Gustavo Petro y Donald Trump
Una descertificación reduciría las capacidades operativas y de inteligencia del país, lo cual impactaría las incautaciones de cocaína, que han llegado a cifras históricas. Pero, además, una sanción al país debilitaría la estrecha relación que tiene Estados Unidos con las Fuerzas Armadas y la Policía colombianas en momentos en que Washington apuesta por la caída del régimen chavista de Venezuela con una estrategia militar.
Por: Marisol Gomez
Todas las luces en Colombia están puestas en lo que perdería el país con una eventual descertificación de Estados Unidos si la administración de Donald Trump decide que el Gobierno colombiano no ha hecho lo suficiente en el último año para combatir la producción y el tráfico de cocaína, decisión que se conocería a mediados de este mes.
Pero no es poco lo que perdería el gobierno de Washington si reprueba la lucha antidrogas de Colombia. Y menos, en la actual coyuntura de tensión con Venezuela, en la que le conviene tener de su lado a las Fuerzas Armadas y la Policía colombianas.
Claro, si el gobierno estadounidense descertifica a Colombia y Trump no usa la facultad que le da la ley para mantener la ayuda si considera que esta es “vital” para los intereses de Estados Unidos, las fuerzas de seguridad del país perderían importantes recursos para combatir el narcotráfico.
Según datos del Congreso de Estados Unidos, la asistencia total a Colombia en 2024 sumó 377,5 millones de dólares. Aunque la ayuda tiene un fuerte componente antinarcóticos, también incluye recursos para “gobernanza, desarrollo rural y sustitución de cultivos ilícitos”.
La asistencia del año pasado fue menor que la de 2023, que llegó a 453 millones de dólares. El Congreso la bajó, en parte, por la preocupación con las políticas de drogas del presidente Gustavo Petro. Es decir, Colombia ya estaba en la mira de los congresistas estadounidenses, especialmente de los republicanos.
La ayuda de Washington ha sido clave para la compra y el mantenimiento de helicópteros, para fortalecer las capacidades de inteligencia con tecnología de punta y para el entrenamiento de militares y policías. Sin duda, ese apoyo ha contribuido a las crecientes incautaciones de cocaína, que en este Gobierno han subido en 35 por ciento, al pasar de 659 toneladas en 2022 a 889 toneladas en 2024.
Pero con una descertificación, el gobierno estadounidense también arriesga mucho. “Dejaría de recibir el montón de información que le da Colombia. La Policía y Estados Unidos han construido una inteligencia enorme y la DEA y la CIA tienen un amplio marco de acción en el país”, señala la investigadora Estefanía Ciro, quien fue coordinadora del área de narcotráfico en la Comisión de la Verdad.
El peso de la tensión con Venezuela
Este punto es central porque, en un escenario de descertificación, quedaría en ascuas la histórica relación de cooperación y coordinación entre las agencias de seguridad de Estados Unidos y las Fuerzas Armadas y la Policía de Colombia.
Y menospreciar esa cooperación en la actual tensión diplomática y militar de Trump con el régimen de Venezuela sería todavía más problemático para el gobierno estadounidense, que recién desplazó a inmediaciones de las costas venezolanas ocho buques de guerra con 4.500 infantes de marina y un submarino nuclear.
De hecho, según la investigadora Ciro –quien además dirige el centro de pensamiento sobre la Amazonia A la Orilla del Río–, para Estados Unidos la lucha contra la producción y el tráfico de cocaína, droga que ha sido desplazada por el fentanilo en ese país, no es hoy tan relevante “como tener una influencia suficientemente importante sobre el escenario regional y global”.
Con la descertificación, Washington perdería una ventaja geopolítica: mantener a Colombia como su principal aliado estratégico en la región en momentos en que busca la caída de Nicolás Maduro, a quien Trump considera el jefe del cartel de los soles –un grupo “narcoterrorista” y por quien ofrece una recompensa de 50 millones de dólares.
Por eso, para el director de política de drogas de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (Wola, por su sigla en inglés), John Walsh, “tiene sentido pensar” en que la decisión sobre certificar o descertificar esté influenciada “por lo que Trump esté pensando frente a la relación entre Colombia y Venezuela”.
En el actual contexto, a Washington no le convendría cortar la asistencia a las Fuerzas Armadas y a la Policía colombianas, que son las que reciben la mayor parte de la ayuda anual del Departamento de Estado para aeronaves, desarrollo de inteligencia y entrenamiento.
Estados Unidos sabe lo que arriesga
Aunque está sobre la mesa la posibilidad de sancionar a Colombia, lo que sería fundamentalmente una decisión política, el propio Departamento de Estado ha valorado de manera explícita el trabajo de las autoridades colombianas en el combate al narcotráfico.
En su informe de marzo pasado sobre la Estrategia Internacional de Control de Estupefacientes (INCSR, por su sigla en inglés) destacó el papel de Colombia en los resultados de la interdicción marítima.
“La Armada de Colombia, con el apoyo de Estados Unidos, coordina la Operación de Interdicción semestral Campaña Orión, que involucra a 62 países y que completó su 14ª edición en noviembre de 2024. Combinadas, las dos operaciones de 2024 incautaron un récord de 422 toneladas métricas de cocaína, lo que demuestra el papel de Colombia como líder internacional en la lucha contra el narcotráfico”, dice el informe del Departamento de Estado.
