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Lunes 4 de mayo de 2026
Crecen dudas sobre EE. UU. como sede del Mundial 2026

Crecen dudas sobre EE. UU. como sede del Mundial 2026

Foto: Colprensa

Mundial 2026: crecen las críticas y el debate por posible boicot a Estados Unidos como sede del campeonato del mundo

La Copa Mundial de la FIFA 2026, que debería ser una fiesta global del fútbol, ya está rodeado de polémica antes de empezar. Las restricciones migratorias, el clima político en Estados Unidos y las alertas por la seguridad de los hinchas han puesto en duda si el país está en condiciones de recibir a millones de aficionados de todo el mundo.

Por: Silvia Juliana Jaimes Reátiga

A cinco meses del inicio de la Copa Mundial de la FIFA 2026, que se disputará de manera conjunta en Estados Unidos, Canadá y México entre el 11 de junio y el 19 de julio, aumentan las voces que cuestionan la capacidad de Estados Unidos como país anfitrión. Las recientes decisiones del Gobierno de Donald Trump y las preocupaciones por la seguridad de los aficionados han reavivado el debate sobre un posible boicot.

El expresidente de la FIFA, Joseph Blatter, se sumó a estas críticas al respaldar públicamente los comentarios del abogado suizo Mark Pieth, experto en anticorrupción y exsupervisor de la reforma de la FIFA. En declaraciones al diario suizo Der Bund, Pieth advirtió que el clima político y social en Estados Unidos no resulta atractivo ni seguro para los hinchas extranjeros.

Pieth prende las alarmas sobre el Mundial 2026

“Lo que vivimos en política interna, la marginación de opositores políticos y los abusos de las autoridades migratorias no invita como aficionado a viajar allí”, señaló Pieth. Según explicó, la política migratoria, las restricciones de entrada y el trato a manifestantes y migrantes han generado un ambiente de tensión que podría afectar directamente a los seguidores del fútbol. En esa línea, Blatter citó al abogado suizo en una publicación en X y afirmó que comparte sus dudas sobre este campeonato.

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Las preocupaciones no se limitan a Europa. Aficionados de países como Irán y Haití, ya clasificados al torneo, tendrían prohibido el ingreso a Estados Unidos por decisiones del Gobierno de Trump. A esto se suma que, en diciembre, ciudadanos de Senegal y Costa de Marfil vieron frustrados sus planes de viajar tras una ampliación de las restricciones migratorias, salvo que ya contaran con visa.

Desde Alemania también surgieron llamados a evaluar seriamente un boicot. Oke Göttlich, vicepresidente de la Federación Alemana de Fútbol, aseguró en una entrevista con el diario Hamburger Morgenpost que es momento de replantear la participación si persisten estas condiciones.

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En el medio Der Bund, Pieth fue más allá y sostuvo: “Si consideramos todo lo que hemos discutido, solo hay un consejo para los aficionados: ¡Manténganse alejados de Estados Unidos! De todos modos lo ven mejor por televisión”. También advirtió que, al ingresar al país, los hinchas deben saber que “si no les agradan a los agentes, los manden directamente en el próximo avión de regreso a casa. Si tienen suerte”.

Aunque la Copa Mundial de la FIFA 2026 se celebrará en tres países, el foco de las críticas está puesto principalmente en Estados Unidos por su política exterior, las prohibiciones de viaje y el uso de tácticas duras frente a migrantes y protestas internas. Para Pieth, “ese es el mecanismo de los autócratas, que necesitan el deporte para ponerse en primer plano y distraer de los problemas”.

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A pesar de todo, el abogado reconoce que un boicot no suele ser una herramienta efectiva, insiste en que el debate es necesario. “Ya sería bueno, al menos, empezar por abrir la boca”, afirmó. Con las tensiones entre los tres países organizadores y un clima político complejo, la Copa Mundial de la FIFA 2026 se perfila no solo como un evento deportivo, sino también como un escenario cargado de controversia. 

Sin embargo, puede haber sorpresas en un panorama tan incierto. Pieth afirma que “es posible que se produzcan acontecimientos desagradables. No debemos olvidar que los tres países que organizan el torneo tienen una relación difícil entre sí. Tanto México como Canadá tienen un problema con Estados Unidos. Por lo tanto, las señales no son buenas. Pero también podemos dejarnos sorprender positivamente”.

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