Foto: Jorge Restrepo
Durante sus últimos años de vida, el jefe del Cartel de Cali tuvo contactos telefónicos grabados con Federico Gómez Lara, hoy director de CAMBIO, y un grupo de periodistas. Habló de los expresidentes Samper, Pastrana y Gaviria; de la relación de la mafia con la política y de su familia a la que nunca pudo volver a ver. CAMBIO revela las grabaciones.
Por: Federico Gómez Lara
En marzo del año 2020 familiares del asesinado líder conservador, Álvaro Gómez Hurtado, trataron por cuarta o quinta vez de impulsar la hipótesis jamás probada de que Ernesto Samper y Horacio Serpa habrían ordenado el magnicidio con ayuda del Cartel de Cali. Fue entonces cuando un grupo de periodistas decidimos buscar a Gilberto Rodríguez Orejuela para que diera su versión sobre esos hechos. Le mandamos razón por medio de emisarios que tenían contactos con él y con su familia. Rodríguez Orejuela pasó sus últimos años en la Prisión Federal de Butner en Carolina del Norte sin recibir una sola visita, por las restricciones del régimen penitenciario estadounidense. El único consuelo de quien fuera el capo más poderoso de Colombia era tener una llamada telefónica con los suyos. Esos minutos de comunicación, que también tienen límite, son grabados por el Buró Federal de Prisiones. Nuestra esperanza era poder concretar una entrevista presencial en la cárcel.
Pasaron cinco meses para obtener la primera respuesta. Gilberto Rodríguez Orejuela admitía hablar por teléfono sin ninguna restricción de temas. También aceptaba que las conversaciones fueran registradas, a manera de preentrevista, para sacar provecho del encuentro presencial que, de ser autorizado por Estados Unidos, sería breve y con muchas limitaciones.
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El inicio de los diálogos coincidió con el surgimiento del covid-19. Las restricciones para visitar la cárcel, que ya eran muchas, se volvieron prácticamente imposibles durante la pandemia. Además, no había forma de llamar a Gilberto Rodríguez: solo de esperar sus llamadas.
Las charlas duraban máximo quince minutos y eran interrumpidas varias veces por el mensaje del buró de prisiones, que advertía: “esta llamada proviene de una prisión federal”. Con el paso del tiempo, tanto Rodríguez Orejuela como los periodistas nos fuimos acostumbrando a la voz monótona de la operadora que cortaba el clímax narrativo de la conversación. Lo que ustedes van a leer y a oír son las apreciaciones del jefe del Cartel de Cali, que ya sentía cerca su muerte. Desde su extradición, había sido diagnosticado con un linfoma cerebral, cáncer de colon y había sufrido dos ataques cardíacos. Tenía la esperanza de que el gobierno de Estados Unidos le permitiera morir en Colombia y para lograrlo tramitó una petición de clemencia por enfermedad. La respuesta nunca llegó. Gilberto Rodríguez Orejuela murió el martes 31 de mayo de 2022.
Aunque al principio él y nosotros pensábamos que estas conversaciones serían apenas la antesala de la entrevista formalmente dicha, la muerte de Gilberto Rodríguez Orejuela las convirtió en su única entrevista en la cárcel de Estados Unidos y, al mismo tiempo, en la última de su vida. Algunas voces de los intermediarios fueron suprimidas para proteger su identidad.
La relación con Ernesto Samper
Como el interés inicial del contacto surgió por las versiones acerca del asesinato de Álvaro Gómez Hurtado, una de las primeras preguntas que le hicimos fue sobre la confesión del antiguo miembro de las Farc y hoy senador Julian Gallo, alias Carlos Antonio Lozada.
CAMBIO: ¿Usted les cree a las Farc la versión de que ellos mataron a Álvaro Gómez?
Gilberto Rodríguez Orejuela: Yo creo en un 60 por ciento eso, y no por lo que diga el señor Gallo, sino por lo que me contaron a mí dos o tres personas con quienes yo tenía contacto desde La Picota con el señor Manuel Marulanda Vélez (Sic…). Yo tenía contacto con ellos y esa persona, que está viva todavía, es un tipo que fue decano de una universidad y, si él me autoriza a mí, yo lo puedo conectar con usted.
