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Lunes 4 de mayo de 2026
Aníbal Gaviria completó dos mandatos en la Gobernación de Antioquia y uno en la Alcaldía de Medellín | Crédito: Yamith Mariño - CAMBIO

“No me voy a quedar con la salud como la dejó Petro ni como estaba antes de él”: Aníbal Gaviria

Aníbal Gaviria completó dos mandatos en la Gobernación de Antioquia y uno en la Alcaldía de Medellín | Crédito: Yamith Mariño - CAMBIO

¿Quién quiere ser presidente? En la serie de entrevistas de CAMBIO a los candidatos que competirán el 8 de marzo, el exgobernador, quien participará en la Gran Consulta por Colombia, habló sobre sus principales apuestas de campaña, las discusiones internas que impidieron el aterrizaje de figuras como Sergio Fajardo en el mecanismo y los procesos judiciales en su contra.

Por: Jonathan Beltrán

Aníbal Gaviria sostiene que su ingreso a la política no comenzó como una ambición personal, sino como una herencia dolorosa. A inicios del siglo, su hermano, el entonces gobernador de Antioquia Guillermo Gaviria, fue secuestrado por el Frente 34 de las extintas Farc mientras participaba en una marcha simbólica por la paz. Tras más de un año en cautiverio, el exdirigente político fue asesinado durante un fallido operativo de rescate.

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En una carta escrita un par de días antes de su secuestro, Guillermo le pidió a su hermano continuar con su proyecto de una “Antioquia Nueva”. La promesa de tomar esas banderas dejó de ser una consigna familiar y se convirtió en la hoja de ruta con la que Aníbal Gaviria completó dos mandatos como gobernador de su departamento y uno al frente de la Alcaldía de Medellín. Ahora, con 2,3 millones de firmas recogidas y un lugar en el tarjetón de la Gran Consulta por Colombia, busca convertir ese reconocimiento regional en una plataforma para dar el salto a la Casa de Nariño.

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CAMBIO: ¿Cuáles son los puntos en común con los otros ocho candidatos de la Gran Consulta, que lo llevaron a participar en ese mecanismo?

Aníbal Gaviria: El primero es la defensa de la democracia contra los autoritarismos. Ese es un elemento fundamental de unidad entre los nueve candidatos. Nosotros creemos que el autoritarismo de derecha o el autoritarismo de izquierda van a llevar al país a una situación y a un futuro muy complejo. En cambio, la Gran Consulta representa la posibilidad real de un camino de unidad.

La segunda es la seguridad como prioridad del próximo gobierno. Hay seguramente visiones un poco diferentes en la solución, pero la seguridad como prioridad del gobierno. Ahora, hay bastantes diferencias, hay que ser muy franco. Hay unos candidatos mucho más a la derecha, de un tono mucho más fuerte y de algunas posiciones en lo económico más con tendencia a la derecha, y otros candidatos más de centro. Hay que centrarse cada vez más en soluciones que en fanatismos o ideologías.

CAMBIO: En la recta final hacia el 8 de marzo, ¿qué cambiaría del manejo que se le ha dado hasta ahora a la Gran Consulta?

A.G.: Yo hubiera querido que nos acompañara el exgobernador Sergio Fajardo. Esa fue una decisión mucho más de él que de nosotros, porque en realidad se le abrieron las puertas. También hubiera querido que nos acompañara la exalcaldesa Claudia López. Ella sí tuvo más resistencia al interior de la Gran Consulta y eso no se pudo cristalizar. Desafortunadamente cerró mucho las puertas porque su actitud fue demasiado agresiva. Con ellos, el abanico habría quedado muy completo.

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CAMBIO: ¿Y por qué tampoco se concretó la llegada del exministro Daniel Palacios a la consulta?

A.G.: Lo de Daniel Palacios, para decirlo de manera rápida y franca, es un poco pintoresco. A él no se le negó la entrada; no sé si se desesperó o se angustió, pero decidió salir del proceso. Se estaba analizando su caso, se realizó una reunión y había posiciones a favor y en contra, pero en ningún momento se le dijo que no. Reitero: él tomó la decisión de retirarse antes de recibir un ‘no’.

CAMBIO: Las recientes encuestas muestran que Paloma Valencia y Vicky Dávila parten como favoritas en esa consulta. ¿Cómo espera recortar diferencias en esta recta final?

A.G.: Yo sí creo que estoy ahí en el lote, hablando de carreras de caballos o de ciclismo, en las cuales he participado, y las tengo en la mira. He venido recorriendo Colombia en la ‘Expedición Colombia’, y parte de ella la hago en bicicleta para tener una campaña diferente, más fresca. Converso con la gente en los barrios, en las carreteras. No es una campaña acartonada en directorios o recintos cerrados. El gran reto para Aníbal Gaviria es que lo conozcan más en el país. Yo no siembro odios, siembro progreso. No me estoy vendiendo como lo que puedo ser, sino como lo que he sido.

