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Lunes 4 de mayo de 2026
Gustavo Bolívar habló con CAMBIO sobre Roy Barreras, el gobierno del presidente Petro, el rol de la vicepresidenta Márquez y la candidatura de Iván Cepeda. Composición Kim Vega.

“La deslealtad de Roy Barreras nos quita la posibilidad de ganar en primera vuelta”: Gustavo Bolívar

Gustavo Bolívar habló con CAMBIO sobre Roy Barreras, el gobierno del presidente Petro, el rol de la vicepresidenta Márquez y la candidatura de Iván Cepeda. Composición Kim Vega.

El excongresista, exdirector del DPS y una de las voces más críticas dentro del oficialismo habló con CAMBIO de sus evidentes diferencias con Roy Barreras, de su análisis sobre la consulta, de la vicepresidenta Francia Márquez y de sus conversaciones recientes con el presidente Gustavo Petro, entre otros temas. Esta es la entrevista.

Por: Rainiero Patiño M.

Gustavo Bolívar no es un político normal. En sus palabras sobre su visión y opinión de la realidad nacional se cuelan constantemente esos giros dramáticos y sinceros que suelen tener los personajes que crea para sus libros y programas de televisión. Después de varios meses de silencio, por estar dedicado a sus otras pasiones, el también escritor y hombre de televisión, reapareció en el escenario político nacional para plantarle la cara a Roy Barreras, hablar de las consultas, hacer su análisis del candidato Abelardo de la Espriella, dar su opinión sobre la vicepresidenta Francia Márquez, de las próximas elecciones legislativas y ratificar el “amor profundo” que todavía tiene por el presidente Gustavo Petro.

CAMBIO habló con el excongresista y exfuncionario del actual gobierno, quien dijo saber quién es quién dentro del movimiento progresista actual y tener claro cuáles son los ‘sapos políticos’ que han tenido que tragarse para poder darle continuidad a sus planes de gobierno.

Lo primero que dijo Bolívar es que la consulta del denominado Frente por la Vida, que se realizará el próximo 8 de marzo, es una ruptura de la izquierda, porque se estaría haciendo en contra de la voluntad del presidente de la República, a quien considera el líder natural del progresismo en el país.

CAMBIO: ¿Por qué considera que esta consulta, impulsada por Roy Barreras -a quien hemos visto entrando y saliendo de la Casa de Nariño en estos días-, se hace a espaldas del presidente Petro?

Gustavo Bolívar: La consulta que se llamaba Frente Amplio la inventó el presidente Petro y era del Pacto Histórico. Pretendía ampliar su espectro, como hizo en 2022, para reunir fuerzas suficientes y ganar la Presidencia.

Lo explico con un símil: invitamos a nuestra casa del Pacto Histórico a personas como Camilo Romero, Caicedo, Roy y otras que no son del Pacto ni completamente de izquierda, sino de centro. Cuando el Consejo Nacional Electoral (CNE) saca al anfitrión de la fiesta, que es Iván Cepeda, lo que correspondía era solidarizarse con él, buscar un acuerdo distinto y salir de la casa a la que fueron invitados. Pero se quedan y hacen la fiesta sin el anfitrión.

Eso es lo que está pasando. Están haciendo una consulta de la izquierda sin la izquierda. Para mí es una deslealtad de marca mayor porque sin Cepeda no hay consulta. El presidente ya lo dijo: el progresismo y la izquierda no la van a votar.

CAMBIO: Usted ha sido uno de los que ha analizado y ha plantado cara a Roy Barreras. Parafraseando un poco la canción: ¿Qué será lo que quiere Roy?

G.B.: Roy tiene el derecho legítimo a querer ser presidente. También a aspirar a la vicepresidencia si no le alcanzan los votos. Pero no puede conseguirlo con trampas ni con los votos nuestros siendo desleal con el proyecto. (Roy) Es desleal cuando, al sacar a Iván Cepeda, acelera la consulta. ¿Para qué? Para intentar demostrar que tiene más votos que Cepeda. Él busca que la gente equipare las dos consultas como si fueran comparables, y no lo son. Una es una consulta cerrada de izquierda con 19.000 mesas. La otra tendrá 120.000 mesas, participación masiva y coincide con elecciones de congresistas. No son equiparables. Podría pasar que saque dos millones de votos y diga: “Tengo más votos que Cepeda, lo invito a ser mi vicepresidente”. O que exija la vicepresidencia para bajarse. Eso es lo que nosotros calculamos.