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Rodríguez Orejuela dijo que no sabía mucho más que eso. De ahí saltamos al proceso 8.000 y a la financiación de la campaña presidencial de Ernesto Samper en 1994. Las investigaciones demostraron que plata del Cartel de Cali entró a esa causa especialmente entre la primera y la segunda vuelta. Rodríguez Orejuela dijo que su relación con Samper arrancó cuando el capo no era perseguido por la justicia, sino aceptado social y empresarialmente como un banquero conocido. Uno de los primeros trabajos de Ernesto Samper fue la presidencia de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (Anif).
CAMBIO: ¿Usted fue amigo de Ernesto Samper?
G.R.O.: Fui amigo del doctor Samper. Yo estaba en el Banco de los Trabajadores. Era el mayor accionista del Banco de los Trabajadores. Ahí lo conocí.
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CAMBIO: ¿Cuál es su opinión del papel de Ernesto Samper en el proceso 8.000?
G.R.O.: Del 8000, pues ustedes ya saben lo que dijo Medina (Santiago Medina, tesorero de la campaña) y lo que dijo el doctor Fernando Botero (director de la campaña y ministro de defensa de Samper). Eso es lo único que yo me pregunto, porque los medios de comunicación se han ido mucho contra Samper y yo no soy amigo de Samper. Fui amigo de él. Pero yo pues no tengo… (Entra la grabación: “esta llamada que proviene de una prisión federal”), así lo quisiera para hacerle daño porque no le haría ningún bien diciendo que soy amigo de él, decir que soy su amigo. ¿Usted alguna vez ha visto un gesto de buena voluntad hacia los Rodríguez Orejuela del doctor Samper o de alguno de su gobierno?
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CAMBIO: El de no extraditarlos…
G.R.O.: Pero es que él no nos podía extraditar porque la extradición en ese momento no existía. Pero lo que sí pueden, ustedes, lo que sí pueden como periodistas es endilgarle a Samper que nos volvió a imponer la extradición antes de irse. Y eso no fue en favor nuestro. Vea, estoy aquí por eso. ¿Por quién estoy yo aquí? Por el doctor Samper. ¿Miguel por quién está? Por el doctor Samper.
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Rodríguez Orejuela reiteró lo que toda Colombia supo: que la plata del cartel entró a la campaña de Samper. Aunque el expresidente ha negado tener conocimiento del aporte, el capo sostuvo que ese ingreso no fue a espaldas del candidato. Eso sí, afirmó que Samper nunca sacó “tajada” personal de los miles de millones girados, cosa que no puede decirse de otros directivos de la campaña.
10 millones de dólares para el Bloque de Búsqueda
En este punto de la conversación, Gilberto Rodríguez Orejuela mencionó al expresidente César Gaviria y afirmó que el Cartel de Cali puso la plata para matar a Pablo Escobar. Es más o menos claro que los llamados Pepes (Perseguidos por Pablo Escobar) fueron un grupo de exsubalternos suyos apoyados por el Cartel de Cali y las autoridades colombianas, con conocimiento y participación de agencias federales de Estados Unidos. Esta sociedad con unos criminales para perseguir a otros jamás ha sido investigada judicialmente. El innegable alivio que supuso para Colombia y el mundo la caída del mayor narcoterrorista de la historia sepultó esta alianza en la impunidad. Lo importante de esta declaración es que por primera vez Gilberto Rodríguez Orejuela, el mayor patrocinador de Los Pepes, habló del papel del Cartel de Cali en la operación de persecución y muerte de Escobar.
G.R.O.: ¿Por qué contra el doctor César Gaviria nunca dicen nada? El doctor Gaviria recibió a Pablo Escobar. El doctor Gaviria se aguantó todas las bombas de Pablo Escobar. El doctor Gaviria lo recibió en un hotel de cinco estrellas. El doctor Gaviria le puso la guardia que él quería para que lo cuidara. El doctor Gaviria lo dejó volar y el doctor Gaviria no le dio de baja. El grupo de búsqueda recibió los 10 millones de dólares que nosotros le dimos a ellos para darlo de baja. Eso lo tiene que saber usted.
