en dos proyectos. Uno tiene que ver con la ampliación de la Calle 80 para mejorar la conectividad. Ahí el problema es que uno llega a Bogotá con cinco carriles hasta el Puente de Guadua y allí se vuelven dos carriles. Entonces hay que ampliar ahí. Y se están haciendo los estudios para llevar Transmilenio hasta Siberia, inclusive, y conectar la vía con el transporte masivo tal como se hace en el caso de Soacha. Ese es uno de los proyectos. El otro es garantizar que El Dorado Max alargue la Calle 63, por un lado, y también hacer lo necesario para que la obra de la avenida La Esperanza o avenida Luis Carlos Galán llegue hasta fuera de Bogotá. Esas son algunas de las obras. Ahora estamos trabajando en la estructuración de alianzas público - privadas para algunas vías. Una es la Aló Centro, la Avenida Longitudinal de Occidente en el tramo centro, que va de la Calle 13 a la Calle 80. Ya la ANI la tiene contratada en el tramo sur que va hasta la Calle 13. Nosotros queremos llevar ese proyecto hasta la Calle 80 y esa es una de las vías estratégicas de Bogotá en términos de movilidad. Y la otra es la avenida Ciudad de Cali. También estamos trabajando en su estructuración con apoyo multilateral internacional para llevarla y ampliarla en el tramo Centro. Esas son unas de las obras que tenemos en frente. Algunas, como la de la Calle 13, las vamos a adjudicar en cuestión de semanas, mientras que otras se adjudicarán en el próximo semestre. Y vamos a dejar obras listas para el siguiente alcalde o alcaldesa. Por ejemplo, ya estamos avanzando en la factibilidad de la Línea Tres del metro. Ella debe salir de Soacha y conectar, en principio, el occidente de Bogotá con Soacha, Bosa, Kennedy, Fontibón y Engativá para que, con la Línea Dos, que estará en construcción, y la Línea Uno, que estará terminada, se empiece a desarrollar un sistema de movilidad de metro en los ejes de mayor demanda para la ciudad. Eso lo vamos a dejar listo para que el siguiente alcalde se siente con el siguiente Gobierno nacional, pacten el convenio de cofinanciación y puedan avanzar en adjudicar la Línea Tres del metro. 

CAMBIO: La encuesta ‘Bogotá cómo vamos’ tiene resultados agridulces. A la ciudad le fue bien, pero a usted lo rajaron, alcalde. ¿Por qué esa contradicción? 

C.F.G.: Bueno, hay elementos que nos han afectado, obviamente, pero a mí me alegra que haya cifras positivas. Ya mencionamos la del hambre, por ejemplo… En la encuesta hay también un buen resultado en la cifra de victimización. Y en el caso de la seguridad, el número de personas que dicen haber sido víctimas de un delito pasó de 24 por ciento el año anterior a 15 este. Esa es una buena cifra. 

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CAMBIO: Sin embargo la percepción de inseguridad ha crecido. 

C.F.G.: La gente se siente más insegura, pero no dice haber sido más víctima de delitos: esa cifra es cada vez menor. 

CAMBIO: ¡Es que siete de cada diez personas se sienten inseguras, alcalde! 

C.F.G.: Sí. Son cifras que no cuadran: la victimización y la percepción. Yo no voy a decir que es un tema de percepción: es una realidad. Hay un problema de seguridad en Bogotá, y tiene que ver con un problema nacional también. Hoy tenemos una política fallida contra las drogas. Hay más producción de droga que nunca antes en la historia de Colombia y eso alimenta las redes criminales en las ciudades. Ahí se genera también el mercado ilegal de armas, que lo controlan organizaciones como el Clan del Golfo o las disidencias de las Farc. Y esas armas llegan a bandas criminales en las ciudades, y son utilizadas para cometer delitos. Y en seguridad, hay un reto en Bogotá y es que hoy tenemos menos pie de fuerza. Cuando el alcalde era Gustavo Petro, hace 12 años, la ciudad tenía 20.000 policías para siete millones de habitantesY eran insuficientes. Hoy tenemos 15.000 para ocho millones de habitantes. Bogotá es la ciudad de Colombia con menos pie de fuerza por 100.000 habitantes. 

CAMBIO: ¿Y cómo se puede solucionar eso?

C.F.G.: Eso depende de la nación. Nosotros hemos pedido policías adicionales. El general Rincón y el ministro de Defensa nos anunciaron que ahora llegan 700. Y nos prometieron 800 nuevos en mayo del año entrante. Eso ayuda y nos va a llevar a una cifra de 16.500 o 17.000, un indicador mejor, pero sigue siendo corto. 

CAMBIO: ¿Cuántos policías debería tener Bogotá?

