Donald Trump y Gustavo Petro tuvieron una llamada telefónica que abrió la posibilidad al diálogo entre los mandatarios. Créditos: Kim Vega -CAMBIO
Entrevista con el embajador Daniel García-Peña: el artífice del milagro
En diálogo con Patricia Lara, el embajador en Washington revela la pequeña historia detrás de la conversación telefónica entre los presidentes Petro y Trump, que partió en dos el estado de las relaciones entre Colombia y Estados Unidos.
Por: Patricia Lara
-¿Qué dice el señor de los milagros?-, le pregunté por teléfono, la mañana del jueves, a manera de saludo, a Daniel García Peña, nuestro embajador en Washington, quien con sencillez y sin estridencias, la víspera, había logrado el milagro de que el presidente Trump aceptara hablar con el presidente Petro a quien, de manera irresponsable y absurda, había acusado, entre otras cosas, de ser un enfermo y de tener fábricas de cocaína. Pero, además, la hazaña no había parado ahí: la conversación entre ambos mandatarios no solo había durado 55 minutos, sino que, al final, Trump había invitado a Petro a ir a Washington para reunirse con él en la Casa Blanca, cita que va a tener lugar en la primera semana de febrero, según se reveló el viernes en Washington.
El embajador soltó la carcajada. Estaba eufórico. Se percibía feliz... Y no era para menos: la mayor parte del año y medio que llevaba como embajador en Washington se la había pasado, no solo trabajando para fortalecer las complicadas relaciones entre los dos países, sino manejando unas crisis peligrosísimas generadas nada menos que por el desenfreno verbal de ambos presidentes que usan sus cuentas de X para dar órdenes, nombrar y destituir funcionarios, hacer disquisiciones insufribles y proferir los insultos más inverosímiles. Y, como si eso fuera poco, también había tenido que aguantarse el pasado octubre un regaño público del Presidente Petro, de esos que él tiene la pésima costumbre de proferir porque, según él, García Peña no había logrado acercarse lo suficientemente a Trump.
En esta entrevista telefónica que nuestro embajador en Washington le dio a CAMBIO, cuenta no sólo los temas tratados en la histórica conversación, sino que deja ver el detrás de cámaras de ese hecho que partió en dos el estado de las relaciones entre Colombia y Estados Unidos en la era de Petro y de Trump.
CAMBIO: ¿Embajador, cómo logró el milagro de que Trump aceptara hablar con Petro? ¿Cómo consiguió que lo invitara a la Casa Blanca?
Daniel García-Peña: Fue el resultado de meses de trabajo, día a día, silencioso, minucioso, hablando con republicanos en el Congreso, con gente de los tanques de pensamiento y, obviamente, de la administración. Pero realmente esto, en concreto, se logró gracias a una relación que hemos establecido con el senador Rand Paul, republicano de derecha, de Kentucky, un estado que votó mayoritariamente por Trump. Rand Paul ha sido de los pocos republicanos que han criticado públicamente la política del presidente Trump con relación a las lanchas en el Caribe. Ha sido un detractor de Trump. Pero siempre hablamos con él. Y en estos días, con lo que está pasando en Venezuela, yo lo llamé, lo mismo que a otros congresistas. Y él fue la clave pues me dijo: “mire, esto no puede escalarse, esto es una locura. ¿Cómo es posible que Trump no hable con Petro? Trump habla con todo el mundo. ¿Por qué no puede hablar con él?”. Entonces le contesté: “Pues si usted me puede ayudar… porque le hemos insistido, le hemos mandado cartas, le hemos enviado mensajes por aquí y por allá”. Y dijo: “bueno, voy a ver qué hago, aunque yo tengo diferencias con Trump. A mí a veces me trata peor que a los demócratas. Pero voy a ver qué puedo hacer”. Y el miércoles, ¡oh sorpresa!, me llamó a las 8 o 9 de la mañana y me dijo: “embajador, acabo de hablar con Trump. Le dije, Presidente, usted que habla con todo el mundo, ¿por qué no habla con Petro? Y me dijo: listo, tiene que llamar a tal persona”. Se refería a la persona clave, la que maneja la agenda del presidente. Por supuesto, de inmediato llamé al presidente Petro y le dije: oiga, presidente, pasó esto y esto. Y el hombre contestó: ‘¿cómo así? ¡hagámosle!’. Entonces hablé con esa señora, se coordinó todo y esa tarde se dio la llamada.