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CAMBIO: Creíamos que era un millón de dólares...
G.R.O.: Diez millones de dólares le repartimos al grupo de búsqueda. No a todos, que quede claro, sino a parte de ese grupo, entre los cuales está el que fue gobernador de Santander (se refiere al entonces mayor del Bloque de Búsqueda, Hugo Aguilar, después ascendido a coronel y hoy condenado por corrupción), entre los cuales estaba Danilo González y entre los cuales hay otra cantidad de oficiales que pelearon o que estuvieron en peligro de muerte, que se hicieron pero no gratis. Miguel y yo tenemos 500 casetes, copias de eso fue lo que le dimos nosotros al grupo de búsqueda: 500 casetes de las grabaciones del teléfono de carro que utilizaba Pablo Escobar.
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La mención de estas grabaciones inéditas nos llamó la atención porque pueden ser una caja de Pandora. Hasta ahora se han hecho públicas algunas grabaciones de las conversaciones de Escobar con políticos de la época y con cómplices suyos. Para entonces no existía la telefonía celular. Pablo Escobar usaba sistemas de comunicaciones portátiles trunking de muy difícil decodificación, a veces desviados a centrales telefónicas para evitar su ubicación. En ocasiones utilizaba simultáneamente dos aparatos, uno para hablar y otro para oír. Así que era prácticamente imposible reconstruir la conversación completa. Las interceptaciones conocidas hasta hoy habían sido logradas por el DAS y la Policía colombiana, por una parte, y por otra, por los aviones espía Awak de la Fuerza Aérea de Estados Unidos que patrullaron por meses el espacio aéreo colombiano solo para dar con el hombre más buscado del mundo. César Gaviria fue quien facilitó e impulsó esa operación internacional, después de sufrir la vergüenza mundial ocasionada por la fuga de la llamada Cárcel La Catedral, construida en un terreno que perteneció a Pablo Escobar y que siempre estuvo controlada por él.
CAMBIO: Sorprende que usted sea tan duro cuando se refiere al expresidente Gaviria. ¿Por qué?
G.R.O.: Bueno, de Gaviria a mí me llama la atención que de Samper hablan pestes. Yo pienso que él sigue siendo un hombre relativamente pobre. Pero vuelvo y le repito: no hay ningún gesto de buena voluntad (esta llamada proviene de una prisión federal). Sin embargo, dicen que se vendió a los Rodríguez Orejuela, pues que le hemos dado dinero. Y resulta que bueno, si lo único es que tal vez le dimos dinero, pero no lo pudimos comprar.
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G.R.O.: ¿A ver, el doctor Gaviria por qué no dice que fue patrocinado por Pablo Escobar? Porque tal vez no habían los videocasetes, perdón los narcocasetes. Pero de resto, todo indica, yo no lo estoy diciendo ni lo voy a decir nunca, que algo había entre Pablo Escobar y Gaviria. Porque ya le dije que lo recibió en una cárcel de cinco estrellas, le puso los guardias que quiso. Lo dejó volar. Y le hizo tres, oigame bien, si usted mira los archivos, le hizo tres decretos que eran hasta la extinción de la pena. Por eso me da risa ahora, cuando mantiene llorando dizque porque a los guerrilleros no los van a meter a la cárcel. Le hizo tres (decretos de sometimiento) y hubo cerca de 12 o 15 o 20 personas del Cartel de Medellín que se acogieron a eso y gozan hoy en día, los que están vivos, de libertad. ¿Quién se benefició más con la muerte del doctor Galán que el doctor Gaviria?
