Saltar a contenido
Lunes 4 de mayo de 2026
La del sur de Córdoba es una de las 16 curules de paz que se eligen en Colombia. Foto Registraduría Nacional.

¿Quiénes son los caciques políticos que se quieren quedar con la curul de paz del sur de Córdoba?

La del sur de Córdoba es una de las 16 curules de paz que se eligen en Colombia. Foto Registraduría Nacional.

Según denuncias de ciudadanos y de periodistas locales, los movimientos políticos del actual gobernador Erasmo Zuleta, del exgobernador Orlando Benítez y del exsenador David Barguil estarían impulsando a candidatos de manera subrepticia. Sin embargo, los dirigentes niegan cualquier participación.

Por: Rainiero Patiño M.

Los habitantes de algunos municipios del sur de Córdoba denuncian presuntos “movimientos raros detrás de las aspiraciones a las curules de paz”. Cuentan que “los mochileros están alborotados”, para referirse a los líderes de campañas que, supuestamente, andarían con bolsos llenos de plata “para comprar votos” en las reuniones políticas. En juego está la curul de paz por la Circunscripción del Sur de Córdoba, un botín con el que poderosos clanes quieren quedarse.

Todos estos raros movimientos ocurren en medio de la campaña para las próximas elecciones legislativas, que también definen las curules para 296 congresistas, 108 para el Senado y 188 para la Cámara.

La Circunscripción del Sur de Córdoba es la número 14 de las 16 curules especiales establecidas para la implementación del Acuerdo de Paz. Para elegir al representante de esta región, solo pueden votar los habitantes de la zona rural de los municipios de Puerto Libertador, Montelíbano, Tierralta, Valencia y San José de Uré.

La actual representante por la Circunscripción del Sur de Córdoba es Leonor Palencia, quien ganó las elecciones para el periodo 2022-2026 por la Asociación Agropecuaria de Mujeres Víctimas de Jericó (Asomuvij). Actualmente, hace parte de la Comisión Quinta de la Cámara de Representantes. Hay un dato llamativo: Palencia es prima de Orlando Benítez, quien en el momento de la elección era el gobernador del departamento.

“Esa fue comprada con plata y articulándose con los alcaldes del momento se quedaron con la curul de paz. De esa señora no se volvió a saber nada después de elegida”, dice Yamir Jhan Fuentes, un curtido periodista del sur de Córdoba, quien ha venido denunciando posibles delitos electorales en la actual campaña.

Las Circunscripciones Transitorias Especiales de Paz (Citrep) fueron creadas en 2021 como elemento para la implementación del Acuerdo de Paz, entre el Gobierno nacional y la guerrilla de las Farc-EP, para garantizar la participación política y la representación de las víctimas y comunidades rurales más afectadas por el conflicto armado interno en el país.

El objetivo era que movimientos sociales, asociaciones y comunidades de estas regiones específicas tuvieran representación, en vez de los tradicionales partidos políticos. Según denuncias, lo que estaría pasando en el sur de Córdoba y en otras regiones del país es que viejos clanes y partidos políticos estarían cooptando el poder de muchas de esas organizaciones ciudadanas y las usan como fachada.

Pelea de pesados políticos

Esta vez, la disputa por la curul del sur de Córdoba, según Fuentes, estaría entre las listas impulsadas por los alcaldes de Tierra Alta y Valencia, Jesús David Contreras y Ángel Suárez Martínez, respectivamente. Pero detrás de ellos estarían unos pesos pesados de la política regional.

Contreras, líder del Partido Conservador, es señalado de impulsar bajo cuerda la campaña de Laura Díaz Cura y Wilson Enrique Orozco Alfaro (suplente), quienes aspiran bajo el nombre de la Asociación Parcelero Retornante del Tesoro.

