Sergio Fajardo, aspirante a la Presidencia. Foto: José Báez / CAMBIO
El centro político está a la expectativa de una decisión del exgobernador de Antioquia sobre si se suma o no a una consulta en la que lo esperan Claudia López y Maurice Armitage. Mientras tanto, Abelardo de la Espriella le cierra la puerta a un debate.
Por: Armando Neira
Hasta ahora, Sergio Fajardo suele decirles a los miembros de su equipo de campaña: “Calmados, calmados, vamos bien, vamos para adelante”. Lo afirma con la convicción genuina de que el camino trazado en su tercer intento por llegar a la Presidencia de la República es el correcto para obtener la anhelada victoria.
Sin embargo, esa frase que transmitía seguridad en octubre de 2025 ha perdido peso cuatro meses después. Esto se debe no solo a la publicación de encuestas en las que aparece, en promedio, unos 10 puntos por debajo del segundo en intención de voto –el aspirante de la extrema derecha Abelardo de la Espriella–, sino también a que cada uno de sus rivales ha sacudido su respectiva campaña y ha logrado acaparar la atención pública, en especial la mediática.
Así, por ejemplo, el candidato de izquierda Iván Cepeda, quien lidera todas las encuestas, se ha movido con intensidad en la plaza pública y en la imposición de un relato según el cual, si el Consejo Nacional Electoral (CNE) le pone un obstáculo para participar en la consulta del Frente Amplio del 8 de marzo, apelará a una tutelatón y a movilizaciones para enfrentar “esa injusticia”.
Como el CNE no ha tomado una decisión, el nombre de Cepeda ha estado en todos los titulares de los medios de comunicación y en la discusión de las redes sociales, lo que le ha dado un mayor reconocimiento, un factor clave en una campaña presidencial.
En ese escenario, además, lo esperan candidatos como Roy Barreras y Juan Fernando Cristo, quienes han sido vitales en el Gobierno del presidente Gustavo Petro y consideran que cuentan con el valor agregado de atraer votos del centro.
El giro de De la Espriella
Por el lado de De la Espriella, el abogado también aceptó los consejos de sus asesores, quienes le señalaron la necesidad de salir a la calle, “untarse de pueblo” y eliminar de su discurso frases contraproducentes, como aquella en la que aseguraba que iba a “destripar” a la izquierda.
Dicho y hecho. De la Espriella inició una intensa correría de medios en la que ha pedido perdón por esa expresión y se ha sumado a varias manifestaciones públicas, como la realizada en Medellín para recibir el apoyo del movimiento Creemos, cuyo jefe natural es el alcalde Federico Gutiérrez.
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Además, tiene amarrado de palabra el respaldo de la Casa Char, con lo que busca asegurar votos clave en Barranquilla y, en general, en la costa Caribe, así como el apoyo de María Fernanda Cabal en Cali.
De la Espriella, quien hasta hace algunos años se declaraba ateo, estuvo este fin de semana en La Guajira, donde se mostró muy devoto en una de las bancas de la parroquia Nuestra Señora de los Remedios, en Riohacha, durante la conmemoración del Día de la Virgen de los Remedios, patrona de la capital. Coincidencia o no, a su lado estaban sentados el expresidente Álvaro Uribe Vélez y la aspirante del Centro Democrático, Paloma Valencia.
Precisamente, la candidata también puso el acelerador en la búsqueda del triunfo en la Gran Consulta por Colombia, en la que participan aspirantes del centro y de la centroderecha. El Centro Democrático, además, empezó a mover su estructura partidista y por eso ahora abundan las cuñas publicitarias en radio en las que se invita a votar tanto por Uribe al Senado –quien ocupa el puesto 25 en la lista– como por Valencia en la consulta.
En esta colectividad creen que, si superan los 5 millones de votos, tendrán el impulso suficiente para pasar a segunda vuelta y disputar un mano a mano con Cepeda.
El llamado de Claudia
Ante estos movimientos, la candidata de centro Claudia López ha insistido en la necesidad de que exista una tercera consulta. Para ella, este mecanismo es fundamental, pues, de no darse, el electorado se enfrentaría únicamente –según sus palabras– a “el que diga Petro o el que diga Uribe”.
López ya convenció al exalcalde de Cali, Mauricio Armitage, quien había anunciado que iría en solitario en su aspiración presidencial. Este fin de semana desistió de esa idea.