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Dos cosas llamaron la atención de lo que acababa de decir Gilberto Rodríguez. Por un lado, no se entendía el porqué de su animadversión hacia el expresidente Gaviria, si durante esa administración, según él, ellos fueron aliados del Estado para dar de baja a Escobar. Además, no sonaba lógico que Gaviria, a quien Escobar trató de asesinar incluso volando un avión de Avianca con más de cien pasajeros a bordo, tuviera algún tipo de relación o complicidad con él. Al contrario, hay interceptaciones de la época que muestran que Escobar lo había condenado a muerte y también a quienes se atrevieran a apoyarlo. Sin embargo, la animadversión hacia el expresidente puede explicarse en una pregunta que ustedes leerán más adelante.
CAMBIO: ¿Hay quienes consideran injusta la condena al general Maza Márquez por el asesinato de Galán. ¿Qué opina usted?
G.R.O.: Oigame bien. No soy amigo de él. Nunca lo he sido, pero es una cochinada. Lo que pasa es que el general Maza es un hombre ingrato y los ingratos terminan muy mal, por buenas personas que sean. Eso es una monstruosidad. Se lo digo yo con elementos de juicio. Yo conozco cómo fraguaron entre el Mexicano (Gonzalo Rodríguez Gacha) y Pablo Escobar y otros dos personajes más la muerte de Galán.
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Aunque Gilberto Rodríguez Orejuela sostiene que no era amigo del general Miguel Maza Márquez, director del DAS entre 1985 y 1991, hay seis menciones distintas del alto oficial en los llamados narcocasetes, cuya difusión inició el escándalo por la financiación de la campaña de Ernesto Samper. Allí el ya fallecido periodista Alberto Giraldo y Miguel Rodríguez Orejuela hablan abiertamente de Maza y de la simpatía por su frustrada campaña presidencial de 1994. De acuerdo con información de inteligencia varios de los grandes golpes del DAS de Maza al Cartel de Medellín contaron con la colaboración del rival Cartel de Cali, cuyo máximo jefe fue Gilberto Rodríguez Orejuela. Así como es un hecho que organismos del Estado como el DAS fueron aliados del cartel para matar a Escobar, es difícil de entender que Maza hubiera acabado de cómplice del capo para asesinar a Galán, si el jefe del Cartel de Medellín le puso dos bombas, en las cuales murieron alrededor de noventa personas. Sin embargo, la Corte Suprema de Justicia condenó al general Maza a treinta años de cárcel por su participación en el asesinato de Luis Carlos Galán.
CAMBIO: ¿Y qué piensa de la condena contra Alberto Santofimio?
G.R.O.: Alberto... El error de él es volverse amigo de Escobar. Y nosotros se lo dijimos: “Doctor, usted viene acá, va allá, eso no nos conviene y lo va a salir metiendo en un problema”. Cuando mataron a Galán, Escobar iba a matar a Santofimio y pregúntele usted a Santofimio si nosotros no fuimos los que le avisamos. Le dijimos “cuidado doctor Santofimio porque lo oímos en una grabación de los teléfonos esos de carro (se refiere a la tecnología trunking), ¿recuerda?”. Nosotros le desenrollamos esos teléfonos, que era el scrambled más difícil que había. Nosotros los hicimos desarrollar aquí en Estados Unidos, llevamos la tarjeta, los desarrollamos y le mostramos. Le dijimos “mire lo que está diciendo Escobar, ¿este que nombran aquí, que lo nombran con un apodo, quién es?” Dijo: “pues así me dice él a mí. Ah bueno, pues entonces es usted el muerto”. Y le dijimos a David Turbay lo mismo que le dijimos, y además le dijimos “van a matar a Galán”. Y le mandamos decir al doctor Gaviria. ¿Por qué no dice eso el doctor Gaviria?
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“Los políticos corrompen a los mafiosos”
La muerte de Pablo Escobar fue un momento de gloria para los Rodríguez Orejuela, pero la celebración les duró poco. Mientras bajaban el cadáver de Escobar del tejado de una casa en el barrio Los Olivos en Medellín, el director de la DEA en Colombia, Joe Toft, declaró “ahora vamos por el Cartel de Cali”. Gilberto Rodríguez, su hermano Miguel y sus socios en la empresa criminal pasaron de ser aliados a blanco de persecución de las autoridades. Su principal escudo de defensa fue la corrupción. Muchos altos oficiales de la Policía trabajaban para ellos y también numerosos jefes políticos.
