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Lunes 4 de mayo de 2026
Precandidato presidencial Roy Barreras. · Foto: Colprensa

Precandidato presidencial Roy Barreras.

Foto: Colprensa

‘Yo no soy de izquierda y no estoy dividiendo a la izquierda': Roy Barreras en entrevista con CAMBIO

El precandidato presidencial y exsenador Roy Barreras aseguró en entrevista para CAMBIO que insistió en ir a consulta el próximo 8 de marzo porque no piensa dejarle la vía libre a la derecha y que luchará por un alternativa progresista.

Por: Nataly Ríos

A un mes de las elecciones del 8 marzo, en las que se votarán el nuevo Congreso y las consultas interpartidistas, la consulta Frente por la Vida, de la centro izquierda, sufrió un vuelco luego de que el Consejo Nacional Electoral (CNE) inhabilitara al precandidato presidencial Iván Cepeda para participar en ella. Ante este panorama, el exgobernador de Nariño Camilo Romero y el exministro del Interior Juan Fernando Cristo desistieron de hacer parte de la consulta.

En entrevista con CAMBIO, el exsenador Roy Barreras respondió a las declaraciones de María José Pizarro sobre que no tiene ningún sentido hacer una consulta del Frente por la Vida si no participa Iván Cepeda: “Yo entiendo: ella es la jefe de debate de Iván y, por supuesto, lo que cualquier candidato espera es que todos los demás declinen en favor de él, así sea prematuramente, pero yo no voy a dejarle la cancha abierta y libre a una derecha el 8 de marzo, en una consulta a la que acudirán 21 millones de electores y en la que el único menú que se les pueda ofrecer sea una consulta uribista”.

Así mismo, el exsenador añadió que, incluir a la senadora del Centro Democrático Paloma Valencia en la gran consulta por la vida, el uribismo terminó “chupándose” la consulta del centro derecha. Roy Barreras agregó que está seguro de que los colombianos necesitan una fórmula de unidad que sane las heridas para enfrentar a la derecha. También afirmó que espera que no haya fisuras, fracturas ni odios y que anhela que avancen las reformas sociales.

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“Yo no puedo dejar abandonada a la gente que quiere una alternativa progresista tranquila, que tranquilice al resto del país y que sepa unir a Colombia. Para eso es la democracia: para ir a las urnas. Ya los ciudadanos verán si quieren o no esta alternativa progresista. Pero no se nos puede negar el derecho de ir a las urnas”, afirmó.

Por otro lado, el precandidato aseguró: “Yo no soy de izquierda. Es decir, yo no estoy dividiendo la izquierda”. Y añadió que lo que busca es que el progresismo pueda ir mucho más allá de la izquierda porque hay muchas personas que no quieren votar por la derecha, no son de extremos, que creen en la equidad social, inclusión y que ni siquiera militan en la izquierda.

Barreras también calificó a Cepeda como un hombre honesto, austero, coherente con su pensamiento político y un legítimo candidato de la izquierda. Sin embargo, hizo énfasis en que tienen formaciones ideológicas distintas: “Yo soy un liberal de centro, socialdemócrata”, afirmó.

“En Colombia hay más izquierda que izquierda radical y hay más petrismo que izquierda y hay más progresismo que petrismo. Conmigo, millones votaron por Gustavo Petro hace cuatro años, sin ser militantes de izquierda”, aseguró el exsenador.

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Lea la entrevista completa aquí

¿Por qué Roy Barreras decidió mantenerse en la consulta del Frente por la Vida?

CAMBIO: Pero María José Pizarro le dijo a CAMBIO que no tiene sentido hacer una consulta del Frente por la Vida si no participa Iván Cepeda.

R.B.: Yo entiendo: ella es la jefe de debate de Iván y, por supuesto, lo que cualquier candidato espera es que todos los demás declinen en favor de él, así sea prematuramente. Pero yo no voy a dejarle la cancha abierta y libre a una derecha el 8 de marzo, en una consulta a la que acudirán 21 millones de electores y en la que el único menú que se les ofrezca sea una consulta uribista.

