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Lunes 4 de mayo de 2026
Incendios forestales en Bogotá. Crédito: Colprensa.

Incendios forestales en Bogotá. Crédito: Colprensa.

Sequías y altas temperaturas: el cambio climático detrás de los incendios en Cundinamarca

El gobernador de Cundinamarca, Jorge Emilio Rey, denunció que en dos semanas se han atendido más de 30 incendios forestales en el departamento y advirtió que el calor, la sequía y las acciones irresponsables detonan nuevos focos.

Por: Carolina Calero

Una combinación de temperaturas por encima del promedio, suelos resecos y prácticas humanas de riesgo propician una nueva ola de incendios en Cundinamarca. El caso más crítico se concentra en Nilo, donde un fuego iniciado en inmediaciones de la Base Aérea de Tolemaida se extendió por el cerro La Palmita y amenaza franjas cercanas a zonas habitadas. La Gobernación reporta 30 emergencias forestales en apenas dos semanas en distintos municipios del departamento.

En Nilo, las llamas avanzaron sobre el bosque seco tropical y el bosque húmedo premontano, y las autoridades locales estiman al menos 45 hectáreas afectadas y señalan un control del 60 por ciento en el sector de Los Curos. La emergencia toca áreas de Tolemaida y pone en alerta a veredas como San Bartolo, donde la comunidad vigila posibles afectaciones a acueductos veredales, estabilidad de laderas y calidad del aire.

La zona impactada incluye además un Banco de Hábitat de más de 124 hectáreas y una Reserva Natural de la Sociedad Civil, lugares clave para la conectividad ecológica y la protección de fuentes hídricas que abastecen a familias rurales. 

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Otros municipios afectados

La Gobernación también apuntó a otras emergencias recientes. En Sasaima, los cuerpos de socorro liquidaron focos en El Limonar, Mojón y La Tinaca Baja, con una afectación cercana a 20 hectáreas. En Simijaca, el incendio en Salitre se originó en una quema de residuos y dejó 2 hectáreas consumidas. Municipios como Pandi, Tocancipá, Guaduas, Tocaima y Ricaurte también registraron eventos en las últimas horas. Aunque la mayoría ya está bajo control, el terreno comprometido supera las 83 hectáreas adicionales, según reportes oficiales.

El gobernador Jorge Emilio Rey pidió evitar el uso de botellas, vidrios y materiales inflamables en áreas con cobertura vegetal y agradeció el trabajo de bomberos municipales, consejos de gestión del riesgo y comunidades que apoyan la respuesta. El llamado coincide con la evidencia en campo, donde el calor y la baja humedad aceleran la propagación de las llamas y dificultan la liquidación completa de los perímetros.

“Pedimos a la ciudadanía no dejar botellas, vidrios ni material inflamable en zonas de cobertura vegetal”, dijo el gobernador Jorge Emilio Rey, quien agradeció el trabajo de bomberos, consejos de gestión del riesgo y comunidades.

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Cambio climático, temporada seca y manos humanas

Según la Gobernación, por un lado, el cambio climático empuja olas de calor más largas e intensas y sequías más frecuentes, que deshidratan vegetación y suelos. Por otro, la temporada seca concentra vientos y reduce la humedad ambiente. A esto se suma el factor humano, desde quemas agrícolas mal manejadas hasta la basura que funciona como iniciador. 

La Unidad Departamental de Gestión del Riesgo coordina con alcaldías, Defensa Civil y Cruz Roja la contención de frentes activos, el monitoreo de puntos calientes y la protección de bocatomas y nacederos. En varios municipios ya se han implementado medidas como cortafuego y enfriamiento de perímetros.  

Asimismo, entre las medidas inmediatas se cuentan la suspensión de quemas, vigilancia de corredores viales y miradores, instalación de señalización temporal en zonas críticas, disposición correcta de residuos y activación de campañas pedagógicas en veredas y centros poblados. A mediano plazo, recomiendan restauración ecológica en áreas degradadas, manejo de combustibles en bordes urbano-rurales y alertas tempranas con lectura comunitaria del riesgo.

Lo que puede hacer la ciudadanía

  • No arrojar colillas, botellas o envases en bordes de carretera y cerros.
  • Reportar columnas de humo o puntos calientes a los organismos de socorro locales.
  • Evitar quemas de residuos y prácticas que involucren fuego a cielo abierto.
  • Colaborar con los cierres temporales de senderos y los operativos de control.
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