C.F.G.: Por lo menos 24.000 y tiene 15.000. Ahora, no estoy evadiendo mi responsabilidad como alcalde. Pero las cifras que uno ve en la encuesta sobre victimización van por el camino correcto. Nos falta mucho. Cada caso es una tragedia y nos duele. Pero las cifras en hurto de vehículos y motos, por ejemplo, han disminuido y son las mejores en ocho años. Y el homicidio no se aumentó el año pasado, y en este ya está bajando: mientras en Colombia subió cerca del 2 por ciento, en Bogotá se redujo casi 3 por ciento. Espero que lleguen al 4 por ciento al finalizar el año. Es una tendencia distinta a la de la nación, pero tenemos muchos retos que debemos coordinar mejor con diferentes actores, con la rama judicial, con la Policía, con el Gobierno nacional. 

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CAMBIO: ¿Cómo está el tema de cámaras?

C.F.G.: Hemos hecho un esfuerzo para lograr que estén funcionando todas las cámaras, porque han surgido estrategias de bandas delincuenciales para afectarlas. Hemos identificado sitios en Bogotá donde se dedican a romper los cables para desconectarlas. Ahí hemos avanzado, aunque no lo suficiente. Y ya hemos conectado 1.600 cámaras privadas que miran al espacio público desde los edificios.

CAMBIO: El tema de justicia es complicado, porque muchas veces capturan a los delincuentes y los sueltan a los pocos días… 

C.F.G.: Es una frustración. Yo creo que los jueces hacen su labor, y cumplen su tarea con el marco jurídico que tienen, donde hay unas garantías para todos los actores y eso es parte de la democracia. Sin embargo, yo sí creo que se requieren modificaciones y nosotros vamos a proponer un debate, desde enero próximo, para que en la ley se permita a las autoridades ser más eficaces en la lucha contra el delito, y a la rama judicial tener mejores herramientas con el fin de poder tomar mejores decisiones. Por ejemplo, para mí debería ser un agravante automático que un delito se cometa con arma y con violencia, así sea una persona que no tenga antecedentes. No estoy cayendo en un populismo punitivo, sino entrando a verificar qué herramientas en la ley hoy pueden ajustarse para garantizar que delincuentes que hayan cometido hechos de violencia graves no salgan tan fácilmente de la cárcel y puedan cometer otros delitos. Es el caso del menor de edad que asesinó a un joven en Usaquén, y que ya había sido detenido por hurto calificado y, como sanción, siendo menor, le dieron libertad vigilada. Y cumpliendo esa sanción asesinó a otra persona. Eso nos debe llevar a pensar que las normas, como están, no funcionan bien. 

CAMBIO: Alcalde, se descolgó mucho la imagen suya en esa encuesta: pasó de 42 por ciento positiva en el 2024 a 26 por ciento. ¿Por qué? 

C.F.G.: Esa es una cifra que, según me explicaban en ‘Bogotá cómo vamos’, no corresponde a la imagen. Esa es una calificación de la gestión de la Alcaldía, no del alcalde. Ellos tienen otra calificación para la imagen, que entiendo que no publican por la ley que hay actualmente de encuestas. Y me aseguran que está significativamente por encima de esa cifra. Sí hay una caída de la gestión efectivamente, que yo creo que tiene que ver con que ha habido problemas en seguridad. Y la gente está esperando que se resuelva el tema de basuras. 

CAMBIO: Hablemos de las basuras. ¿Qué pasa ahí? 

C.F.G.: Tenemos un contrato que cumple ocho años en febrero. Hemos tenido un problema operativo porque algunas de esas empresas, al finalizar el contrato, tienen dificultades con sus vehículos, se les varan y no pueden cumplir una frecuencia... Eso afecta la recolección de basuras. Y hemos tenido dificultades pedagógicas porque la ciudadanía no tiene claro cómo funciona el sistema de recolección de residuos en Bogotá y, por ejemplo, saca escombros, los pone al lado de una caneca plateada y cree que ahí los van a recoger porque por ahí pasa el camión. Y el contrato no permite eso. Eso se recoge aparte y se paga aparte. Tampoco hemos sido precisos en la pedagogía sobre cuándo pasa el camión, para que no dure la basura una, dos, cinco horas ahí. Estamos trabajando en pedagogía. El tercer componente son las sanciones. Este año las duplicamos. Hay mucha gente que, de manera deliberada, bota la basura donde y cuando no es. Eso es ilegal. Entonces, en resumen, estamos mejorando la capacidad operativa, la sancionatoria y la pedagógica.

CAMBIO: ¿Cómo está la situación de agua? ¿Hay posibilidades de nuevos racionamientos?

C.F.G.: No hay ninguna posibilidad. Hoy, el sistema Chingaza debe estar por encima del 75 o 76 por ciento de su nivel, que es adecuado. Cuando llegué a la Alcaldía, el 1° de enero de 2024, ese indicador estaba en alrededor del 50 por ciento. Y agilizamos las obras de Tibitoc, que es la planta del río Bogotá en el norte. Gracias a ello, hoy podemos decir que, en los próximos 33 años, en Bogotá no va a haber racionamiento de agua porque tenemos dos fuentes que van a complementarse

CAMBIO: Mientras se termina el desbarate en que está la ciudad, ¿cómo va a mejorar la movilidad? 

