Crédito: redes sociales campaña.
Abelardo de la Espriella ha tratado de posicionarse como un tigre de carne y hueso, pero las rayas de su piel están pintadas por una robusta red de grupos de WhatsApp que soportan el fenómeno político del abogado convertido en outsider. La dinámica diaria de esta maquinaria intangible pero eficaz revela quiénes, por qué y para qué votarán por el candidato.
Por: Mateo Muñoz
“El corazón del sabio lo guía hacia la derecha y el corazón del necio hacia la izquierda”, dice El Eclesiastés 10:2: un libro del Antiguo Testamento que separa los Proverbios y el Cantar de los Cantares. El texto suele atribuirse al rey Salomón, a quien se le concedió la rara virtud de pensar el poder sin deslumbrarse por él. Sus reflexiones, que fueron escritas hace 3000 años y se adentran profundamente en la vida y la muerte, terminaron en un grupo de WhatsApp de Bello, Antioquia, un sábado al filo de las ocho de la noche: ‘#Abelardistas-Bello #567’.
“Hasta La Biblia nos enseña que debemos seguir a la derecha”, escribió Rafael*, uno de los 49 miembros del grupo. Ese mismo día, pero en otro grupo, ‘#Abelardistas-Bogota #12877’, una mujer envió por quinta vez en 24 horas el adjetivo de su autoría que resulta casi impronunciable: “Petroñerotransfarcnarco”. Lo usa para agrupar al gobierno, “sus secuaces y todos, toditos, todos”. La firma siempre es la misma: “Abelardo PRESIDENTE”, con su respectivo emoji de corazón.
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A varios kilómetros de distancia, otro abelardista en un grupo de Barrancabermeja envió un audio presumiendo su victoria: ‘Mis tigres de Bengala (risas), mis tigres de la manada, tenemos uno más, o cuatro, con mi persona’. Aquel seguidor tuvo éxito convenciendo a tres familiares de votar por el abogado y, por supuesto, de unirse al grupo.
Así fue la dinámica diaria durante las tres semanas en las que CAMBIO se adentró en 22 grupos y 7 canales del abelardismo, de los casi 8.000 que, según ellos, conforman la estructura digital del candidato. La inmersión en estas comunidades permiten identificar los tipos de votantes de Abelardo que responden a sus facetas de campaña. Definitivamente, el tigre sí es como lo pintan.
Maquinaria en construcción, disculpe las molestias
En las últimas semanas, la campaña de Abelardo de la Espriella ha venido afinando su estrategia multinivel de grupos de WhatsApp para atajar la dispersión y transmitir mensajes uniformes. Es algo así como una disciplina partidista que no echa mano de salones, sillas Rimax y refrigerios sino de grupos virtuales distribuidos en varias regiones.
Aunque la página oficial del candidato es defensoresdelapatria.com, la movilización de ciudadanos hacia los grupos de chat se hace por otro portal: abelardistas.com. Allí, es posible unirse a cualquiera de los 62 grupos que, hasta el momento, hay activos y centralizados en esta plataforma.
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Hasta el cinco de febrero, había 1.286 miembros, repartidos en un grupo general para el exterior, otro nacional, uno más para mujeres (o tigresas, según este universo), otros once para igual número de departamentos, 24 para capitales departamentales (hay dos para Bogotá y otros dos para Medellín), 20 para ciudades intermedias y botines electorales como Soacha y Soledad, uno para Miami y otro para el estado de la Florida. Todos fueron creados entre el primero de octubre de 2025, punto álgido de la recolección de firmas, y el cinco de febrero de 2026. Entre las comunidades recién nacidas están las de Nariño y Tolima.
Las reglas son las mismas para todos los grupos de WhatsApp y se encuentran disponibles, como un edicto, en la descripción de cada grupo. ‘Cero toxicidad’, ‘ingreso solo por la página’, ‘no spam’, ‘nada de ataques’, dice parte del marco normativo del ecosistema abelardista.
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El creador y administrador de todos los grupos es Helvin Cano, un joven autodenominado ‘líder de opinión’, creador de abelardistas.com, quien se encarga de coordinar los grupos y moderar los espacios en zoom que, periódicamente, se abren para que los abelardistas participen.
Su estrategia no es inédita. Rodolfo Hernández la usó en 2022, ampliada a Telegram, que a su vez se importó del fenómeno Bolsonaro en Brasil en 2018. La fórmula es simple: grupos bajo control, información replicada en todos y un sentido de pertenencia fácil de crear.
‘La mayor fuerza de nosotros es el WhatsApp. No somos bodegas, somos voluntarios [...] la meta es que cada uno traiga cinco personas más’, ha dicho Cano en sus redes y reuniones con los seguidores del abogado.