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CAMBIO: Lo cierto es que el ganador de esa consulta tendría que ir a primera vuelta a enfrentarse con Cepeda. Eso fracturaría más los votos de la izquierda…

G.B.: Esa es la deslealtad de la que hablo. Teníamos la posibilidad incluso de ganar en primera vuelta porque éramos los únicos que llegaríamos unidos. La derecha va dividida entre Abelardo, Miguel Uribe y quien gane la consulta entre Paloma (Valencia) y Vicky (Dávila). El centro está dividido entre Claudia López, Galán, Cristo, Fajardo y otros.

Nosotros teníamos la posibilidad de llegar solos y unidos. Por eso me bajé. También se bajaron Susana Mohamad y María José Pizarro. Lo hicimos para procurar la unión porque sabíamos que, unidos, ganábamos. Roy y Quintero no se bajan por sus ambiciones personales. Ahí se demuestra que no son del proyecto. Los que somos del proyecto pusimos nuestras aspiraciones a un lado porque está por encima la continuidad del gobierno y el bienestar de millones de personas.

CAMBIO: Roy ha insistido en que sin sus votos el progresismo no podría ganar. ¿Qué opina?

G.B.: La última vez que Roy llegó al Senado obtuvo 80.000 votos. No sé si fueron determinantes. Yo he sido coherente durante cinco años respecto a lo que significan estas personas de cara al cambio. No podemos ofrecerle al país un cambio con Roy adentro. La política es el arte de comer sapos. Me los he comido porque en un proyecto es necesario. Pero decir que por ellos ganamos no es cierto.

Incluso creo que restaron. Cuando se le resta credibilidad a un proyecto, se restan votos. En la etapa final de la campaña de 2022, cuando Rodolfo Hernández estaba fuerte, tuvimos que bajarles el perfil porque él repetía en comerciales que íbamos a entregar la chequera del Estado a Roy y Benedetti. Estuvimos a punto de perder. Benedetti aportó más en la logística, lo reconozco. Pero decir que sin Roy hubiéramos perdido, no lo creo.

CAMBIO: Usted tiene buena comunicación con el presidente. ¿Ha hablado con él sobre Roy y sobre todo esto?

G.B.: La última vez que hablé con el presidente fue el día en que el CNE sacó a Cepeda de la consulta. Le pregunté cuál era la línea. Me dijo: “Esa consulta se tiene que acabar. No puede haber consulta sin Cepeda”. He actuado en consecuencia. Y él también lo dijo públicamente: no votará por una consulta que saca a Cepeda pero mete a Quintero.

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CAMBIO: Pero se ha dicho en chismes de la Casa de Nariño que Roy podría ser el candidato oculto del presidente. ¿Existe esa posibilidad?

G.B.: No, ninguna. Ellos son inteligentes y tienen asesores muy avezados. Siempre dejan la duda sembrada. Cada vez que alguien va a ver al presidente y sale con una foto, dicen que es el candidato, como pasó con Quintero. El presidente no tiene candidato porque no puede tenerlo: es funcionario público. Lo que sí quiere es que haya un sucesor nacido en las huestes del Pacto Histórico o del Frente Amplio, que para eso se convocó.

Cuando dice que no va a votar por esa consulta, está diciendo que votará en primera vuelta. Y si vota en primera vuelta, vota por Iván Cepeda. Es un mensaje claro. También dijo que votará por Senado y Cámara y volverá a votar en primera. No vota en la consulta porque está molesto.

CAMBIO: Pero también se dice que líderes cercanos a la vicepresidenta Francia Márquez estarían con Roy. ¿Cómo ve esto y qué opinión le merece el papel de Márquez en el gobierno?

G.B.: No sé si sea cierto que Francia se vaya con Roy. Si lo hace, lo respetaría, aunque me dolería. Ella representa luchas históricas y Roy no representa esas luchas.

Su entorno sí podría estar tomando decisiones propias. Roy está haciendo una campaña de filigrana, llamando a líderes uno a uno. Es un animal político, tiene poder de convicción y paciencia para hacer 20 o 50 llamadas al día. Incluso líderes que me acompañaban ahora están con Roy, yo no tengo nada que ofrecerles. Hay gente que tiene que comer y toma decisiones. Cepeda no llama a nadie. Es otro estilo. Roy nos saca ventaja en eso.

“Roy tiene el derecho legítimo a querer ser presidente. También a aspirar a la vicepresidencia si no le alcanzan los votos. Pero no puede conseguirlo con trampas ni con los votos nuestros siendo desleal con el proyecto. (Roy) Es desleal cuando, al sacar a Iván Cepeda, acelera la consulta”.