C.F.G.: Vamos a entregar varias obras importantes en los próximos seis meses. Ya fortalecimos el equipo de agentes y de guías de tránsito. La entrada de ese equipo es inmediata. Son 140, lo que representa un aumento de más del 20 por ciento de los agentes. Y a partir de enero le quiero dar un nuevo impulso a la guerra contra los mal parqueados, porque cuando tenemos la ciudad reventada con obras, la gente parquea donde le da la gana y termina eliminando un carril. Entonces, he pedido más sanciones para eso, pero también conciencia ciudadana. 

CAMBIO: Las quejas de la gente sobre los servicios de salud también son muy frecuentes…

C.F.G.: Obviamente, es un sistema que se afecta con lo que pasa a nivel nacional, y con lo que sucede con las EPS intervenidas, así como con la crisis de medicamentos. 

CAMBIO: ¿Cómo están sus relaciones con el presidente? 

C.F.G.: Yo he tratado de mantener una relación constructiva con él. He tenido muchas diferencias en público y en privado, porque he sentido que el mandatario ha tratado de imponer su visión sobre Bogotá y él tiene que respetar la institucionalidad de la ciudad, que escogió un equipo de gobierno y un alcalde que en muchos frentes no comparten la visión que el presidente tiene. Pero hay casos en los que he dicho: “busquemos fórmulas de acuerdo”, y hemos logrado algunas. 

CAMBIO: ¿Qué ha sido lo más difícil con el Gobierno?

C.F.G.: Ha habido varios frentes. Uno ha sido el tema de seguridad porque estamos afectados por la falta de pie de fuerza. Discrepamos en el manejo de las protestas. En Bogotá, muchos están desesperados por los bloqueos permanentes al sistema de transporte. Yo le he dicho al presidente: “Nosotros tenemos que respetar la protesta; el Acuerdo de Paz estableció que había que avanzar en regulaciones que protegieran la protesta, pero que pensaran también en los derechos de los que no protestan. Una persona que va para una cita médica y que le bloquean el sistema de transporte y la pierde y tiene que pedirla para dentro de tres meses, ve afectados sus derechos. Entonces yo le he dicho al presidente: “Cuando hay bloqueos, tenemos que priorizar también los derechos de los que no se están manifestando. Y ahí ha habido un choque con él, porque ha dicho que no está de acuerdo con la intervención, en algunos casos, de la fuerza pública. Yo sí creo que amerita que la fuerza pública intervenga cuando se cumplen todos los criterios de ley. Ese ha sido un choque con el Gobierno, y yo espero que se supere. 

CAMBIO:  Alcalde, se comenta en los círculos políticos que hay problemas entre usted y su hermano Juan Manuel. ¿Cuál es la verdad de eso? 

C.F.G.: Él y yo hemos tenido diferencias políticas y no son nuevas.  Yo fui elegido senador por un partido distinto, Cambio Radical, y él por el Partido Liberal. Entonces, hemos tenido diferencias durante muchos años. Ahora, yo no puedo decirle a él qué debe hacer o qué no debe hacer. Él tiene sus derechos, obviamente. Lo único que yo he dicho en algunos espacios es que a mí me parece que no es conveniente que el hermano del alcalde de Bogotá esté participando en un proceso electoral cuando ese alcalde está ejerciendo. No me parece conveniente, no es lo mejor, pero no puedo ir más allá de expresar esa opinión. No puedo ya meterme más, porque no me corresponde decirle qué puede o no puede hacer y tampoco apoyarlo o no apoyarlo. No puedo hacer nada de eso porque estoy en un cargo que me lo impide, pero sí puedo manifestar una opinión personal y es que creo que eso no es conveniente en este momento.

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CAMBO: ¿Cuál va a ser su legado, alcalde? 

C.F.G.: Espero que sea lograr poner al día una ciudad que tiene deudas históricas. El metro es un componente importante, lo mismo que las obras públicas, la modernización de la política social y saldar una deuda en lo ambiental. Espero que contratemos el próximo semestre la obra ambiental tal vez más importante de la historia de Colombia que es la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales Canoas, que va a tratar el agua residual de Bogotá en un 70 por ciento y de Soacha en un 100 por ciento. Eso va a generar un impacto en todo el río Magdalena hasta Barranquilla. Entonces, la meta mía, es poner al día a Bogotá y saldar las deudas históricas. 

CAMBIO: ¿Qué consejo cree que le estaría dando Luis Carlos Galán en este momento? 

C.F.G.: Que aguante. Me acuerdo que él decía: “Uno a veces en la política se enfrenta a muchas dificultades al tiempo, y a veces le cuesta en lo familiar y en lo personal. Pero hay que aguantar.” Cuando uno siente que está haciendo lo correcto, tiene el equipo para hacerlo y sabe que eso toma tiempo, tiene que aguantar hasta mostrar los resultados.

CAMBIO: ¿Tiene algo más que agregar, alcalde? 

C.F.G.: Que espero que en un año hagamos una nueva entrevista y podamos mostrar esos resultados que anuncié que tendremos en el 2026.

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