CAMBIO: ¿Cuántos parlamentarios estaban en el bolsillo de ustedes?
G.R.O.: Pues a lo mejor usted va a decir “hombre, Gilberto me quiere, me quiere, le hace sutileza a cada respuesta”. Y no, no, no, no. Yo le digo es que eso de corromper a los políticos, usted que los conoce bien, los políticos corrompen antes a los mafiosos, porque los mafiosos no sabemos qué es el Estado, cómo se maneja, cómo se maneja el Congreso, qué tanto poder tiene la Secretaría, qué tanto poder político tiene el presidente sobre el Congreso. Todo eso no lo sabemos: no lo sabemos. Entonces la mayoría no lo sabe. Entonces darle plata a un congresista para que vote por x proyecto es una, qué le dijera: es una ilusión. Por lo regular son faltones. No cumplen. Pablo por eso era que los asesinaba.
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CAMBIO: Hay quienes piensan que en eso ustedes eran diferentes a Pablo Escobar. Los Rodríguez compraban a los parlamentarios y Escobar los mataba…
G.R.O.: Porque no conozco al primer delincuente a través de la historia en todos los libros que he leído sobre delincuentes, al primer delincuente que le haya ganado una guerra al Estado. ¿Usted lo conoce? Usted, que es más leído que yo, ¿doctor, usted ha leído algo, algo en que un delincuente le haya ganado a un Estado?.
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CAMBIO: ¿Cómo le fue con Belisario?
G.R.O.: Bueno, a ver, de Belisario. Pues usted sabe que era un hombre honesto, un hombre bueno, un humanista, un conservador progresivo.
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En un punto de la conversación, entendí cuál podía ser la razón del evidente resentimiento de Rodríguez Orejuela con el expresidente César Gaviria. El jefe del Cartel de Cali murió pensando que le había ofrecido al entonces presidente someterse a la justicia y este le había cerrado la puerta, por la dimensión del escándalo que produjo la fuga de Escobar de la cárcel La Catedral.
CAMBIO: ¿Durante el gobierno Gaviria ustedes hicieron acercamientos para entregarse a las autoridades?
G.R.O.: Claro, claro. Eso era. Y yo le mandé con Rodolfo González (se refiere al poderoso excontralor general) muchas razones al señor Gaviria, y no me quiso recibir por orden quién sabe de quién. A Pablo no le gustaba la cosa. Bueno, tantas cosas.
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CAMBIO: ¿Pero ustedes planteaban una pena de cuánto? ¿Tres años?
G.R.O.: Yo no soy iluso. Tres años no esperaba. Yo esperaba cárcel. Lo único que pedía era que me la dieran en el Valle del Cauca. Todos los provincianos somos así, tontos. Queremos estar cerca de la familia. Cuando uno no es un hombre universal, es muy rural, muy, muy de ahí. Y entonces eso era. No, nosotros no esperábamos nada, ni esperábamos cárceles de lujo. Nada de esas cosas. Ya teníamos un antecedente: el señor Escobar. Eso de lo que cree la gente que odiamos a los medios de comunicación. No. Hemos guardado gran respeto por los medios de comunicación. Nos parecen necesarios en un país inequitativo como el nuestro. Nos parece que es la voz de los humildes, de los que no tienen voz. Y entonces nosotros somos muy claros. En eso hemos sido claros siempre. Siempre hemos sido claros. Nosotros no queríamos eso. Nosotros lo que queríamos era que cesara la persecución contra nuestra familia, que no tenía nada que ver ni ha tenido nunca nada que ver con el narcotráfico. Y que nos dieran... Nosotros teníamos ya 250 droguerías en esa época, 300 droguerías en esa época, un laboratorio farmacéutico, una empresa de construcción y muchas propiedades. Ya no seríamos narcotraficantes sino estúpidos.
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CAMBIO: ¿Entonces cuántos años estaban dispuestos a pagar?
