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Lunes 4 de mayo de 2026
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Caminando por la décima

EXTRAER NO ES EXCRETAR

MacLamus aprovecha su oportunidad decimera para impartir algunas lecciones de vocabulario. Principalmente se refieren a lo que ocurrió al dictador Maduro cuando se lo llevaron a una prisión de Estados Unidos, pero también tienen que ver con la corrupta e impronunciable UNGRD (Unión Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres).

La extracción

Con la palabra “extracción”
pensé en la odontología
a la que tanto temía.
Sentada en aquel sillón
de ingrata recordación,
el miedo me atenazaba
y a mi mamá me aferraba.
Detestaba a aquel doctor
que me hacía sentir dolor
mientras la muela arrancaba.

Por eso me sonó extraño
lo de “extraer” a Maduro
por “expatriar”, conjeturo.
Lo de extracción es amaño,
un eufemismo, un engaño.
Es toda una falsedad
que cambia la realidad,
desvirtúa nuestro idioma
y el buen lenguaje se toma
con notable liviandad.

Y entre tanto se difunden
palabras que son impropias
la gente se las apropia,
la mala sintaxis cunde
y los términos confunde.
¿Cuánto habremos de aguantar
a medio mundo nombrar
la extracción en todas partes
sin que por mero descarte
su eco se haya de esfumar?

Hace poco registré  
otro término grotesco
que hasta suena pintoresco,
cuando en la radio escuché
nombrar a la U Ene Ge Ere De.
Carlos Carrillo está a cargo
de tan espinoso encargo
y hablaba de Angie y Armando,
que lo han venido forzando
a apurar un trago amargo.

Y dijo a renglón seguido
que la única solución
a este infame problemón
sería “excretar” al que ha sido
el ministro consentido.
Por más que quiera Carrillo
no parece tan sencillo,
ni habría tal cosa sin dolo
si pensamos en que solo
se excreta por el fundillo.

Finalización del artículo

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