CAMBIO: ¿Cuál es su meta personal en la Gran Consulta? ¿Cuántos votos espera recibir?

A.G.: La meta colectiva es que la Gran Consulta tenga entre 5 y 6 millones de votos. Es muy importante no solo que los candidatos individualmente saquemos una buena cantidad, sino que la consulta colectivamente tenga una gran votación para fortalecerse. Mi objetivo es ganarla. Mi aspiración es estar por encima de los 1.500.000 votos.

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CAMBIO: ¿Qué sería, entonces, un fracaso para su candidatura?

A.G.: Consideraría que no cumplí mi objetivo total si no gano la consulta. Pero con una gran votación colectiva y la consolidación de la Gran Consulta también siento que he cumplido con el país. Nunca he sido un hombre de ambiciones obsesivas. Quiero servir, ayudar a transformar nuestra sociedad, atacar las desigualdades, la violencia y la corrupción. Si lo hago como presidente, lo haré con toda la convicción; y si los colombianos escogen a otro, respetaré esa decisión.

CAMBIO: Usted ha reiterado que la descentralización es uno de los pilares de su campaña. ¿Cree que la Asamblea Constituyente es uno de los caminos para lograr ese objetivo?

A.G.: Ahora se ha puesto más de moda la descentralización y la autonomía, pero yo la vengo luchando desde hace más de 25 años. Me agrada que otros candidatos, algunos con convicción y otros con bastante oportunismo, estén enarbolando esas banderas. La descentralización no necesita constituyente, necesita voluntad. Hemos tenido presidentes que han hablado de descentralización y han seguido concentrando el poder. Más que una constituyente o reformas, se necesita voluntad política.

El chantaje político es una forma enquistada de gobernar a Colombia. Y este Gobierno, como en muchos otros casos, ha perfeccionado sus vicios. Los presidentes le cierran la llave de los recursos del estado a un departamento o a un municipio porque el respectivo gobernador o alcalde no es de su mismo partido, no es de su misma ideología o porque no está trabajando para su interés en elecciones.

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No necesito esperar ni a una reforma constitucional, ni a una Constituyente, ni siquiera a una reforma legal. Uno de mis primeros actos de gobierno será convocar a los 32 gobernadores de Colombia y a los 1.100 alcaldes para instalar mesas de trabajo. Desde el 7 de agosto hasta aproximadamente el 20 o 25 del mismo mes, trabajaremos juntos para consolidar lo que en Antioquia llamé acuerdos municipales de gobierno, y que a nivel nacional serán acuerdos con gobernadores y alcaldes para definir la agenda de trabajo. 

CAMBIO: La crisis del sistema de salud preocupa a los colombianos. El caso más reciente es Kevin Arley Acosta, un niño de 7 años que murió esperando medicamentos. ¿Cómo la abordaría desde el primer día de su Gobierno?

A.G.: Ese tema verdaderamente lo estremece a uno. No es que sea antipetrista o antiuribista. A mí los “antis” me atraen poco. Siempre he querido mirar hacia el futuro. Por eso no me quiero centrar en las críticas al Gobierno, pero, desafortunadamente, duele mucho algo que ya es marca del presidente y de su Gobierno: buscar culpables. Nunca reconocer un error. Uno, como ser humano, como gobierno, comete muchos errores y hay que reconocerlos, no solo buscar culpables. Y en este caso, supuestamente el culpable es el niño por estar montando en bicicleta y su madre por dejarlo hacerlo. ¿A qué límite hemos llegado?

Yo tomo medicamentos para el corazón, porque sufrí un ataque al corazón, y tomo anticoagulantes. ¿Por eso yo no podría montar en bicicleta? Ese tipo de comentarios que vienen desde el alto Gobierno van en contra de la diversión, el derecho a la felicidad, el derecho a la alegría, el derecho a la niñez. La salud no es ni pública ni privada: la salud tiene que ser mixta, tomando lo mejor de cada sector.

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Debe aumentar la UPC (Unidad de Pago por Capitación) para que el sistema se pueda financiar. Vamos a exigir a las EPS atender las zonas rurales como las urbanas. Tendrán que poner más taquillas y mejorar el servicio. Impulsaré una reforma a la salud. No me voy a quedar con la salud como la dejó Petro ni como estaba antes de él. Será una reforma concertada y dialogada con la participación de los distintos actores, para que realmente mejore lo que funciona y corrija lo que no.

CAMBIO: Las propuestas han pasado a un segundo plano en medio de líos, disputas y mecánica política. ¿Cuáles serían sus prioridades?