De acuerdo con Fuentes y otros habitantes de la región que han hecho denuncias en redes sociales y medios locales, uno de los que estaría detrás de Contreras y Díaz Cura sería el exsenador David Barguil. Una valla instalada en zona rural de Tierralta, muestra a la candidata Díaz, entre Nicolás Barguil, candidato a la Cámara, y David Barguil, candidato al Senado, por el Partido Conservador.

El vínculo de Díaz Cura con Contreras es público, porque esta fue contratista en la Secretaría de Gobierno municipal de la actual administración. “A Laura Díaz Cura la apoya el alcalde con todo el movimiento del Partido Conservador, y hasta son cercanos al actual registrador del municipio, a quien se le vio en las elecciones pasadas haciendo campaña en una moto con una bandera del partido”, dice el periodista.

Debido a su cercanía con el alcalde Contreras, la candidata Díaz Cura también “estaría recibiendo el apoyo del exsenador David Barguil”, un peso pesado de los azules en la Región Caribe, según las denuncias de Fuentes.

%%imagen%%1

Elvira Negrete, quien también es candidata a la curul de paz, denunció, en diálogo con Caribe Noticias Radio, un medio local, que “funcionarios de la Alcaldía de Tierralta y empleados del hospital local habrían inscrito sus cédulas en zonas rurales para incidir en la elección”. Según sus palabras, se trataría de la zonificación irregular “de más de 2.000 trasladadas entre Tierralta y Valencia con el objetivo de capturar la curul especial de paz”.

CAMBIO le preguntó al exgobernador Benítez sobre los señalamientos de su posible apoyo a Díaz, pero este lo negó de forma tajante. El exgobernador dijo que está concentrado en la campaña de su esposa, Martha Ruiz Solera, quien aspira a la Cámara de Representantes por el Partido Colombia Renaciente.

“Mi grupo político lleva ese único proyecto y el apoyo a Fabio Amín, senador liberal de mi partido, que es mi socio político. No la conozco (a Laura Díaz), no sé si en el territorio haya gente que libremente esté con ella y con mi esposa, podría pasar. Pero esa es una elección en la que no participo, no promuevo y tampoco voto. Sé que hay presuntos respaldos de los alcaldes de Valencia a una candidatura, y de Tierralta a otra. De resto, estoy concentrado es en mi proyecto político”, dijo Benítez, quien es conocido popularmente en el departamento como el hombre del sombrero o el sombrerón.

CAMBIO también intentó contactarse con el exsenador Barguil y el alcalde Contreras para conocer sus respuestas a estos señalamientos, pero hasta el cierre de esta nota había sido imposible.

%%imagen%%3

¿El More y Erasmito?

A solo 34 kilómetros de Tierralta está Valencia, otro municipio en donde los habitantes señalan que hay movimientos extraños previos a la elección de la curul de paz. La otra gran fuerza política estaría detrás de la candidata Silvia Ramos y su fórmula, Pedro Prado Mora, que, según Fuentes, estaría respaldada por el alcalde de Valencia, conocido como el More, bajo las órdenes del actual gobernador de Córdoba, Erasmo Zuleta. Y, a su vez, el alcalde es reconocido en el medio político como un dirigente cercano al exsenador Musa Besaile.

“Lo único que ha tenido Silvia (Ramos) a nivel social es que aspiró a una Junta de Acción Comunal y perdió. Entonces uno podría concluir que no tiene su propia fuerza electoral para ganar una curul sin un apoyo externo. En la región tampoco le reconocen ningún trabajo social ni liderazgo”, detalló Fuentes.

Según la denuncia del periodista local, “líderes de estos grupos políticos están yendo a los municipios y pagan 150.000 pesos por los votos a Cámara y Senado, y adicionan 50.000 pesos más por el voto para la curul de paz”.

El gran atractivo y lo que hace apetecible quedarse con la curul del sur de Córdoba es que solo se necesita sacar el 10 por ciento de votos, o incluso menos, de lo que se requiere para una curul normal a la Cámara de Representantes. En las elecciones pasadas, por ejemplo, Leonor Palencia la ganó con solo 5.105 sufragios.

