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Lunes 4 de mayo de 2026
Álex Char, alcalde de Barranquilla; María Fernanda Cabal, senadora del Centro Democrática; Federico Gutiérrez, alcalde de Medellín. Fotos: Colprensa.

La casa Char y Fico Gutiérrez agudizan la crisis en el uribismo

Álex Char, alcalde de Barranquilla; María Fernanda Cabal, senadora del Centro Democrática; Federico Gutiérrez, alcalde de Medellín. Fotos: Colprensa.

Tras la ruptura de María Fernanda Cabal con el Centro Democrático, los movimientos políticos de Barranquilla y Medellín también se inclinan por apoyar a Abelardo de la Espriella. ¿Cómo queda la candidata Paloma Valencia en este escenario?

Por: Armando Neira

Por primera vez en su historia, el buque del uribismo muestra fisuras que amenazan con hacerlo naufragar en su travesía hacia las elecciones. De ser una fuerza blindada, en la que siempre se hacía lo que el expresidente Álvaro Uribe Vélez decía, surgieron de manera simultánea varios motines que debilitan las aspiraciones de su candidata oficial, en esta ocasión la senadora Paloma Valencia.

Los acontecimientos se han desarrollado con extraordinaria rapidez y han sorprendido a sus seguidores, precisamente en momentos en que su máximo rival, el candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda, navega tranquilo en la intención de voto y se impone en todos los posibles escenarios, como lo muestran las encuestas.

A la ruptura anunciada por la senadora María Fernanda Cabal se suma ahora la decisión de la casa Char y del movimiento Creemos, que dirige el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, de apoyar al candidato de la extrema derecha Abelardo de la Espriella, según confirmaron en la mañana de este martes varias fuentes a CAMBIO.

De la Espriella ya había dado luces de la situación con un mensaje directo en sus redes sociales: “No se necesitan encuestas para saber que los mejores alcaldes de Colombia son Alex Char y Fico Gutiérrez. Barranquilla y Medellín son ejemplo para Colombia. Voy a replicar los programas exitosos de esas dos ciudades en todos los rincones de la patria”.

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Precisamente, el alcalde Gutiérrez sostuvo un encuentro con su colega de Barranquilla para preparar los temas que se tratarán esta semana en la reunión de Asocapitales. “Con mi buen amigo Alejandro Char en Barranquilla. A Colombia la sacamos adelante desde las regiones. Estamos hablando sobre temas de seguridad y proyectos estratégicos”, informó también en sus redes sociales.

Estas muestras de cercanía pública se concretarían en las próximas horas en la determinante decisión de inclinarse por apoyar a De la Espriella en la carrera presidencial.

Los efectos políticos

El efecto político es enorme, porque el abogado contaría ahora con apoyos consolidados en tres importantes núcleos urbanos: Barranquilla, Medellín y Cali, donde la senadora Cabal mantiene una base política significativa.

Aunque la candidata Paloma Valencia ha hecho esfuerzos notables para evitar que Cabal no abandone la colectividad, esta parece no dar marcha atrás. Así lo hizo saber en una carta firmada por su esposo, José Félix Lafaurie, en la que argumentaron su decisión por, según ellos, aparentes conductas irregulares en la escogencia de la candidata presidencial.

“La gravedad de estas irregularidades no puede atribuirse a terceros ni a simples fallos administrativos. Por el contrario, es una responsabilidad que recae directamente sobre el director nacional del partido y la secretaria general, como garantes institucionales del proceso”, se lee en uno de los apartes de la comunicación, en la que muestra su visión de lo que fue el proceso de selección y de paso dejaron insinuaciones de fraude.

Por su parte, Valencia, quien además defendió la legitimidad de su postulación, ha apelado a las buenas maneras para contener la crisis. “Espero que la doctora Cabal no se vaya. Por ella toda la admiración y el aprecio. Es una mujer que le ha aportado mucho al partido y a Colombia”.

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La candidata insistió en que está trabajando para que su campaña sume a todos los integrantes del Centro Democrático, subrayando que “todos somos una gran familia” y que la colectividad “se debe lealtad y apoyo”.

Valencia reiteró que “está por fuera de toda discusión la decisión del partido” y afirmó que el Centro Democrático es una organización “seria y con vocación de poder”. Así mismo, aprovechó para invitar a Cabal y a Lafaurie a reconsiderar su decisión, remarcando que “es un momento en el que todos debemos permanecer unidos”.