CAMBIO: Hace un año muchos afirmaban que el progresismo no tenía ninguna posibilidad por los escándalos y la crisis que vivía. Hoy, ¿cómo ve el escenario político?

G.B.: Hay tres países en la lectura política. Uno es que tiene la oposición en la cabeza: un país en ruinas, con economía destruida y gente desesperada por que llegue el 7 de agosto para que se vaya Petro. Ese país no es real.

Otro es el país de las redes sociales.

Y está, entre otros, el país real del millón largo de campesinos que están recibiendo tierra por primera vez, de los 100.000 soldados que ahora reciben un salario mínimo, de las madres comunitarias que por fin tienen sueldo, de las casi 600.000 madres cabeza de hogar que reciben 500.000 pesos mensuales. No digo que tengamos mayoría, pero hay un 33 por ciento que respalda a Cepeda y un 40 por ciento o más de popularidad de Petro, el doble de lo que tenían Santos y Duque en su último año. Es un país de inclusión que quiere cerrar brechas. No digo que el triunfo esté asegurado, pero será muy difícil que Colombia quiera regresar a 2022.

CAMBIO: Usted ha dicho que un gobierno progresista debe apostar por alianzas amplias, como lo intentó Petro al inicio de su gobierno. ¿Sigue creyendo que ese es el camino?

G.B.: Sí. Iván lo intentará, por eso habla del acuerdo nacional, sin el que ningún país despega. Petro lo intentó, pero se rompió por cálculos políticos. Algunos partidos pensaron que si ayudaban a Petro y le iba bien, sería difícil derrotarlo en 2026. Si gana Cepeda, seguramente las fuerzas que pierdan tendrán que sentarse a dialogar. Él tiene paciencia y sabe hacerlo.

CAMBIO: Pero el gobierno también se vio afectado por los problemas dentro del mismo petrismo…

G.B.: Sí, nos faltó microgerencia. Yo estuve 14 meses en el Estado y la intensidad es impresionante. Estuve en cerca de 60 consejos de ministros. El presidente tenía el país completo en la cabeza: sabía qué hacía cada ministro, qué estaba lento, qué faltaba.

Un presidente necesita más equipo para delegar y poder concentrarse también en la política, en hacer acuerdos. La microgerencia les corresponde a ministros y directores. Algunos lo hicimos, otros no. Cuando entraron partidos tradicionales como el Conservador, La U o sectores liberales, muchos no tenían el proyecto en el corazón sino el interés clientelista. Ahí se nos perdió parte del acuerdo nacional.

CAMBIO: Hablemos de las elecciones. ¿La gran consulta del centro derecha puede derrotar a De la Espriella o él irá a segunda vuelta?

G.B.: Creo que su credibilidad se está desplomando. La entrevista que David Murcia dio a Daniel Coronell contiene datos delicados. Se habla de 5.000 millones en efectivo, de sobornos, de dineros sin claridad. Son acusaciones graves. Murcia lleva 18 años preso por un delito financiero, no por homicidio. No lo defiendo, pero lo que dice mina la credibilidad de De la Espriella.

Además, están los episodios que afectan su reputación: contradicciones religiosas, comportamientos pasados. En política la reputación es clave, sobre todo en segunda vuelta. Si pasan Cepeda y De la Espriella, ¿un Fajardo se iría con él sabiendo todo esto? Ahí veremos qué tipo de políticos tenemos. Creo que muchas fuerzas sueltas se inclinarían por Cepeda. Incluso en la derecha hay quienes no gustan de De la Espriella. Podría quedarse más solo de lo que cree.

CAMBIO: ¿Todo el uribismo se va a alinear con De la Espriella?

G.B.: Yo creo que el uribismo ya está muy de la mano con él, a pesar de que en alguna ocasión el mismo (Álvaro) Uribe había dicho que De la Espriella era un “ladroncito”, en un famoso mail que circuló. Pero la política es dinámica y, en esos sectores donde no siempre se usa la ética como principio central, ahora son amigos.

“También soy periodista y muero con mi fuente: no puedo revelarla. Le pediría que me demande (A Roy). Que la justicia pida las cámaras del lugar donde sé que fue la reunión y las celdas de los celulares de esas personas a esa hora. Ahí se sabrá si mentí o mintió él. Si estoy mintiendo, ofrezco excusas. Pero no publicaré el chat porque no puedo traicionar a quien confió en mí”.

CAMBIO: Hagamos un ejercicio con candidatos que hoy aparecen lejos en las encuestas pero que aún marcan. ¿Cómo define usted a Sergio Fajardo?