Y la dinámica analizada por CAMBIO parece demostrarlo. Todos los miembros participan, cuando quieren y como quieren, según la motivación o el dolor —como dirían los estrategas— que Abelardo de la Espriella ha sabido atender.
De ateo a “segundo salvador”
“Apareció el segundo salvador pero en Colombia que sé (sic) llama Abelardo de la Esprilla (sic) [...] vamos aliverarnos (sic) de la otra esclavitud que esiste (sic)”, dijo una usuaria en uno de los grupos de Bogotá. Su mensaje se dio en medio de un malentendido entre los participantes de la comunidad digital. Uno de ellos envió el fragmento de una entrevista en la que se le cuestionó a De la Espriella por ahora ser creyente y haber llorado en la iglesia del Señor de los Milagros en Buga.
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“Infiltrado”, “identifiquen al infiltrado”; aquel video sin contexto enviado por el desprevenido usuario lo convirtió en sospechoso de haberse colado al grupo. Por ello, rápidamente tuvo que dar explicaciones por él y, de paso, por Abelardo de la Espriella.
“Este joven, claro que era ateo, y él dijo que era ateo, pero es que él tuvo un contratiempo maluco, como que se le murió la hermana, no sé, y él cuestionó mucho. Pero Dios es misericordioso”, contó el usuario y a continuación citó la historia bíblica de Saulo de Tarso, convertido en el apóstol Pablo, que pasó de perseguidor de cristianos a seguidor de Cristo.
Aquella historia de conversión de De la Espriella es uno de los mitos fundacionales del abelardismo. Lejos de demostrar incoherencia o un punto débil de su discurso, la campaña ha logrado instalar ese ateísmo extirpado como una muestra del poder de Dios y de sus planes específicos con el abogado. De hecho, uno de los videos que más circula en los grupos para posicionar el mito del “San Pablo criollo” es una entrevista que el candidato le hizo al candidato el pastor cartagenero Miguel Arrázola
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“Las cosas han salido bien porque tengo un designio divino, no hay otra explicación”, dijo De la Espriella en septiembre del año pasado, un mes antes de su exitoso evento en el Movistar Arena. Arrázola fue uno de los invitados de honor y la religión se tomó las seis horas de la convención.
La idea de que Abelardo es el elegido de Dios para frenar el apocalipsis está afianzada en los grupos de WhatsApp. Por ejemplo, Alfredo*, un miembro de ‘Abelardistas-Barranquilla’, se ganó la ovación virtual en su comunidad resumiendo ese paradigma: “Dios y el espíritu santo nos ponen en el camino a un tigre que acecha, ruge, muerde y pone el orden en la casa”.
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También han circulado otros videos con supuestas profecías sobre De la Espriella y teorías en las que el presidente Petro e Iván Cepeda se retratan como creyentes en brujerías y pactos con el mismísimo Satanás.
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La faceta religiosa y mesiánica de Abelardo de la Espriella se apuntala en la mayoría de las reuniones que se hacen por Zoom. A una de ellas, del pasado 31 de enero, se conectaron 13.000 personas. Allí estuvo, Liliana Cano, una de las coordinadoras del abelardismo en Antioquia.
“Esto no es de izquierda y derecha, esto es un tema espiritual [...] es la luz contra la oscuridad”, dijo la empresaria y voluntaria de la campaña.
De la Espriella ha logrado cooptar una parte importante del voto cristiano. Además de Arrázola y Enrique Gómez (director de Salvación Nacional y defensor de la ética católica), a la campaña del abogado se han subido otros líderes religiosos. Son los casos de John Milton Rodríguez, pastor y líder de Colombia Justa Libres; Enrique Gómez Montealegre, fundador del Centro Misionero Bethesda; Oswaldo Ortiz, el pastor que se convirtió en influencer, y Jaime Andrés Beltrán, exalcalde de Bucaramanga y líder religioso de Santander.
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El outsider contra todo y contra todos
“Él no es político, es el único independiente, nos tiene a nosotros como la comunidad digital más fuerte”, dijo Helvin Cano, el hombre de los grupos abelardistas, en la más reciente reunión del cinco de febrero. Las referencias a la faceta de Abelardo de la Espriella como el candidato que no viene de ningún partido son constantes en los grupos.
En uno de ellos, Rosa aseguró que: “Nuestro candidato no está con los partidos, es diferente”. La narrativa caló en ella y en todos los seguidores del abogado gracias a una eficaz estrategia de campaña. En los grupos suele rotar un enlace de Drive que remite a una carpeta con material del abelardismo que muestra a la perfección la imagen de De la Espriella como un hombre ajeno de la política tradicional. Así lo dice uno de los volantes en PDF titulado “10 razones para votar por Abelardo de la Espriella”:
“No está contaminado [...] no le debe nada a nadie. Es políticamente libre. No tiene maquinarias, no está adscrito a ningún partido. No tiene que pagar favores”, dicen el cuarto y el quinto ‘mandamiento’ abelardista.