No hay marcha atrás

Ante esto, la respuesta no ha sido positiva. En un mensaje publicado en sus redes sociales, Juan José Lafaurie, hijo de la pareja, escribió: “La carta es apenas la punta del iceberg. Hay responsabilidades, trampa y mucho maltrato detrás. El país merece conocer la verdad, sobre todo los más de 200.000 electores de Mfda”.

Todo esto ocurrió después de la Convención Nacional Ordinaria Mixta del partido, realizada el sábado pasado en Bogotá, en la que se proclamó oficialmente a la candidata Valencia. 

Para ese momento, tanto ella como el expresidente Uribe ya estaban al tanto de la decisión de Lafaurie y Cabal. Sin embargo, se siguió adelante como señal de fortaleza en el camino trazado.

La situación, no obstante, tuvo un primer tropiezo con el anuncio en paralelo de Miguel Uribe Londoño, padre del joven senador asesinado Miguel Uribe Turbay, de volver a la contienda al considerar que no solo tenía un derecho ganado, respaldado por las cifras que en su momento le otorgaban las encuestas, sino porque sentía que fue maltratado al ser excluido de la carrera electoral.

Uribe Londoño también destacó que “el magnicidio no tuvo trascendencia en el propio partido” y que, pese a esto, “la solidaridad de miles de personas, colombianos y de diferentes partes del mundo, que defienden sus ideas y visión del país”, hoy son un impulso para continuar.

Luego vino la carta de Lafaurie, que profundizó la crisis del partido dada la importancia tanto simbólica como electoral de Cabal.

El poder regional

Ahora se suma la decisión de los Char y de Gutiérrez. El primer grupo político maneja los hilos de buena parte del electorado, no solo en Barranquilla, sino en toda la costa Caribe.

Por su parte, el movimiento Creemos demostró su capacidad de convocatoria en las elecciones regionales, cuando impulsó a Gutiérrez, quien obtuvo 697.910 votos, convirtiéndose en uno de los más votados del país.

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Igualmente, fue clave en la campaña y elección del gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón. Una parte importante de los seguidores actuales de Creemos pertenecía previamente al Centro Democrático, lo que ha generado cambios en el equilibrio político de la derecha.

En el Valle del Cauca, la situación también puede tener un impacto significativo. Por primera vez, una militante con poder político cuestiona abiertamente al expresidente Uribe y le abre un nuevo frente. Cabal tiene allí su fortín político: consolidó el grupo Soy Cabal y una estructura juvenil conocida como Jóvenes Cabal.

Tan solo en 2022, cuando el uribismo presentó por primera vez una lista abierta, Cabal obtuvo la segunda votación más alta a nivel nacional, con 196.865 votos. En el Valle del Cauca logró 39.672 sufragios. 

Con estos movimientos, De la Espriella busca reducir la ventaja que le lleva Cepeda en las encuestas. 

La más reciente encuesta del Centro Nacional de Consultoría, en alianza con CAMBIO, dice que, en intención de voto, el primer grupo lo conforman Iván Cepeda (28,2 por ciento), del Pacto Amplio; Abelardo de la Espriella (15,5 por ciento), abogado y figura externa a los partidos tradicionales; y Sergio Fajardo (9,8 por ciento), quien se ha mantenido al margen de las coaliciones.

En la Gran Consulta por Colombia, según la misma encuesta, Paloma Valencia, candidata del Centro Democrático, lidera con el 15,7 por ciento, seguida muy de cerca por Vicky Dávila, exdirectora de Semana, con el 15,1 por ciento. En tercer lugar aparece Juan Manuel Galán, aspirante del Nuevo Liberalismo, con el 14,2 por ciento, mientras que los otros seis candidatos no superan el 7 por ciento.

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Según las cifras, aunque Valencia sigue posicionada como la aspirante más fuerte –al ser la única con la estructura de un partido consolidado que irá a las urnas el mismo día de las elecciones al Congreso–, Dávila y Galán demuestran que tienen opciones reales de competirle.

La periodista ha construido una candidatura de opinión tras su salida de los medios, mientras que Galán parece repuntar gracias a la plataforma de su partido y a la todavía poderosa huella de su padre, Luis Carlos Galán, el carismático líder asesinado por el narcotráfico el 18 de agosto de 1989.

Con la fuerza del Centro Democrático, Paloma Valencia se ha mostrado confiada en obtener la victoria para avanzar y, según ella, seguir sólida hasta convertirse en la primera mujer presidenta de Colombia. Sin embargo, como se ve, el buque del uribismo empieza a mostrar fisuras que no son marginales, sino que alertan la posibilidad de un naufragio.

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