G.B.: Fajardo es un tipo inteligente, preparado. Si hubiera sido más sagaz en política, seguramente habría pasado a segunda vuelta. Torpemente no quiso hacer consulta con Claudia López y otros sectores de centro para robustecer su candidatura y salir con muchos votos en marzo. Mil veces hubiera preferido que pasara él y no De la Espriella. Incluso para nosotros habría sido más difícil derrotar a Fajardo que a De la Espriella.

Si por alguna razón la disyuntiva fuera Fajardo y De la Espriella, yo votaría por Fajardo.

CAMBIO: ¿Hoy ve a Claudia López más a la derecha que al centro?

G.B.: Hoy sí, pero otro día no. Claudia es indescifrable. Un día está en la izquierda, otro en la derecha. Se ubica según cómo le esté yendo a cada sector. Ella misma lo ha dicho. Esa indefinición ha sido su sepultura política. Ella tenía condiciones: fue alcaldesa de Bogotá, tiene experiencia, preparación, es mujer. Pero se desdibujó en esas indecisiones. Además, no es confiable porque dice muchas mentiras. Se va a quedar desdibujada en primera vuelta.

CAMBIO: ¿Cómo ve las candidaturas dentro del uribismo, la disputa entre María Fernanda Cabal y Paloma Valencia?

G.B.: Ese es el destino de movimientos que no son democráticos. Cuando todo depende de un caudillo, pasan estas fracturas. Cabal se cansó de aspirar y de que, al no ser la preferida de Uribe, siempre le antepusieran a otra persona, con o sin maniobras. Por eso se rompió eso.

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CAMBIO: Entrar en política sale caro en lo personal, profesional y económico. Si el progresismo gana o pierde, ¿qué hará usted?

G.B.: Estoy fuera del gobierno desde mayo, hace nueve meses. Volví a mis letras, libros y libretos. No me han visto mucho en política porque tengo deudas de la campaña de Bogotá. También hice préstamos en la candidatura presidencial que no pude recuperar porque no estuve en consulta. Eso me ha obligado a trabajar, no tengo cargos ni negocios con el Estado, jamás los he tenido. En estos meses finales sí pienso colaborar más activamente, pero primero debo pagar mis deudas.

CAMBIO: ¿Va a sacar un nuevo libro?

G.B.: Sí. Se lo entregué a la Editorial Planeta. Lo lanzaremos en la Feria del Libro de Bogotá y se llama Odio. Es una historia de amor que puede contribuir a la despolarización del país. Narra la relación entre dos personas ideológicamente opuestas, una de izquierda y otra de derecha, que se ven obligadas a encontrarse en una situación donde la vida de una depende de la otra.

CAMBIO: A propósito de eso, si tuviera que ponerle título a este momento del presidente Petro, ¿cuál sería?

G.B.: “Rebelde con causa”. Ha habido problemas y corrupción, se colaron personas corruptas. Él lo ha reconocido y ha pedido perdón. Pero en el grueso de sus promesas ha avanzado, pese a muchas trabas.

CAMBIO: Cerremos como empezamos, con el tema de Roy. ¿Mostrará pruebas de las reuniones que denunció de Roy con otros miembros del Pacto Histórico, como Gloria Flórez?

G.B.: También soy periodista y muero con mi fuente: no puedo revelarla. Le pediría que me demande (A Roy). Que la justicia pida las cámaras del lugar donde sé que fue la reunión y las celdas de los celulares de esas personas a esa hora. Ahí se sabrá si mentí o mintió él. Si estoy mintiendo, ofrezco excusas. Pero no publicaré el chat porque no puedo traicionar a quien confió en mí.

Tengo un chat que puedo mostrar personalmente a periodistas si me lo piden, pero no lo haré público.

CAMBIO: Después de todo, ¿sigue amando profundamente al presidente Petro?

G.B.: (Risas) Yo amo el proyecto progresista y como él es el líder, lo apoyo. Petro, con sus errores humanos, ha desafiado un establecimiento cómodo durante 200 años, mafias que robaban recursos de salud, tierras, baldíos. Se necesitaba alguien valiente, sin cálculo político. Roy no es capaz de eso. Él calcula todo políticamente. Petro no.

Tengo inconformidades, como la corrupción, que siempre he señalado. Pero seguiré creyendo en Gustavo Petro. Aspiro a que termine bien su presidencia y creo que la está terminando bien, según encuestas. Y si podemos continuar en la presidencia, mucho mejor.

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