Realmente fue un cúmulo de trabajo que se ha venido haciendo gracias al equipo de la embajada, que ha sido una maravilla. Es un equipo de primer orden que, aunque a veces ha perdido el ánimo, nunca ha disminuido la intensidad de su trabajo. Está también la labor que ha venido haciendo el ministro de Defensa con los militares, y la colaboración de la Fiscalía, que extradita más narcotraficantes a Estados Unidos que cualquier otro país… Pero, como le dije, en este caso lo que realmente ayudó fue esa conversación del senador Paul con el presidente Trump.
CAMBIO: ¿Y cómo fue la llamada del miércoles?
D.G-P.: Yo me encontraba en Washington… Sin embargo estaba escuchando. La conversación fue exclusivamente entre los dos presidentes y el traductor. Eso fue lo más importante, lo mismo que el tono, la cordialidad, la disposición de Trump a escuchar, y la de Petro también, la calma, la posibilidad de explicar las cosas. No hubo ningún momento de confrontación ni nada por el estilo. El gran resultado fue que se abrió el diálogo entre ellos dos. Eso era lo fundamental, lo que siempre habíamos querido y habíamos buscado desde tiempo atrás. Eso no quiere decir que las diferencias se hayan resuelto totalmente, las diferencias van a seguir, y hay que esperar a ver qué pasa de aquí en adelante, y cómo sale la reunión de Washington. Pero esa conversación sí marca un antes y después, porque es clave que los dos presidentes dialoguen y puedan intercambiar sus inquietudes.
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CAMBIO: ¿Me imagino que se tocó el tema de la acusación absurda que Trump hizo sobre que Petro sería jefe del narcotráfico y tendría fábricas de cocaína?
D.G-P.: Trump no dijo ni una palabra al respecto. Él le dijo a Petro: ”Yo he escuchado muchas cosas malas de usted, pero también he escuchado muchas cosas buenas de usted”. Y, obviamente, Petro dijo: “Mire, en toda mi vida me he dedicado a luchar contra el narcotráfico”. Trump escuchó, y su misma declaración es un testimonio de lo bien impresionado que él quedó. Y la sorpresa fue enorme porque el presidente Petro había invitado a Trump a Colombia… Pero nada… Y lo sorprendió cuando le dijo: “¿por qué usted no viene a Washington? Lo espero en la Casa Blanca”. Esa realmente fue para mí la mejor muestra de que la conversación salió bien. Además, obviamente, si hubiera salido mal, primero no hubiera durado 55 minutos y, segundo, no hubiera terminado con la invitación de Trump a Petro a visitar la Casa Blanca.
CAMBIO: Pero en la charla, ¿quién puso el tema de la posibilidad del encuentro personal?
D.G-P.: Trump.
CAMBIO: ¡Maravilloso!
D.G-P.: ¡Maravilloso! Yo no podía creerlo. Yo estaba muy nervioso. Esa conversación hubiera podido salir muy mal. Obviamente, antes de la charla, yo hablé largo y tendido con el presidente, y le dije: “mire, esta es una oportunidad clave. Y Petro es inteligente, y sabía muy bien que era una gran oportunidad. Y la cosa salió súper bien. Y obviamente Trump es impredecible... Si hubiera empezado diciéndole a Petro quién sabe qué, hubiera sido un desastre. Pero el tono, desde el comienzo, fue cordial y, la verdad, Petro se lució. Estuvo súper lúcido, súper claro, contundente. Le dijo “mire, el narcotráfico ha matado colombianos, ha matado estadounidenses, es un enemigo común, mire lo que yo he hecho”. Y le dio las cifras. Y agregó: “las hectáreas que les dijeron a ustedes no son ciertas”. Y esto es lo que se ha hecho en incautaciones… Y Trump lo escuchó. Y yo creo que eso es lo importante: que se puedan tratar entre los dos mandatarios.