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La imagen se refuerza con muestras de ‘austeridad’. Por ejemplo, el merchandising, que en otras campañas se regala a diestra y siniestra, se comercia sin agüero en el abelardismo. En el grupo del Quindío se vendió como pan caliente el combo de camiseta y sticker por 11.000 pesos.
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Esta aparente asepsia partidista de Abelardo de la Espriella ha generado debates en los chats alrededor de la pregunta de qué hacer el ocho de marzo. El dilema se reduce a una pregunta: ¿anular el voto o simplemente no pedir el tarjetón?
En los grupos ha corrido con fuerza la versión de que la consulta es una estrategia de los partidos para cobrar la reposición de votos y que los tarjetones no marcados se tacharán después por jurados tramposos. “No permitamos que Fecode se robe el voto o que lo usen para la reposición de los que aspiran por plata”, dijo un usuario que apoya la idea de rayar el tarjetón para invalidarlo.
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De hecho, ha circulado un boceto artesanal de qué poner en la papeleta:
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Sin embargo, a la fecha no hay un consenso ni directriz clara en los grupos analizados. Hay otros que prefieren no pedir el tarjetón y solo ir a las urnas para apoyar las listas de Salvación Nacional. “(El país) no se recupera votando esa consulta nefasta de SANTISTAS que hay en el CD (Centro Democrático)”, dijo una mujer en el grupo de ‘tigresas’.
Firmes por la desinformación
“Los periodistas mamertos se unen contra Abelardo”, dijo el usuario ‘Daniel’, casi simultáneamente en una decena de grupos. Para ilustrar su punto, adjuntó un video del abogado y creador de contenido Samuel Ángel titulado: “SICARIOS MORALES ATACAN A ABELARDO”.
Durante una hora y 24 minutos, Ángel explica el supuesto informe o análisis difundido por la campaña en la que se asegura que existe una “acción sistemática” de CAMBIO, la Silla Vacía y Daniel Coronell contra De la Espriella.
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El video se distribuyó, a pesar de su falta de pruebas y evidentes falsedades del ‘informe’, como la de adjudicar a este medio la sorprendente cifra de 14,2 millones de seguidores en X, cuando en realidad son 317.000.
Pero este mensaje distribuido en la comunidad digital de Abelardo de la Espriella no solo fue una muestra del historial de ataques a la prensa por parte del abogado, sino un episodio más de desinformación dentro de los chats abelardistas.
La distribución de imágenes, videos y audios con información falsa o imprecisa es habitual. Buena parte de ellos provienen de perfiles en otras redes sociales, como Instagram. Por ejemplo, la cuenta ‘abelardo.abogado’, que tiene más de 20.000 seguidores, suele publicar imágenes con el logo de El Espectador. En una de ellas, distribuida desde el 26 de enero, el ‘titular’ es: “Samper, León, Orozco y Bejarano: apellidos del establecimiento atacando al Tigre”, acompañado con la foto de los periodistas y columnistas allí mencionados y el membrete de la sección ‘política’.
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En otra pieza engañosa, también se usa el logo de El Espectador para falsear un titular indicando: “Abelardo De La Espriella, líder absoluto de la contienda presidencial, según Atlas Intel”. Aunque la firma sí hizo una medición donde el abogado resulta primero, el periódico nunca publicó esa noticia y menos con una imagen hecha con inteligencia artificial.
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Incluso, el mismo perfil alteró la portada de CAMBIO del 7 de diciembre de 2025, en la que se presentó el extenso historial de clientes de Abelardo de la Espriella. “Firmes Por la Patria: Abelardo De La Espriella, lo que toca prospera”, dice la falsa portada.
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Una de las recientes teorías de la conspiración de los grupos abelardistas se basa en un supuesto complot orquestado por ‘el Che Barreras’ y Gustavo Petro en el Consejo Nacional Electoral para sacar a Iván Cepeda de la consulta de marzo.
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La publicación principal que ha rotado proviene del perfil de Instagram “Impacto 24/7”, que cita “fuentes” en el CNE y asegura que el objetivo es forzar que un aparente rostro “moderado” sea el que pase a segunda vuelta con De la Espriella.
La fórmula abelardista tiene ingredientes: un puñado desinformación, seis onzas de desprecio por la política tradicional y una cucharada de Dios. Sin embargo, en un mes, cuando se hagan las elecciones legislativas y las consultas interpartidistas, la maquinaria invisible de Abelardo de la Espriella enfrentará su primera prueba real. ¿Salvación Nacional alcanzará un número aceptable de curules? ¿Se hará visible la abstención o el saboteo promovido en el abelardismo a la Gan Consulta? ¿Basta con grupos de WhatsApp para competir con estructuras partidistas? Lo cierto, es que Dios proveerá.