En esa consulta hay gente muy respetable. Pero el uribismo, de manera muy hábil, acabó chupándose todo ese centro derecha y eso termina en Paloma Valencia, y luego, seguramente, en Abelardo de la Espriella, o al revés.

El país necesita una fórmula de unidad que sane las heridas, permita que el cambio avance y no nos derrote la derecha. Pero que no haya una fractura, no odios, que se permita que avancen las reformas sociales.

Muchas se han impedido por la pugnacidad, por la polarización. La pelea abre esas heridas. Yo soy una alternativa para eso. Además, tengo ese deber con centenares de personas que me acompañan en las listas, porque yo tengo un partido y una lista del Frente Amplio que no puedo abandonar. Y están confluyendo con un montón de sectores de izquierda, lo mismo que con 13 sindicatos que nos acompañan, así como con las mayorías de la CUT, de la USO, de la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos, de la CTC, de la CGT, del movimiento que acompañó a la vicepresidenta. Es decir, yo no puedo dejar abandonada a la gente que quiere una alternativa progresista que tranquilice al resto del país, y que sepa unir a Colombia. Para eso es la democracia: para ir a las urnas. Los ciudadanos verán si quieren o no esta alternativa progresista. Pero no se nos puede negar el derecho a participar.

CAMBIO: ¿Pero no se corre el riesgo de que se divida mucho más a la izquierda? Camilo Romero, exgobernador de Nariño y exembajador en Argentina ha dicho que Roy Barreras no representa el progresismo y que se tomó la vocería de la consulta sin preguntarles a los demás participantes. ¿No será que su empeño en participar en esta consulta acaba dinamitando a la izquierda?

R.B.: Pero empecemos por recordar dos cositas. La primera, que yo no soy de izquierda. Es decir, yo no estoy dividiendo a la izquierda. Hay un montón de liberales independientes, de personas sin partido, de verdes progresistas, de gente que quiere el cambio, que no quiere votar por la derecha, que repudió con nosotros el paramilitarismo, que no son de extremos, no militan en el Partido Comunista ni en la Unión Patriótica y, ni siquiera, militan en la izquierda. En Colombia hay más izquierda que izquierda radical, y hay más petrismo que izquierda y más progresismo que petrismo. Conmigo, millones votaron por Gustavo Petro hace cuatro años sin ser militantes de izquierda.

CAMBIO: ¿En qué planteamientos se diferencian Roy Barreras e Iván Cepeda?

R.B.: En muchos. Primero, creo que Iván Cepeda es un hombre honesto, austero, coherente con su pensamiento político y un legítimo candidato de la izquierda. Tengo por él afecto personal y creo que está haciendo su mejor esfuerzo para unir a las izquierdas. Pero tenemos diferencias: él tiene una formación ideológica conocida y yo soy un liberal de centro, socialdemócrata. Yo, en 15 de los últimos 17 años milité en el partido que construyó la paz, el Partido de la U, que dirigió Juan Manuel Santos. Y me aparté de allí cuando la alternativa era escoger entre Petro, que pensábamos era la continuidad de la implementación del Acuerdo de Paz, y Rodolfo Hernández. Por supuesto, esa opción para mí era clara, sobre todo por un asunto que sí ha hecho Petro y que inclusive sus críticos deberían reconocerle: la inclusión social. Pero tenemos que juntarnos quienes tenemos una formación de centro liberal socialdemócrata. Uno sabe que es posible que este país sane las heridas. Yo soy médico, y sé sanar heridas, dialogar, componer. Lo hice en el primer año del Gobierno de Petro. Logramos una coalición muy grande; un gabinete mixto con el que había tranquilidad inclusive en el sector empresarial, en el académico. Esa tranquilidad se perdió luego, porque la polarización rompió la coalición, y no se pudieron sacar adelante las reformas sociales.

CAMBIO: ¿Y cuáles son sus puntos de convergencia con Iván Cepeda?