CAMBIO: Concretando, ¿cuáles fueron los puntos de la conversación? Uno, que Petro le explicó que él ha luchado contra el narcotráfico, que ha sido perseguido por el narcotráfico y cuáles han sido las acciones de Colombia contra el narcotráfico... ¿Y sobre qué más temas hablaron?
D.G-P.: Ese fue el tema central. Claro, también el presidente Petro habló de la transición energética y de la importancia del cambio climático. Ahí Trump no dijo mayor cosa y tampoco creo que nadie espere que vamos a cambiar la opinión de Trump sobre el tema. Pero no hubo debate ni nada por el estilo. Y no fue un lenguaje confrontacional. Ahí Petro jugó un papel de analista, si se quiere. Y se abordó el tema de Venezuela, y Petro insistió en lo que siempre ha insistido: en que el futuro de Venezuela tiene que estar en manos de los venezolanos, que tiene que haber diálogo entre gobierno, oposición y los diferentes actores allá en Venezuela. O sea, la propuesta que él ha hecho en el pasado, que la llamó el ‘Frente Nacional’. Y Trump en eso, no es que haya dicho que no estaba de acuerdo, pero tampoco dijo bueno, va p’a esa, no. Ahí, inclusive, el presidente en la noche del miércoles dijo algo así como que, en el tema de Venezuela, no nos pusimos de acuerdo. Pero el tema grueso de la conversación fue el narcotráfico.
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CAMBIO: Lo que es muy curioso es que en lo que no están de acuerdo es en que Petro plantea que haya un diálogo entre chavismo y oposición, y ahora Trump dice que no, porque está de chavista (risas)…
D.G-P.: Ahí está ese tema que seguro nadie entiende muy bien. Pero lo cierto es que el presidente Petro afirmó; mire, nosotros queremos ser parte de la solución, porque eso nos afecta; tenemos problemas comunes en la frontera; lo que pasa en Venezuela es clave para nosotros; nosotros estamos súper interesados en que eso se resuelva. Sobre ese tema Trump fue muy parco y ahí, obviamente, no hubo ningún acuerdo, ni nada por el estilo. Simplemente, Trump escuchó la propuesta que el presidente ha reiterado en muchas ocasiones.
CAMBIO: ¿Del ELN y su presencia en Venezuela se habló algo?
D.G-P.: Sí. El presidente le dijo: “mire, tenemos la presencia de un grupo del ELN en Venezuela”.
CAMBIO: ¿Y Trump qué dijo?
D.G-P-: No dijo nada. Lo escuchó, y eso fue lo interesante. Yo creo que muchas de las cosas que escuchó no las había oído antes.
CAMBIO: Petro dijo también que Trump había sido mal informado por funcionarios. ¿A quiénes se refería?
D.G-P.: No voy a entrar en eso. Aquí hay que resolver hacia adelante. Lo importante es que el canal abierto se estableció. De hecho nosotros, desde la embajada, semanalmente, les enviamos a los respectivos interlocutores los resultados de lo que han hecho la Policía y el Ejército, las incautaciones... La información llega. Pero otra cosa es que le llegue directamente al presidente Trump de la voz del presidente de Colombia: es totalmente distinto. Eso es lo que los gringos llaman un game changer. Creo que esa conversación generó un antes y un después en esta relación. ¿Que el futuro vaya a ser perfecto, ideal? No, por supuesto que no. Hay muchos riesgos por delante. La reunión en la Casa Blanca.... Uno tiene que prepararse para cualquier cosa. Pero el tono y la sustancia y el hecho de que se hubiera dado esa conversación en la noche del miércoles sí es clave.
CAMBIO: El senador Graham dijo que Cuba, Colombia y Venezuela eran el patio trasero de Estados Unidos, que estaban llenos de comunistas y que no iban a permitir que en su hemisferio hubiera comunistas. Que iban a limpiar el patio. ¿Qué comentario le merece?
D.G-P.: Yo no voy a polemizar con el Senador Graham. Lo conozco, he tratado con él. Tenemos diferencias. Él a veces dice unas cosas y al día siguiente dice otras. Pero no vamos a entrar en polémicas. Aquí lo importante es que Trump y Petro hablaron y entendieron que hay que seguir hablando. Eso es lo fundamental.
