Saltar a contenido
Lunes 4 de mayo de 2026
El presidente Gustavo Petro saludo al presidente Donald Trump al llegar a la Casa Blanca con el embajador Daniel García-Peña detrás. Crédito: Presidencia de la República - Juan Cano

Gustavo Petro y Donald Trump se sintonizan para combatir el narcotráfico

El presidente Gustavo Petro saludo al presidente Donald Trump al llegar a la Casa Blanca con el embajador Daniel García-Peña detrás. Crédito: Presidencia de la República - Juan Cano

¿Cuáles son los efectos del encuentro de este martes en la Casa Blanca para la confrontación militar con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), las relaciones con Venezuela y Ecuador y las elecciones en Colombia?

Por: Armando Neira

El primer cara a cara entre los presidentes de Colombia, Gustavo Petro, y de Estados Unidos, Donald Trump, salió muy bien. Fue un encuentro que se extendió por más de dos horas en la mañana de este martes 3 de febrero y que se realizó a puerta cerrada en el Despacho Oval de la Casa Blanca, en Washington.

Flanqueados por las imágenes de los padres fundadores de la primera potencia mundial, ambos conversaron de manera distendida, dejando atrás un año de pugnacidad verbal y apostando por un tono amable. “Me gustan los gringos francos”, dijo el líder de izquierda cuando se le preguntó cómo le había parecido su poderoso anfitrión.

El mandatario colombiano aseguró que la cita había superado sus expectativas. “Le doy un 9”, le respondió al periodista Julio Sánchez Cristo, de Caracol Radio, cuando este le preguntó cómo calificaba la reunión. “La reunión se da en un momento en el que tenemos temores y expectativas sobre el futuro, y de eso trató la conversación”.

“Nos llevamos muy bien (…) creo que él fue fantástico”, dijo, por su parte, Trump sobre el encuentro. “Hablé con el presidente antes de la reunión y estaba en una actitud muy positiva”, había anunciado previamente Karoline Leavitt, portavoz de la Casa Blanca.

El éxito de la reunión –le dijo a CAMBIO uno de los profesionales que participaron en su preparación– fue precisamente la seriedad con la que se asumió. Entre Bogotá y Washington hubo cerca de un centenar de personas que trabajaron sin tregua durante varias semanas para prever todos los escenarios posibles, una tarea compleja tratándose de dos líderes imprevisibles.

%%imagen%%1

Sin embargo, destaca un miembro de la Cancillería colombiana que, en esta ocasión, la instrucción del presidente Petro fue tener cubiertos todos los detalles. En ese sentido, todos resaltaron tanto el liderazgo del mandatario como la guía del embajador de Colombia en Estados Unidos, Daniel García-Peña, para que la cita tuviera el resultado esperado.

En los detalles también hay mensajes

Un detalle que da cuenta de lo cuidadoso que fue el equipo colombiano: el embajador García-Peña llegó con una copia de The Art of the Deal, el libro que escribió el hoy presidente estadounidense en 1987. “Eres genial”, escribió Trump. Y, para que no quedaran dudas, al diplomático también se le vio en las imágenes con una carpeta cuya portada decía: “Colombia against narcoterrorism” (Colombia contra el narcoterrorismo).

Este es, sin duda, el viaje del presidente Petro que mayor atención ha tenido dentro de la construcción de una política exterior seria con su principal socio comercial, con el que Colombia cumple 206 años de relaciones históricas.

Desde el punto de vista del contenido, el foco del encuentro estuvo puesto en el narcotráfico, el combustible que alimenta la guerra en Colombia y la inseguridad en la región, máxima preocupación en la era Trump.

Respaldado por un equipo de funcionarios de línea dura con larga trayectoria en América Latina, entre los que destaca el secretario de Estado, Marco Rubio –quien estuvo sentado junto a Trump–, el gobierno estadounidense dejó en claro que este es el principal problema a enfrentar.

El presidente Petro estuvo de acuerdo. No solo con datos en la mano, sino también con un gesto simbólico que no pasó inadvertido: horas antes de la cita, un avión de la DEA había trasladado en condición de extraditado a Andrés Felipe Marín Silva, alias Pipe Tuluá, en un operativo que contó con la coordinación de un amplio dispositivo de seguridad integrado por más de 70 uniformados.

%%imagen%%2

“Ningún gobierno antes extraditó tanta gente como nosotros”, dijo Petro. En efecto, durante su administración, 810 personas han sido enviadas a Estados Unidos para enfrentar cargos por narcotráfico.

El mandatario aseguró, además, que en Estados Unidos existe la creencia de que los capos van de uniforme y con fusil, cuando en realidad se trata de un problema de mayor complejidad, en el que los campesinos son las mayores víctimas.

Un solo enemigo

La lucha contra el narcotráfico fue uno de los temas centrales de la conversación en la Casa Blanca. Petro le mostró datos, fotos, mapas y videos de las acciones de la fuerza pública. También le pidió ayuda para ir tras las rentas de quienes, según el presidente, mantienen el negocio del narcotráfico en el país.

