En el bombardeo en contra del ELN murieron más de 10 integrantes de la estructura ilegal.
Foto: Ejército
¿Quiénes eran los cabecillas del ELN que eran objetivo del bombardeo en el Catatumbo?
Luego de que las Fuerzas Militares aseguraron el área, encontraron el cuerpo de alias Chucky e interceptaron comunicaciones que confirmaron que alias Jhon Breiner resultó gravemente herido. En la zona también encontraron trincheras subterráneas, armas y modernos equipos para el uso de drones.
Por: Javier Patiño C
Desde el campo de paradas de la Brigada 30, en Cúcuta, un grupo especial del Comando Conjunto de Operaciones Especiales (CCOES) partió a bordo de cinco helicópteros de la Aviación del Ejército con el objetivo de ser insertado en el sector de Filogringo, región del Catatumbo.
Durante varias horas, las tropas debieron esperar a que cesara la lluvia que caía desde las primeras horas del miércoles 4 de febrero en la zona donde se ejecutó el primer bombardeo contra una estructura del ELN durante el Gobierno del presidente Gustavo Petro.
Los pilotos de las aeronaves sortearon densos bancos de nubes hasta llegar al punto exacto, en medio de las montañas, donde dos aviones Tucano de la Fuerza Aeroespacial Colombiana habían lanzado las bombas sobre un campamento del frente de guerra nororiental del ELN, en el que se encontraban más de 100 guerrilleros.
Desde las puertas de los helicópteros Black Hawk, los uniformados descendieron mediante la técnica de rapel, con el fin de evadir el fuego que desde tierra realizaban algunos integrantes de la estructura ilegal, quienes intentaban evacuar a heridos y muertos que dejó la operación militar.
Tras varios minutos de enfrentamiento, las fuerzas especiales tomaron el control del área en la vereda Andalia, punto estratégico entre los municipios de Tibú y El Tarra.
“Aquí hemos desplegado las máximas capacidades diferenciales del Ejército Nacional y la Fuerza Aeroespacial Colombiana, en coordinación con nuestra Policía Nacional, a través del poder aéreo y terrestre”, señaló el general Hugo López, comandante general de las Fuerzas Militares.
En el lugar fueron hallados los cuerpos de siete integrantes de la estructura ilegal y uno más que fue encontrado herido, oculto entre la vegetación. No obstante, interceptaciones de inteligencia confirmaron que la operación dejó varios heridos adicionales y al menos otros tres guerrilleros muertos, cuyos cuerpos fueron retirados por miembros del grupo armado.
“La inteligencia militar nos permite determinar que hubo aproximadamente 15 afectaciones adicionales entre heridos y muertos”, aseguró el comandante de las Fuerzas Militares.
Durante la inspección del área se localizaron varias trincheras subterráneas utilizadas para evadir controles de la fuerza pública, más de 15 fusiles y modernos equipos para la operación de drones.
Entre los cuerpos recuperados se confirmó la muerte de alias Chucky. Así mismo, se estableció que alias Jhon Breiner perdió ambas piernas como consecuencia del bombardeo y fue evacuado del sector por su anillo de seguridad.
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Quiénes son los cabecillas
Alias Chucky era el segundo cabecilla del Batallón de Frontera del frente de guerra nororiental del GAO ELN y era señalado de ser responsable de graves afectaciones humanitarias en comunidades rurales del Catatumbo, especialmente en los municipios de Tibú y El Tarra.
El jefe guerrillero acumulaba más de 18 años de trayectoria criminal, periodo durante el cual ocupó diversos cargos de mando que le permitieron recibir entrenamiento especializado como explosivista, francotirador, operador de drones y combatiente de fuerzas especiales. Estas capacidades fueron empleadas de manera sistemática para dirigir acciones armadas, imponer control social violento y someter a la población civil.
Su influencia en la zona le permitió instalar campos minados, sostener hostigamientos, ejecutar acciones terroristas mediante el uso de drones cargados con explosivos y coordinar retenes ilegales, convirtiendo veredas y corredores rurales en escenarios permanentes de confrontación, especialmente en las veredas La Angalia y Veinte de Julio, en Tibú. Estas acciones derivaron en confinamiento de comunidades, desplazamiento forzado, restricciones a la movilidad y extorsión sistemática.
En 2011 cumplió funciones de seguridad del cabecilla del frente de guerra nororiental; en 2014 fue cabecilla de escuadra de la Compañía Caribe; entre 2020 y 2022 se desempeñó como segundo cabecilla de esa misma compañía; y desde 2024 actuó como segundo cabecilla del Batallón de Frontera.
De acuerdo con inteligencia militar, alias Chucky tenía la misión de sostener la confrontación armada con el frente 33 de las disidencias de las Farc, situación que generó confinamiento de comunidades rurales, abandono de tierras y desplazamiento forzado de familias enteras.
Para las autoridades, la confirmación de su muerte representa una afectación directa a la capacidad del ELN para ejercer control armado, generar desplazamientos y ejecutar extorsiones, lo que abre una oportunidad para el restablecimiento de la seguridad y la presencia institucional en la región.
Alias Jhon Breiner
Alias Jhon Breiner era el cabecilla principal de la compañía comandante Diego del frente de guerra nororiental del ELN, con presencia criminal en el Catatumbo y otras zonas rurales del nororiente del país.
Acumulaba más de diez años de trayectoria criminal dentro de la organización armada ilegal. Entre 2018 y 2019 ejerció como cabecilla de escuadra del frente Héctor; entre 2019 y 2024 se desempeñó como segundo cabecilla de la compañía Félix; y desde 2025 asumió como cabecilla principal de la compañía comandante Diego.
Su prontuario delictivo lo vincula con combates armados, hostigamientos reiterados contra la fuerza pública y la orientación en la instalación de campos minados, acciones que dejaron militares heridos.
Participó y dirigió confrontaciones armadas en municipios como El Tarra, Sardinata, Ábrego y Tibú, consolidándose como un actor clave en la disputa territorial, incluyendo enfrentamientos con el frente 33, lo que provocó confinamiento y desplazamiento forzado de comunidades rurales.
Además, ejercía control social violento mediante retenes ilegales, intimidación armada e imposición forzada de normas de convivencia, restringiendo la libertad de la población civil.
Según las autoridades, también cumplía un rol determinante en el sostenimiento de economías ilícitas, especialmente el narcotráfico, utilizando la violencia para asegurar el recaudo y el control de la cadena criminal.