El reporte también resaltó que, a través de la cooperación de Estados Unidos y Colombia para la seguridad regional, la Policía y la Armada capacitaron a más de 6.000 agentes antinarcóticos de otros países de la región, entre enero y septiembre de 2024, “para contrarrestar el crimen organizado transnacional y el tráfico de drogas”.
No hay que pasar por alto que el informe del Departamento de Estado se refiere a la colaboración bilateral antidrogas en un tramo del Gobierno de Petro, lo que pone de relieve que la tradicional alianza entre los dos países en materia de lucha contra el narcotráfico se ha mantenido sin importar que haya llegado al poder un presidente izquierdista.
Este tipo de trabajo conjunto es el que se pondría en riesgo con una descertificación en la que Trump no aplicara la cláusula de exención que le permite mantener la ayuda por razones de interés nacional para Estados Unidos.
Al final de cuentas, si disminuyen las capacidades operativas y de inteligencia de los militares y la Policía de Colombia por falta de esa ayuda, es muy probable que caigan las incautaciones de cocaína y que aumente el flujo de esa droga a Estados Unidos, el principal mercado de estupefacientes del mundo.
Además, según el cofundador y director del centro de investigación sobre el crimen organizado InSight Crime, Jeremy McDermott, una descertificación “podría afectar la extradición”. Este es un tema fundamental para las agencias antidrogas estadounidenses.
Un estudio de la organización Elementa sobre la extradición, que se basó en cifras del Ministerio de Justicia, señala que entre 2000 y abril del 2024, Colombia extraditó 3.024 personas a Estados Unidos.
La carta de los aranceles
Al margen de la certificación o la descertificación, tampoco hay que perder de vista, de acuerdo con el directivo de Wla John Walsh, que para “Trump son más importantes los aranceles y la migración que el combate a las drogas”.
El mandatario estadounidense, agrega Walsh, “ha usado el fenómeno de las drogas para pintar amenazas que, según él, hay que contrarrestar con fuerza militar, como el caso de la migración en la frontera con México”.
Trump desplazó a la frontera con México 4.000 militares y orilló al gobierno mexicano a desplazar otros 10.000 efectivos a la frontera común.
En este sentido, el directivo de Wola dice que no puede descartarse que Trump certifique a Colombia, pero le ponga unas metas difíciles de cumplir en erradicación de cultivos ilícitos, “para luego decir que, como no se cumplieron, en vez de quitar ayuda para el combate al narcotráfico, va a poner más aranceles. Para Trump eso es más potente que una sanción por el tema de drogas”.
En julio pasado, por ejemplo, el mandatario estadounidense impuso un arancel del 50 por ciento a los productos de Brasil tras considerar que el gobierno y los tribunales de ese país habían desatado una “cacería de brujas” contra su amigo el expresidente de derecha Jair Bolsonaro, quien es investigado por planear un golpe de Estado tras perder las elecciones en 2022.
En todo caso, una descertificación no sería una novedad para Colombia. En 1996 y 1997, el entonces mandatario estadounidense, Bill Clinton, aplicó esa medida por “falta de confianza” en el gobierno de Ernesto Samper, quien enfrentaba el proceso 8.000 por el ingreso de dineros del cartel de Cali a su campaña electoral.
La descertificación implicó la suspensión de la ayuda económica y militar de Estados Unidos a Colombia –aunque con algunas excepciones–, lo que acabó por afectar la capacidad operativa del país para combatir la producción y el tráfico de drogas.
Según datos del mismo Departamento de Estado de Estados Unidos, durante esos dos años en los que fue descertificada Colombia (1996 y 1997) los cultivos de hoja de coca aumentaron 56 por ciento, al pasar de 50.900 hectáreas a 79.436 hectáreas en ese lapso. Y la producción potencial de cocaína pasó de 230 toneladas a 350 toneladas, un incremento de 52 por ciento.
El factor electoral
El Gobierno colombiano ha venido haciendo lobby en Washington para evitar una descertificación, pero la oposición a su Gobierno lo estaría haciendo en sentido contrario: para que Estados Unidos descertifique al país.
De acuerdo con Estefanía Ciro, con esta estrategia la oposición podrá decirles a los colombianos, en medio de la campaña electoral de 2026, que el Gobierno de Petro ha sido tan malo, que hasta Estados Unidos lo reprobó en la lucha contra el narcotráfico.
La experta en política de drogas dice que a lo que hay que ponerle atención es “a la letra menuda de la decisión que se tome en Washington”, pues podría pasar que, para dejar tranquilos a los opositores de Petro, con los que hay afinidad entre los sectores republicanos más extremistas, Trump acabe descertificando a Colombia, pero con la exención por razones de interés nacional.
En ese sentido, el gobierno estadounidense podría anunciar una descertificación “para hacer el boom mediático”, pero quitaría, por ejemplo, solo el 10 por ciento de la ayuda a Colombia.
“No creo que Trump vaya a dejar de mandar plata, porque esto mantendría contentas a las Fuerzas Armadas, que le dan tanta información y que, legítimamente, han sido aliadas de Estados Unidos”, agrega la investigadora.
En todo caso, lo que está claro es que Estados Unidos también pierde, y no poco, si se decanta por castigar a Colombia con el recorte de la ayuda.