Cristian Quiroz, presidente del Consejo Nacional Electoral, CNE. Foto: Pablo David - CAMBIO
Mientras el presidente Gustavo Petro arremete contra el CNE y el candidato Iván Cepeda propone su eliminación, el magistrado que preside esta entidad le dice en entrevista con CAMBIO que allí están trabajando para garantizar las elecciones más transparentes de la historia del país. 'El CNE ni debe ni va a entrar en una batalla política', dijo Quiroz.
Por: Armando Neira
El Consejo Nacional Electoral es blanco de duras críticas por parte del presidente de la república, Gustavo Petro, y de quien, según las encuestas, hoy sería su muy posible sucesor: el candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda. En el consejo de ministros en Montería, Córdoba, el jefe del Estado habló de “podredumbre” en el CNE, que a finales de 2025 sancionó su campaña a la Presidencia, mientras Cepeda dijo que la entidad que lo vetó para ir a la consulta del 8 de marzo debería ser “eliminada”. En este contexto, CAMBIO entrevistó a su presidente, el magistrado Cristian Quiroz.
CAMBIO: ¿Cómo viven ustedes estas horas en las que son objeto de tan duras críticas?
Cristian Quiroz: Continuamos trabajando con seriedad, rigor y acorde con lo que nos ordenan las normas.
CAMBIO: ¿Pero no sienten un sacudón cuando las críticas vienen del presidente de la república y de quien, según las encuestas, podría ser su sucesor?
C.Q.: No podemos opinar sobre lo que digan, porque cualquier cosa que digamos nos puede generar un impedimento en algún caso que llegue acá. No podemos opinar sobre eso; no tenemos derecho siquiera a entrar a dar opiniones.
CAMBIO: Pero en este caso –y por la magnitud de quienes están en el escenario– se podría hablar de un choque de trenes…
C.Q.: Nosotros somos independientes administrativa y financieramente. Nos comunicamos a través de actos administrativos y resoluciones. No chocamos con otras entidades del Estado.
CAMBIO: ¿Es viable, como propone el senador Cepeda, eliminar el Consejo Nacional Electoral?
C.Q.: No es una propuesta nueva que se pone en el debate público. Es noticia hoy porque se acaba de proponer, pero se ha mencionado desde hace mucho tiempo. Como en todas nuestras instituciones, hay una solidez enorme que las sostiene.
CAMBIO: Una de las mayores molestias, en especial del Pacto Histórico, es que ustedes les dan un manejo político y partidista a las decisiones. ¿Es así?
C.Q.: Nosotros, como le digo, somos un órgano independiente. Como en todos los órganos, hay que entender que, si bien la postulación viene de los partidos, una vez son elegidos los magistrados ya no existe esa posibilidad de injerencia.
CAMBIO: Pero no es difícil creer que sí hay un sector mayoritario que le da manejo político a sus decisiones en detrimento de fuerzas contrarias ideológicamente, como en este caso el Pacto Histórico.
C.Q.: Le cuento una cosa: los nueve magistrados, con todas las posiciones que cada uno tiene –que son diferentes–, deben llegar a un acuerdo cuando se reúnen en sala. ¿Por qué? Porque está en juego el país. Yo creo que la composición actual está muy bien representada. Las personas se sienten tranquilas con la composición, pues de hecho llegaron a esta posición con la postulación y el visto bueno de todas las fuerzas políticas.
CAMBIO: Pero, no hay siquiera la tentación de atravesársele a alguien en el camino, como se dice, ¿hicieron con el candidato Iván Cepeda?
C.Q.: No. Nosotros solamente tenemos el deber de interpretar la Constitución y la ley. No sé cómo podría cambiar eso.
CAMBIO: ¿Cómo llegan a tomar una decisión?
C.Q.: Tomamos decisiones con fundamento en la Constitución y la ley. Vuelvo a decir: nosotros no somos un juez de tutela que pueda interpretar la norma de manera amplia; simplemente estamos llamados a aplicar la Constitución y la ley. Muchas veces la gente no entiende eso, pero nosotros no podemos tomar postura. Tenemos la Constitución y la ley, y solamente podemos actuar conforme a lo que diga allí; no podemos apartarnos de eso. En eso somos muy rígidos.
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CAMBIO: Mientras esta situación continúa, ¿ustedes siguen trabajando con normalidad ante la proximidad de las elecciones?
C.Q.: Así es. Ya, por lo menos, se venció el periodo de modificación electoral. Es decir, las personas que aparecen en el censo ya van a aparecer en el de las consultas. No hay forma de cambiar, excluir o incluir. Aunque el Consejo Nacional Electoral no pierde la facultad de revocar inscripciones hasta un día antes. Entonces, en eso estamos. Seguirán las investigaciones y, en determinado caso, si el Consejo Nacional Electoral termina revocando una lista, se abstendrá de declarar la elección.
CAMBIO: El Pacto Histórico volvió a presentar las listas que ustedes habían suspendido, ¿cierto?