“Le mostré los nombres propios y los alias de los capos que dominan los campos en Colombia, que viven en el extranjero y en Estados Unidos, y le pedí el favor de que cree una fuerza para perseguir sus capitales”, dijo.

El país tiene hoy cerca de 300.000 hectáreas sembradas con cultivos ilícitos. La cifra está en discusión para el Gobierno colombiano. Por eso, Petro informó que en adelante habrá una “verificación científica independiente”, tal como se lo planteó a Estados Unidos, pues, según argumentó, el método con el que se venía realizando había sido errático durante más de una década.

%%imagen%%3

Sobre la descertificación, Petro dijo que Trump manifestó que no cree en las sanciones, una posición que él comparte. Por ello, no quiso profundizar en este asunto ni en el retiro de él, de Verónica Alcocer, de su hijo Nicolás Petro y del ministro del Interior, Armando Benedetti, de la Lista Clinton, un castigo que recibieron sin siquiera tener un impedimento legal en Estados Unidos.

Pero ¿cómo lograron ponerse de acuerdo en temas tan sensibles, siendo tan distintos? “Aquí nace un camino”, dijo Petro. “Es un camino entre diferentes”, agregó.

¿Y ahora qué?

¿Qué viene ahora? El encuentro tendrá repercusiones directas en la confrontación militar que el Estado colombiano libra contra organizaciones armadas irregulares, en particular el Ejército de Liberación Nacional (ELN), grupo que tenía hasta hace un mes –cuando Estados Unidos se llevó a la fuerza al presidente Nicolás Maduro de Caracas– a toda su cúpula en Venezuela.

Los gobiernos acordaron trabajar de manera conjunta en la frontera para derrotar militarmente a esta organización considerada terrorista, que al parecer ya perdió su oportunidad, al menos durante este Gobierno, de acordar una salida negociada.

Se trata de una paradoja. Petro dijo en campaña que en tres meses se firmaría la paz con el ELN en caso de ser electo presidente. No solo no ocurrió, sino que ahora la ofensiva contará con el apoyo de la primera potencia mundial.

Para Petro, recuperar la seguridad en la frontera con Venezuela es tan importante como para Estados Unidos, no solo por la tranquilidad de sus pobladores, sino también por las posibilidades de inversión. 

Así, por ejemplo, el mandatario colombiano hizo un guiño a la posibilidad de que Ecopetrol participe en la exploración de los recursos petroleros de ese país, al incluir en su delegación al presidente de la compañía, Ricardo Roa.

Así mismo, Colombia resaltó oportunidades de reconstrucción y su papel como aliado clave. Se mencionaron la interconexión eléctrica y el posible rol de empresas colombianas como parte de una visión de mediano plazo. El tema de la recuperación democrática y de sus mercados es prioritario para Trump y Rubio. 

El sur también existe

De paso, Petro puso sobre la mesa el sensible tema de la guerra comercial con Ecuador. En este sentido, Trump ofreció su mediación con Daniel Noboa, un mandatario que sorprendió con el látigo de los aranceles a Colombia con el argumento de que de aquí para allá no se estaba haciendo lo suficiente en materia de seguridad.

Petro dijo que esto no era cierto, sino que, también apoyado en cifras, mostró los resultados de las operaciones. Eso sí, el mandatario colombiano dijo que no tenía ningún problema personal con el presidente ecuatoriano y le expresó a Trump que, así como ellos estaban siendo amigos, quería volver a ser amigo de Noboa. 

%%imagen%%4

La propuesta fue bien recibida. Según el presidente colombiano, Trump se ofreció a llamar a Noboa para tratar de reactivar la triple alianza, el grupo de apoyo militar entre Colombia, Estados Unidos y Ecuador para la frontera sur del país.

En conclusión, Petro quiere trabajar con ahínco en las fronteras más porosas, donde los grupos armados se mueven como pez en el agua entre las selvas, léase el Catatumbo, en el nororiente, o Putumayo, Nariño y Cauca, en el sur.

¿Cómo incidirá este encuentro en las elecciones en Colombia? A primera vista, Petro se mostró centrado y tranquilo. Habló de su deseo de que en Colombia continúe su visión política, que, según sus palabras, es una apuesta por la vida y la equidad. 

Así las cosas, de paso, puede haberle despejado el camino a Iván Cepeda, al demostrar que con su propuesta política se puede hablar y llegar a acuerdos, por más diferencias que existan, con quienes hoy tienen el poder en Estados Unidos.

Petro salió de la Casa Blanca satisfecho, exhibiendo una gorra roja con el lema Maga (Make America Great Again), el movimiento liderado por Trump que representa el ala más radical del Partido Republicano. En la embajada de Colombia, al llegar, fue recibido con aplausos. Todos celebraban el éxito de la reunión.

Finalización del artículo

Exclusivo para suscripción digital de pago