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Lunes 4 de mayo de 2026
Crédito: Colprensa. Medicamentos en Audifarma.

Crédito: Colprensa. Medicamentos en Audifarma.

Reacciones y debate por el Plan de Soberanía Sanitaria del Ministerio de Salud

El Gobierno nacional lanzó el Plan de Soberanía Sanitaria, una estrategia que busca fortalecer la producción nacional de medicamentos esenciales para enfermedades que calificaron como desatendidas, tales como la tuberculosis, el paludismo y la lepra.

Por: Manuela Cardozo

El anuncio del Ministerio de Salud sobre la implementación de un Plan de Soberanía Sanitaria generó polémicas en los últimos días, luego de la difusión de un comunicado oficial del ministerio y un video en el que el ministro Jaramillo afirma que la nueva estrategia garantizaría el acceso a medicamentos usados para tratar enfermedades desatendidas.

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Particularmente, el ministro habló sobre la producción de medicamentos para tratar la tuberculosis, el paludismo y la enfermedad de Hansen (lepra). El plan, que requerirá una inversión de 1,37 billones de pesos entre 2026 y 2035, contempla la articulación entre el Instituto Nacional de Salud, la Universidad de Antioquia y otros centros de investigación pública para producir medicamentos destinados al tratamiento de estas condiciones.

El ministerio afirma que los recursos se orientarán al fortalecimiento de la infraestructura, la transferencia tecnológica y el desarrollo científico nacional. “Con estos recursos se impulsará la creación y modernización de plantas de producción farmacéutica en distintas regiones del país, reduciendo la dependencia de la importación de medicamentos y consolidando a Colombia como un referente en innovación y capacidad científica en América Latina”, dice el ministerio.

Recursos necesarios

Sin embargo, según el documento aprobado por el Consejo Nacional de Política Económica y Social y el Departamento Nacional de Planeación (CONPES 4170), que cita al Ministerio de Hacienda y Crédito Público, hay una insuficiencia de recursos para financiar la totalidad de los requerimientos de la inversión, 1,37 billones de pesos.

“Frente a la insuficiencia de los recursos para financiar la totalidad de sus requerimientos de inversión, se determinó la necesidad de utilizar vigencias futuras excepcionales, de acuerdo con el Marco de Gasto de Mediano Plazo”, se lee en el CONPES 4170.

Este tipo de dificultades financieras ha sido recurrente en las discusiones de políticas públicas en salud. Un ejemplo reciente fue la sesión del 28 de octubre de 2025 en la Comisión Séptima del Senado, cuando se aplazó la votación de la reforma a la salud hasta que se definiera la Ley de Financiamiento que garantizara los recursos necesarios para su implementación, según el Senado de la República.

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Adicionalmente, el ministro de Salud destacó que la soberanía sanitaria implica reducir los costos de medicamentos estratégicos, entre los que destacó al Dolutegravir, del que dijo: “logramos importar en 15.000 pesos las 30 grageas, cuando antes aquí se pagaban 410.000, con un ahorro de tres casi 300.000 millones de pesos, porque trajimos cerca de un millón de tratamientos”.

El Dolutegravir es un antirretroviral utilizado para tratar la infección por VIH, ya que ayuda a aumentar la cantidad de células inmunológicas que combaten las infecciones, según el portal médico MedlinePlus. MinSalud dice que en 2025 se tienen identificadas 185.954 personas que son VIH positivo.

El Ministerio de Salud afirma que la reducción del costo busca garantizar el acceso universal. En febrero de 2025, el presidente Gustavo Petro fue objeto de críticas tras afirmar que el medicamento “ya no costará medio millón de pesos”, en referencia al precio comercial reportado por asociaciones de pacientes. No obstante, su precio en el mercado colombiano se encuentra en debate y depende de las patentes, la importación y el costo de producción.

Producción de medicamentos

Un estudio de la consultora New Angle realizado en 16 países reporta que el costo de producción de medicamentos sin patente aumentó en un 31,6 por ciento entre 2020 y 2024, debido al incremento en el precio de los insumos farmacéuticos activos y los costos energéticos globales.

En Colombia, producir un antibiótico genérico como la rifampicina (usado para tratar la tuberculosis) requiere una infraestructura especializada y certificaciones de calidad que pueden elevar su costo de fabricación, según estimaciones internacionales.

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El tratamiento de enfermedades como la tuberculosis pueden costar más de 2.000 dólares por persona. Además, para los pacientes que necesitan medicamentos más especializados durante periodos de tratamiento de 20 meses “el aumento del precio podría alcanzar el 500 por ciento, con un régimen de tratamiento que ronda los 9.000 dólares”, dice Médicos Sin Fronteras. A su vez, MinSalud reporta que en Colombia hay 20.832 casos de tuberculosis, y en 2025 esa organización ha invertido 14.000 millones de pesos para combatir esta enfermedad. Sin embargo, según la Defensoría del Pueblo, entre el 50 y el 60 por ciento de los pacientes en Colombia no reciben sus medicamentos a tiempo.

No obstante, Colombia importa aproximadamente el 70 por ciento de los medicamentos que consume, dice la agencia aduanera, Roldán Customs. De estos tratamientos, el 36,9 por ciento provienen de Estados Unidos y Alemania, según datos del Dane de 2024. El desafío de producir medicamentos localmente contrasta con la capacidad industrial de estos países. Por ejemplo, Alemania alberga 670 empresas farmacéuticas que producen casi 400 medicamentos y un volumen anual de exportaciones que supera los 90.000 millones de euros, según la plataforma de información oficial sobre Alemania, ​​deutschland.de.

En comparación, según datos de 2024 de la Asociación de Industrias Farmacéuticas Nacionales (Asinfar), Colombia cuenta con 98 plantas certificadas con Buenas Prácticas de Manufactura (BPM) y 6 plantas en construcción y adecuación.

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