C.Q.: No sé cómo quedaría configurado eso porque no nos ha llegado la solicitud todavía. Me informan que la van a presentar, pero no la conozco formalmente.
CAMBIO: Para muchos sectores de la opinión pública, hay una guerra en la que ustedes están metidos. ¿Ustedes lo sienten así?
C.Q.: De ninguna manera. Reitero: nosotros no podemos entrar en la batalla política porque todo lo tenemos que definir en sala. Cualquier opinión que emita un magistrado muy seguramente lo obligaría a declararse impedido o a que lo recusen. No entramos en batallas políticas, sino que nos expresamos con la Constitución en la mano. La conclusión es clara: el Consejo Nacional Electoral ni debe ni va a entrar en una batalla política.
CAMBIO: Pero, ¿cómo explicar que, en medio de una decisión tan importante como definir si Iván Cepeda podría ir o no a la consulta, el magistrado Altus Baquero Rueda se fuera al exterior? ¿Por qué pasó eso?
C.Q.: En el Consejo Nacional Electoral hay nueve magistrados y cada despacho es independiente. Las invitaciones llegan a cada despacho y cada uno decide si aceptarlas o no. Como presidente, no me corresponde decir por qué se dio o no se dio. Eso hace parte del fuero del magistrado respectivo. Muy seguramente tendrá razones válidas y en beneficio del fortalecimiento institucional.
CAMBIO: Hoy todos los ojos están puestos sobre ustedes y sobre la Registraduría. ¿Trabajan de la mano?
C.Q.: Absolutamente. Ese es el máximo horizonte que tenemos, por cuanto somos el organismo electoral. La Registraduría tiene presencia en los 1.104 municipios y 32 departamentos; es mucho más grande que nosotros. Nosotros somos una entidad netamente centralizada.
CAMBIO: ¿Por qué es tan importante una entidad como el CNE para una democracia?
C.Q.: Yo creo que es fundamental. Así se entiende de manera tangible el equilibrio de pesos y contrapesos. La existencia de entidades independientes le da garantías a todo el mundo. Aquí están representadas todas las fuerzas. Nosotros damos garantías a todos: candidatos pequeños, colectividades, grupos significativos. Tener una entidad que vigile y controle todo lo que está pasando en la jornada electoral es trascendental.
CAMBIO: ¿Qué tanto?
C.Q.: Basta mirar lo que ha pasado en otros países con sus autoridades electorales; los ejemplos están ahí. En Colombia somos una entidad propia de un país con instituciones sólidas y robustas. El CNE, con todas las objeciones que pueda tener, ha demostrado que es una entidad eficiente para tomar decisiones y declarar elecciones. Eso da garantías a todo el pueblo colombiano.
CAMBIO: Ustedes son autónomos, pero hasta hace un tiempo era distinto. ¿Cómo funcionaba en ese momento?
C.Q.: Antes éramos un apéndice de la Registraduría administrativa y financieramente. No teníamos autonomía ni capacidad de contratación; ni siquiera sede propia. Dependíamos de la contratación de la Registraduría.
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CAMBIO: ¿El balance es positivo ahora que son autónomos?
C.Q.: Sí. Aunque ser una entidad nueva implica retos: falta de recursos, pago de arriendo, servicios y todo lo que conlleva su funcionamiento. Pero eso nos da mayor legitimidad para actuar con independencia y severidad.
CAMBIO: De cara a las elecciones, ¿ya están preparando los testigos?
C.Q.: Por primera vez en la historia del país, el Consejo Nacional Electoral va a capacitar y acreditar 6 millones de testigos electorales. Eso quiere decir que en las 125.590 mesas del país cada agrupación política tendrá, por lo menos, un testigo. Eso debe darles a todos una confianza absoluta. Son 27 partidos políticos, agrupaciones, grupos significativos de ciudadanos y candidatos presidenciales. La idea es que el proceso sea el más transparente y legítimo posible.
CAMBIO: ¿Cómo cree que saldrán estas elecciones en materia de transparencia?
C.Q.: Estamos comprometidos con que sean las más transparentes de la historia. La responsabilidad la tenemos todos, junto con la Registraduría. Apostamos a que será un proceso eficiente, transparente y con las mayores garantías.
CAMBIO: Desde el punto de vista personal, ¿cómo asimilan el “fuego” que están recibiendo en la actualidad?
C.Q.: Todos los que somos servidores públicos en estas posiciones debemos saber por qué estamos acá. Eso es parte del día a día. No podemos dejarnos afectar. Tal vez las familias son las que más sufren. Pero de eso se trata el servicio público: del compromiso que asumimos.
CAMBIO: Después de la tempestad…
C.Q.: Eso esperamos: que haya más calma. Quisiera hacer un llamado a desescalar el lenguaje de odio y la polarización. En una sociedad todos podemos pensar diferente y convivir. Respetarnos nos daría tranquilidad a todos y tendríamos una democracia más sólida para beneficio de Colombia.