CAMBIO: El senador Schumer, demócrata, dio una declaración diciendo que se había reunido con el equipo de Trump para preguntarle por posibilidades de operaciones en Colombia y que había quedado muy preocupado con la reunión. ¿Qué sabe de eso?
D.G-P.: El senador repitió lo que siempre repiten en las reuniones sobre Colombia y sobre cualquier país del mundo: que todas las opciones están sobre la mesa. Pero eso sucedió antes de la conversación entre los dos presidentes y es parte de todo ese clima que se generó por las tensiones.
CAMBIO: ¿Qué sigue en las relaciones con Estados Unidos a partir de esa charla?
D.G-P.: Por un lado, las relaciones se han mantenido. Y ese es otro tema clave porque a veces la gente cree que lo único que ha pasado es toda esa tensión. Pero hemos logrado, por ejemplo, en el tema comercial, que semanalmente haya reuniones entre el equipo de la oficina comercial de la embajada en Washington y los funcionarios de la US TIAR sobre el tema de los aranceles. Y hoy por hoy, con un trabajo silencioso, técnico y permanente, el 65 por ciento de las exportaciones de Colombia a Estados Unidos entran con ‘cero arancel’. Es una situación mucho mejor que la de la gran mayoría del vecindario y del mundo. Y eso lo hemos hecho calladitos, hablando, resolviendo aquí, resolviendo allá. Y en cuanto a los vuelos de deportaciones, ya son más de 5.600 colombianos los que han retornado y se han repatriado dignamente, en vuelos que semanalmente coordinamos con Homeland Security. Por otra parte, la DEA trabaja todos los días con la Policía Nacional. Y las extradiciones continúan. O sea, las relaciones no se han alterado, no se han interrumpido, a pesar de las tensiones que se dieron en los últimos tiempos entre los presidentes. Eso es clave decirlo. Porque todo el mundo piensa: ¿entonces no hay relaciones?”. No, hemos seguido trabajando.
CAMBIO: Para la visita a Washington, ¿cómo van a hacer con la visa del presidente y de la canciller? ¿Les van a dar un ‘waiver’?
D.G-P.: Ellos decidirán. El presidente Trump lo invitó, y él verá cómo hace para que le puedan cumplir su invitación.
CAMBIO: ¿Se habló algo de la inclusión de Petro en la Lista Clinton?
D.G-P.: No se habló de eso. Pero estoy seguro de que eso será abordado debidamente.
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CAMBIO: Pues felicitaciones, embajador. Porque esto es un milagro. Aunque ya nada es extraño: ahora como Trump está tan amigo de Delcy Rodríguez en Venezuela, también puede volverse amigo de Petro en Colombia.
D.G-P.: Sí, Trump es absolutamente impredecible.
CAMBIO: Y pragmático.
D.G-P.: El caso es que muchos amigos acá no saben cómo reaccionar. Por ejemplo, del alcalde de Nueva York decía que Trump era un comunista, que era terrible. Y ganó las elecciones. Entonces lo llamaron y le dijeron “queremos hablar”. Y sostuvieron una reunión absolutamente amable. Y, de hecho, hay una anécdota muy simpática: en la rueda de prensa un periodista le preguntó al alcalde Madmani: “usted dijo que Trump era un fascista y ahora está hablando con él. ¿Usted se sostiene en que es fascista?”. Uno veía que Madmani trataba de ver cómo contestaba la pregunta y, en ese momento, Trump dijo: “No, tranquilo. Dígame fascista. No pasa nada. A mí no me molesta que me digan fascista”.
Trump es un personaje que me sorprendió muchísimo. Pero creo que también esa parte es lo interesante de su estilo. Es que en la reunión con Petro fue absolutamente cordial. Y él mismo lo expresó claramente en su trino: ‘fue un honor hablar con el presidente Petro’. Esa es la mejor muestra de que estamos en una etapa distinta a la de las tensiones de hace unos días.
CAMBIO: ¿Y cómo se despidieron?
D.G-P.: Trump terminó invitando a Petro a la Casa Blanca.