El sismo del 9 de junio sigue generando actividad geológica, incluso semanas después del movimiento principal.
Foto: Colprensa/Prensa/Redes sociales
¿Qué ocurre después de un sismo? Esto es lo que dice el Servicio Geológico Colombiano
Un mes después del sismo de Paratebueno, el Servicio Geológico Colombiano explica diez efectos geológicos comunes tras un evento de gran magnitud.
Por: Paula Ricaurte
El pasado 8 de junio, un sismo de magnitud 6,5 con epicentro en los municipios de Paratebueno y Medina sacudió al centro y al oriente del país. Aunque ese día la tierra dejó de temblar en cuestión de segundos, el sismo dejó una serie de procesos geológicos que aún continúan bajo nuestros pies.
Un claro ejemplo de ello es que, hasta la fecha, el evento ha generado más de 1.293 réplicas y ha motivado más de 12.000 reportes ciudadanos, según el Servicio Geológico Colombiano (SGC). De hecho, Bogotá (4.345 reportes), Villavicencio (1.298) e Ibagué (352) son las ciudades con mayor número de notificaciones.
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Esto ocurre porque, aunque los sismos son eventos breves en duración, tienen un impacto en el suelo y subsuelo que puede prolongarse por días o incluso meses. A propósito del primer mes del sismo de Paratebueno y Medina, uno de los más fuertes de las últimas décadas, la SGC explica diez cosas que pueden pasar bajo tierra por el paso de las ondas sísmicas.
- Reacomodación de la corteza terrestre: la sacudida que produce un sismo en la corteza terrestre puede resultar en el desplazamiento de partes de la corteza a lo largo de planos de falla. Sin embargo, esa liberación no marca el final del proceso. Tras el evento principal, las rocas deben reacomodarse ajustándose a este cambio temporal de esfuerzos internos.
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- Generación de réplicas: las réplicas hacen parte del proceso natural de ajuste de los esfuerzos que dieron origen al sismo. Según el SGC, se trata de un comportamiento habitual tras sismos superficiales de gran magnitud. Aunque estas suelen ser de menor magnitud al sismo principal, en algunos casos pueden ser perceptibles para la población.
- Efectos sobre fallas geológicas cercanas: un sismo puede modificar los esfuerzos tectónicos en la zona epicentral, transmitiendo esfuerzos a fallas próximas que podrían generar sismos futuros.
- Desprendimiento de materiales inestables en laderas: los sismos pueden generar cambios en el equilibrio natural de las laderas, generando distintos tipos de movimientos en masa como deslizamientos de suelos y rocas y caídas de rocas. Ocurre con mayor frecuencia en pendientes pronunciadas formadas por materiales sedimentarios blancos.
- Compactación y licuación del suelo: cuando un sismo ocurre en zonas con suelos saturados de agua, como llanuras o costeras**, la vibración puede llevar a que los granos del suelo (especialmente la arena), pierdan contacto entre sí.** Esto provoca que el suelo se comporte como un fluido y pierda su firmeza.
- Agrietamientos y fracturación del terreno: después de un sismo aparecen grietas, surcos o agrietamientos visibles en la superficie, los cuales son causados por deformaciones que se originan a mayor profundidad.
- Liberación de gases atrapados: en ciertas regiones del mundo, sobre todo en zonas con actividad volcánica, los sismos pueden inducir la salida de gases desde el subsuelo o reservorios profundos, como dióxido de carbono, metano o radón.
- Anomalías hidrológicas y efectos hidrogeológicos: la vibración del terreno durante un sismo puede generar anomalías por donde circula el agua, lo que provoca variaciones en el nivel de pozos, cambios en el caudal de manantiales o incluso la aparición de nuevos brotes en la superficie.
- Oleaje anómalo: la agitación causada por la sacudida del terreno puede ocasionar oleaje anómalo y desbordamientos de estanques, lagos, embalses y ríos.
- Otros efectos: cuando la sacudida es muy fuerte, por la agitación de los árboles y la vegetación, las ramas de los árboles se pueden romper y caer. En ocasiones, los troncos pueden desenraizarse y caer, especialmente en laderas con fuerte pendiente.