“Yo he hecho varias denuncias constantes de lo que pasa con la compra de votos para la curul. Es la única forma de lograr que de verdad la gane un líder social o alguien con voto de opinión. Pero es muy difícil competir con una maquinaria con presupuestos de 2.000 o 3.000 millones de pesos en una mochila comprando votos”, resume. Y agrega que este tipo de denuncias le han generado múltiples amenazas y por eso cuenta con un esquema de seguridad actualmente.

“Ni Laura Díaz ni Silvia Ramos son líderes sociales porque yo conozco a casi todos los del sur de Córdoba. No tengo ningún problema en dar la cara, es la verdad y quiero denunciarlos por lo que están haciendo”, señala Fuentes.

%%imagen%%2

El medio alternativo Valencia Denuncia también alertó sobre lo que ocurre en la región. Según una de sus publicaciones, la pelea por la curul del sur de Córdoba “ha despertado un interés colectivo de los políticos corruptos de este departamento, por lo que todos hoy se disputan la mermelada”.

“El gobernador Zuleta ha puesto a todo su equipo a disposición del alcalde de Valencia, con el fin de quedarse con la curul en manos de Silvia Ramos que, de ganar, será el títere en el Senado de este grupo político. Igualmente pasa con Orlando Benítez, que alineó a todos sus vasallos para servir al alcalde de Tierralta, quien, con tula en mano, está comprando a cuanto político y líderes se atraviesen para poner a ganar a Laura Díaz”, señaló el medio local.

CAMBIO contactó a Zuleta, quien se mostró sorprendido con los señalamientos y dijo que obviamente por su cargo “no puede hacer proselitismo político”.

“Hace unos meses también me escribieron para decirme que llevaba a familiares a aspirar al Congreso, y en su momento manifesté que no era de mi interés, pero también que cada persona puede tomar sus decisiones personales. Y eso no quería decir que fuese motivado por mí: no puedo hacer proselitismo político. Hoy, el tiempo me dio la razón: no hay familiares míos aspirando en esta ocasión”, detalló el mandatario de Córdoba.

En la disputa por la curul también están otras seis listas de igual número de movimientos y asociaciones campesinas. Estas son: la Asociación de Campesinos del Sur de Córdoba, con Jorge Ricardo Rada y Rocío Pineda Arrieta; la Organización de la Etnia Afrocolombiana El Paraíso (OEAP), con Elvira Negrete Vásquez y Víctor Galván; Comunidad Indígena La Libertad Pica Pica Viejo, con Adriana Gandía Vásquez y Felipe Salazar Miranda; Asociación Campesina Activa G10, con Albeiro Begambre Durango y Águeda del Pilar Quiñónez. Además, la Asociación de Mujeres Rurales y Campesinas del Alto Sinú (ALS), con Ana Edith Ghisays y José David Ortega; y la Comunidad Indígena Santa Fe Las Claras, con Jorge Alberto Burgos y Miryam Del Carmen Barrera.

Fuentes dice que “las dos casas políticas hacen reuniones para negociar con líderes políticos locales para que estos vayan a las veredas a comprar el voto a 50.000 pesos. Pero como la cosa se ha puesto apretada, van a tener que subir el precio. En esas reuniones están negociando hasta bloques de 100 votos por 5 millones de pesos. Les dejan entre 2 y 3 millones para que vayan adelantando el trabajo”. Los movimientos de compra de votos también han sido denunciados en otros municipios como Puerto Libertador.

La triste realidad de lo que pasa, según las denuncias, en el sur de Córdoba también podría estar pasando en otras de las 15 regiones del país que tienen que elegir representantes de la CITREP, en donde clanes políticos se valen de maniobras corruptas para quedarse con las curules y sin que, por el momento, las autoridades electorales se pronuncien.

Finalización del artículo