A.G.: Es cierto que muchas veces los insultos y ataques se vuelven más visibles que lo programático.Todo se enmarca en lo que he denominado una nueva agenda para Colombia. Yo quiero salir de la discusión entre petrismo y antipetrismo, entre uribismo y antiuribismo. El mundo ha cambiado enormemente, la tecnología ha transformado todo, y Colombia no puede quedarse en las peleas de ayer.

Esa nueva agenda parte de atacar los absurdos que hemos normalizado. El primero es la violencia. En los primeros 25 años de este siglo han sido asesinadas 400.000 personas en Colombia. Si sumamos los 25 años anteriores, hablamos de más de un millón de colombianos asesinados en los últimos 50 años. No podemos seguir normalizando eso.

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En ese marco, el ‘gota a gota’ es otro absurdo. Once millones de colombianos viven sometidos a intereses del 300, 400 y 500 por ciento, muchas veces alimentando organizaciones criminales. Vamos a establecer análisis de crédito personalizados para cada colombiano, aprovechando la tecnología, con rangos diferenciados que permitan evitar que el gota a gota sea la única alternativa.

Otro tema es la ‘tarifa cero’. El transporte público es la solución a la movilidad en las ciudades. No podemos seguir creyendo que la solución es más vehículos y más vías. Es un círculo vicioso. El transporte público en el mundo es subsidiado por el Estado, Entonces, subsidiémoslo al 100 por ciento para estratos 1, 2, 3 y 4, mejorando calidad de vida, competitividad y productividad. No es algo que se haga de un día para otro. Será gradual y con las ciudades que quieran apostarle.

CAMBIO: La revista Raya reveló recientemente una serie de expedientes por presuntos actos de corrupción durante su administración ¿Qué responde frente a esas investigaciones?

A.G.: No es solo ese medio. Ha habido otros y algunos candidatos que han utilizado lo que claramente son refritos para atacarme. Son asuntos de años atrás. Uno de ellos es una investigación que ya fue precluida. No entiendo siquiera por qué se revive si ya quedó completamente superada. El otro caso es el de la Troncal de la Paz y el Puente de la Libertad, en El Bagre. Es una investigación que nunca se ha ocultado. La última intervención fue de la Procuraduría General de la Nación, que pidió mi declaratoria de inocencia absoluta. Eso está en decisión de la Corte Suprema de Justicia.

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CAMBIO: ¿Cree que aún puede cambiar el panorama de las consultas, a menos de tres semanas?

A.G.: Claro que sí. Para eso trabajamos: para cambiar resultados y encuestas. La volatilidad política en Colombia y en el mundo es altísima. Hemos visto candidatos que estaban arriba desaparecer y otros crecer rápidamente. Vamos a buscar pasar del tercer al primer lugar.Aprovecho para dejar dos mensajes. Primero, votar el 8 de marzo fortalece la democracia. Nuestra democracia tiene falencias, pero es mejor que cualquier dictadura. Segundo, votar libremente en la consulta. No al voto amarrado, se debe priorizar que el ciudadano vote por senador o representante por quien quiera, pero que en la consulta vote libremente.

CAMBIO: En caso de imponerse en las urnas, ¿cómo afinar su olfato y su vista para seleccionar a quienes lo acompañarían en un eventual gobierno?

A.G.: Yo nunca he sido un líder mesiánico. Tampoco lo fue mi hermano, Guillermo Gaviria Correa, quien ha sido gran inspiración en mi vida. Me he rodeado de técnicos y políticos limpios y capaces, y así lo haré en la Presidencia. Varios de los compañeros y compañeras que me acompañan en la consulta seguramente formarán parte del gobierno, porque conozco sus ejecutorias y el país también las conoce.

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Ese equipo no se formará pagando favores políticos, ni con chantajes, ni para favorecer maquinarias. Su único objetivo será gobernar bien. Además, no solo trabajaré con ministros, viceministros y directores, sino también con los 32 gobernadores, los 1.100 alcaldes y, sobre todo, con los colombianos unidos.

CAMBIO: ¿Si miembros de otras consultas quisieran sumarse a su eventual gabinete, podría hacerlo?

A.G.: No es imposible, pero deberán cumplir requisitos: transparencia total, capacidad y coherencia con la visión y las propuestas de mi gobierno. La nueva agenda requerirá acuerdos nacionales y la convocatoria a partidos, movimientos independientes, Congreso, Cortes, trabajadores, academia y prensa. Exclusión y sectarismo no tendrán cabida.

CAMBIO: Si tuviera que grabar un mensaje en mármol para que los colombianos lo evalúen en cuatro años, ¿cuál sería esa consigna?

A.G.: Mi palabra ya es de mármol. No necesito inscribirla en piedra; cumplo con compromisos. Todo lo que he planteado en gobernación y alcaldía lo he trabajado para cumplirlo, y lo que no logre, daré la cara. Por ejemplo, mi lucha contra el gota a gota, la tarifa cero, las filas de seis horas y el aumento del UPC pueden quedar inscritos en mármol.

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