G.R.O.: No, nosotros… Yo esperaba diez años. Diez años en Colombia, que no es gran cosa porque hay muchas facilidades. Lo que más nos hace falta a los reclusos, a los delincuentes en la cárcel, es nuestra esposa y nuestra, nuestra, nuestra. ¿Cómo se dice? Relaciones sexuales. Eso es lo que más nos hace falta. Y en Colombia lo hay.
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Juego de cartas
En septiembre de 2021, el expresidente Andrés Pastrana presentó ante la Comisión de la Verdad una carta firmada por Miguel y Gilberto Rodríguez Orejuela en la que afirmaban que la financiación a la campaña de Ernesto Samper no había sido “a sus espaldas”, como él lo ha sostenido. La carta, fechada el 12 de junio del 2000, había sido publicada por primera vez en 2013 en el libro de Andrés Pastrana Memorias Olvidadas, que pasó relativamente inadvertido. La pregunta era obvia y yo mismo la hice en una columna en El Espectador titulada “Pastrana se pegó un tiro en el pie”: ¿Por qué Pastrana había dejado pasar 13 y luego 21 años antes de publicitar la que consideraba era la prueba reina contra Samper? Al día siguiente de la publicación de mi columna, los Rodríguez enviaron una nueva carta en la que sostenían que Pastrana se había guardado el escrito porque detrás de ella había un intercambio de favores.
CAMBIO: ¿Por qué la famosa carta de Pastrana estuvo guardada tanto tiempo?
G.R.O.: Eso se lo tiene que preguntar al doctor Pastrana. Pero desde un principio fue una condición que nosotros le pusimos. Le dijimos “doctor, le mandamos esta carta a usted para que usted se defienda”. No le podríamos decir de frente al señor presidente en ese momento, que esto es para que usted chantajee a Samper y a Serpa, pero era el sentido. Él necesitaba una carta para mostrar y decir vea yo tengo esto ustedes no estén jodiendo con lo de Chambacú y Dragacol.
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CAMBIO: ¿Usted quiere decir que Pastrana los estaba presionando para que mandaran esa carta?
G.R.O.: Pues claro, ¿si no nosotros con qué afán íbamos a mandar una carta de esas? Además, es que si a ustedes no les sirve, si a ustedes no les sirve para la veracidad de la carta a Santiago Rojas (Se refiere al famoso médico bioenergético que ha tenido entre sus pacientes a Andrés Pastrana y que visitaba las cárceles dentro de un plan humanitario del gobierno) , no les sirve nadie.
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Sobre este episodio vale la pena aclarar que, independientemente de si la carta fue producto de una presión o no, el contenido de la misma era una confesión y no la fabricación de una mentira. La carta decía que el ingreso de la plata a la campaña de Samper, según los Rodríguez, no fue a espaldas del candidato. Esa versión coincide con la revelada por Gilberto Rodriguez en su libro póstumo publicado esta semana.
CAMBIO: ¿Ustedes tuvieron alguna relación con la campaña de Andrés Pastrana?
G.R.O.: Pero mire, nosotros desde Pastrana, el papá de Andrés, desde Carlos Lleras... Nosotros siempre le hemos colaborado a liberales y conservadores. Nosotros somos liberales ignorantes de cómo se maneja un Estado. Nosotros no sabíamos de la corrupción de un Estado. Nosotros no sabíamos del presupuesto nacional. Nosotros simplemente… Yo era un comerciante. Miguel también. Y circunstancialmente, por Pablo, nos metimos al narcotráfico.
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CAMBIO: En la última carta que le enviaron a Andrés Pastrana ustedes afirman que el exembajador en Argentina Álvaro Pava Camelo fue a pedirles plata...
G.R.O.: Claro, y directamente. No hubo ningún compromiso de Andrés Pastrana con nosotros. Como no lo hubo de Samper, como nunca lo hubo de López Michelsen, como nunca lo hubo de Belisario, como nunca lo hubo de Julio César Turbay Ayala, como nunca lo hubo de Barco…
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CAMBIO: De todas las afirmaciones que usted hace sobre Andrés Pastrana solo está su palabra. ¿Tiene alguna prueba documental de lo que dice?