R.B.: Son muchísimos. Primero, poner en la primera línea del país la inclusión social, que es lo que ha hecho Gustavo Petro; no lo han hecho Roy ni Iván, Petro solamente. E intentar de todas las maneras que la gente tenga una vida digna, un salario mínimo vital. Que los auxiliares de policía puedan tener al fin un salario digno, lo mismo los médicos internos… A mí nadie me pagó cuando era médico interno horas extras ni nocturnas. Ni siquiera salario... Es la decisión de que el Estado les dé la mano a los más vulnerables.

Otro tema es que la mitad de la promesa se quedó sin ejecutar. Y otro adicional es la responsabilidad fiscal, porque para poder garantizar cómo sanar esas heridas hay que tener con qué sanarlas. Si el país no aumenta su productividad, su economía, la construcción de viviendas, de infraestructura y la confianza del sector privado en los mercados, y si no logra bajar las tasas de interés, no tendremos con qué pagar el cierre de la deuda social. 

Entonces, compartimos con Iván la pasión por un país más justo para la inmensa mayoría y la certeza de que hay que intentar conquistar una paz estable y duradera. Pero con diferencias de método.

El método aplicado en la paz total es un fracaso total porque no se puede hacer justicia transicional con las bandas de narcotráfico. Y no es lo mismo dialogar con una guerrilla insurgente que con las bandas de Medellín.

CAMBIO: Y el método, ¿en qué cambiaría?

R.B.: En todo. Está escrito. Nosotros no improvisamos; avanzamos en un proceso para garantizar una paz estable y duradera en la que creímos muchísimos millones de colombianos cuando firmamos el acuerdo del Teatro Colón, que ayudé a negociar y tuve el honor de firmar. Pero básicamente cambiaría en que “nada estará acordado hasta que todo esté acordado”. Y desde el principio debe estar absolutamente claro que el propósito es dejar las armas y dejar el crimen. No se puede hacer política con armas.

Pero hay muchas otras cosas que han cambiado. Hoy, por supuesto, hay una degeneración de grupos que están dedicados al narcotráfico y a la extorsión y tienen azotada la población, controlan el territorio y tienen infiltrado el tejido social por intimidación o por la necesidad del campesino cocalero. Entonces hay que hacer un esfuerzo inmenso de penetración social del territorio, pero también de recuperación de la fuerza legítima del Estado. Esa también es, seguramente, una diferencia con Iván. Porque hay cierta debilidad de buena fe de la fuerza legítima del Estado y de las Fuerzas Militares que ha sido aprovechada por los grupos ilegales. Mire lo que está pasando en Arauca. Como decía un valiente periodista, se trata de 320.000 colombianos secuestrados en Arauca por el ELN. Se necesita la sensibilidad en el corazón por los más vulnerables –y la tienen Petro e Iván–, pero se necesita también la fuerza legítima del Estado, la claridad del equilibrio fiscal y económico y la capacidad de unir al país, de darles garantías a todos. 

CAMBIO: ¿Usted cree que Iván no respetaría la democracia representativa?

R.B.: No es que no la respete, sino que hay otro modelo, legítimo también, que es el que se deriva –es una discusión muy académica– de la asamblea de Antonio Negri, de Gramsci, y que implica la relación directa del caudillo con el pueblo, con la asamblea, y esa relación directa hace que se pase por encima de alcaldes, que no se necesite Congreso o que se deslegitime y que se piense que la voz del pueblo es la voz del que habla en el micrófono frente a la manifestación multitudinaria. Entonces, la gente se emociona porque hay 5.000, 6.000 personas. Yo también me emociono.

Pero cuando uno habla en la manifestación, que es apasionante, no escucha. Y la gente no tiene oportunidad de dialogar como dialoga usted cuando habla con el concejal, con el presidente de la Junta de Acción Comunal, con el dirigente sindical, con el campesino, con la señora de la tienda. Eso sí es diálogo y se llama democracia representativa con las instancias que la Constitución del 91 determinó.

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