“Les pido públicamente a Claudia López y a Sergio Fajardo que seamos conscientes del gran servicio que le haríamos a la democracia colombiana si nos ponemos de acuerdo para sacar adelante esta consulta”, declaró. Según el exalcalde, es necesario dejar de lado por un momento las “aspiraciones personales” y trabajar con decisión para consolidar la coalición.
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En ese mismo mensaje afirmó: “Los años me han enseñado que uno debe tener la humildad de reunirse con todo el mundo para hablar y, sobre todo, escuchar. Así me he comportado siempre, tanto en mi vida personal y empresarial como en mi vida pública”.
Así las cosas, todo el centro político está a la espera de una decisión de Fajardo. Sin embargo, el tiempo empieza a jugar en su contra. Este viernes vence el plazo para que quienes aspiran a participar en una consulta oficialicen su sí, ya que la Registraduría debe mandar de inmediato a imprimir los tarjetones con las respectivas fotografías.
Fajardo se tiene fe
Por ahora, Fajardo cree que cuenta con el capital político suficiente para ir en solitario hasta la primera vuelta y pasar a la segunda. En ese propósito, intentó enfrentar en un debate a De la Espriella para doblegarlo y así llegar a Cepeda.
¿Es una salida válida? Los analistas consideran que parte de un error, pues hoy quien lidera las encuestas no es De la Espriella, sino Cepeda. Dependiendo de la encuestadora, Cepeda le lleva entre 8 y 12 puntos.
La realidad es que, según los datos de los sondeos, a Fajardo le costaría un esfuerzo monumental pasar a segunda vuelta si no va a una consulta con Claudia.
Ella, por su parte, también sabe que sin Fajardo podría pasar de ser una figura viable hace un año a desempeñar un papel secundario, pues su votación sin consulta resultaría insuficiente.
En cambio, si ambos se unen, sí lograrían, matemáticamente y de acuerdo con las encuestas, alcanzar a De la Espriella.
CAMBIO estableció que son numerosos los mensajes que le han llegado a Fajardo con esta información. Varias personas de su entorno le aseguran que aún tiene una oportunidad, pues consideran que Abelardo se está desmoronando.
No al debate
En la campaña de De la Espriella no comparten esa visión. Reconocen que hubo una baja en las encuestas, pero explican que se debió a que prácticamente detuvo su actividad política en diciembre. Aclaran que ahora está recorriendo municipios, dejó los auditorios, se subió a las tarimas, salió a las calles y desplegó una estrategia mediática muy sólida.
Si Fajardo se suma a la consulta, vaticinan los analistas, es muy posible que la gane con amplitud. “Es más, Fajardo habría podido ganar incluso la consulta de la centroderecha. Si se hubiera metido ahí, habría salido fortalecido y le habría cerrado el paso a Paloma Valencia, pero no lo hizo”, afirma un experto en comunicación política.
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Ante la negativa de De la Espriella de ir a un debate con Fajardo, este pasó al ataque. Y preguntó qué era lo que escondía. De la Espriella desestimó este manto de duda al señalar que el verdadero rival a vencer es el candidato del Pacto Histórico, Cepeda, e incluso invitó a Fajardo a unirse a su campaña.
En efecto, Fajardo cuestionó la disposición de su contendor para debatir y aseguró que este se muestra con “superioridad y condescendencia” para evitar el enfrentamiento de ideas. “Estoy listo, pero el señor De la Espriella parece que no”, escribió.
La polémica se originó luego de que Fajardo calificara la campaña de De la Espriella como una “calamidad” para el país, a lo que el abogado respondió expresando respeto por el exalcalde de Medellín y reiterando que el debate debía ser con el que llama sucesor de Petro.
“Pero no se equivoque otra vez, Sergio. No busque confrontarme a mí, porque para pelear se necesitan dos, y yo solo reconozco al rival que hoy, según todos los estudios, las calles y las redes, es el verdadero enemigo a vencer: Iván Cepeda”.
“Lo invito de corazón: únase a la manada del tigre. Aquí su experiencia vale oro; su larga carrera política es valorada. No se vaya a ir a ver ballenas ni a quedarse en la tibieza. Colombia necesita a sus hombres más experimentados. Póngase del lado correcto de la historia”, añadió.
Y el reloj sigue corriendo, mientras cada uno de los aspirantes se hace sentir, Fajardo mantiene a todo el centro político a la expectativa.