G.R.O.: No, no, no, no, doctor. Es que nosotros no dábamos el dinero con mala fe para chantajear a nadie. Pues claro, pero pues imagínese nosotros huyendo de Pablo, huyéndole al grupo de búsqueda: a dónde vamos a tener un registro de eso. Tendremos algunos, y otros están en la Fiscalía, que fueron los cheques. Humberto Pava cayó preso por cheques de nosotros, y así los que no cayeron presos, cayeron investigados: el 50 o 60 por ciento de los políticos colombianos. No necesitamos ningún documento. Ahí están en la Fiscalía, en los archivos de la Fiscalía.
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En su libro recién publicado, el fallecido capo afirma que Álvaro Pava sí pidió una contribución pero no se llegó a un acuerdo, por lo cual el capo reconoce que a esa campaña no entró dinero del cartel.
Gilberto Rodríguez Orejuela, que tenía más de 80 años cuando empezaron las conversaciones, poseía una memoria extraordinaria. En la última llamada nos habló con nostalgia de su familia, a la que quería ver antes de morir, y de su plan para escribir un libro en el que dejaría consignados todos los secretos que se llevó a la tumba.
CAMBIO: ¿Cómo está su familia?
G.R.O.: Pues ahí, luchando. Después de tantos problemas, de que los metieron a la cárcel. Ellos siguen luchando, pero están preparados para esa lucha. O sea, son profesionales, estudiaron. Y mirándolo como padre, pues son buenas personas. Buenos tipos, buenas mujeres.
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CAMBIO: ¿Es cierto que usted está preparando un libro?
G.R.O.: La verdad no se ha dicho. Escriben y escriben libros. Bueno, pues ya llegará el momento en que la tendremos qué decir y no va a ser tarde. Pero la vamos a decir en un libro con mucha claridad, muy bien sustentado, con mucho trabajo de campo. Un libro científico escrito por mí, por Gilberto Rodríguez, pero asesorado por personas muy capaces.
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CAMBIO: ¿Cuándo sale el libro?
G.R.O.: Pues esperemos, que a mí me faltan por lo menos dos años para terminar de escribirlo porque aquí hay muchas limitaciones. En este momento estamos encerrados en nuestra celda 24 de las 24 horas, tenemos 22 horas encerrados en una celda de 2X3 con un celly, con un compañero. No tenemos internet, ni pensarlo: no tengo información. Y la memoria no alcanza: la memoria es traicionera.
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CAMBIO: Doctor Gilberto, esto ya se nos va a cortar. ¿Usted cuándo nos puede volver a llamar para que sigamos conversando? ¿Usted nos podría volver a llamar mañana o cuándo podemos volver a hablar? Porque ya nos debe quedar como un minuto…
G.R.O: Doctor, a mí me dan unos minutos y un cupo de minutos. Y si yo lo llamo a usted, en 15 minutos se me acaban, antes de que me den un nuevo cupo. Y me quedo sin hablar con mi mujer ni con mis hijos, ni con nadie. Ese es mi problema.
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La llamada se cortó y fue la última vez que oí la voz del otrora todopoderoso jefe del Cartel de Cali. El 31 de diciembre de 2021 le envié al Buró Federal de Prisiones de Estados Unidos una petición para hacerle una entrevista formal a Rodríguez. El formato cumplía con todos los requisitos pero estaba pendiente el levantamiento de las medidas sanitarias por el covid-19. Cuando finalmente pasó la solicitud, Rodríguez Orejuela se enfermó y fue internado en el hospital donde falleció.
Pocos días después de su muerte, más de 200 páginas manuscritas salieron de la prisión con los efectos personales del capo. Con esos apuntes y algunos casetes grabados durante su exitosa cacería contra Pablo Escobar, el fallecido Gilberto Rodríguez Orejuela dejó en manos de su familia la publicación de las esperadas memorias que, por fin, llegaron a los estantes de las librerías de todo el país. Su testimonio, sin lugar a dudas, se convertirá en un aporte fundamental a la verdad y el esclarecimiento de la historia reciente de Colombia.