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Lunes 4 de mayo de 2026
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Caminando por la décima

LOS NOMBRES DE LOS MESES

El almanaque es un sancocho de fechas y de nombres donde pocos meses y pocos días corresponden a su origen. Así lo afirma en sus décimas de esta semana el profesor Pompilio Iriarte.

Gato por liebre

Los ocho primeros meses
—contados de enero a agosto—
no exceden en mucho el costo
de decir estupideces.
Sin oscuros intereses
revela el cristal de cuarzo
que Marte da el nombre a marzo,
mientras septiembre y noviembre
parecen junto a diciembre
como caídos del zarzo.

Septiembre nació del siete,
¡pero es el noveno mes!
No es su nombre lo que lees,
pues gato por liebre mete.
No me creas tan zoquete,
¿en qué iremos a parar?
Machado inspira a Serrat,
Serrat sugiere a Cepeda:
«Todo pasa y todo queda, 
pero lo nuestro es pasar».

Octubre salió del ocho,
¡pero es el décimo mes!
«Les juro que en dos por tres
a todos me los abrocho»,
amenaza un viejo chocho
al presidente francés. 
«Señor Trump, nada que hacer
—contesta Emmanuel Macron—,
¡podrás vencer, grandulón,
pero jamás convencer!».

Noviembre nació del nueve,
¡pero es undécimo mes!
Tan completa verdad es
como que el mundo se mueve.
Baltasar Gracián fue breve
cuando, pensando en vosotros,
dijo en nombre de nosotros
que muy humano es errar,
pero que peor es culpar 
de la herradura a los potros.

¿Del diez proviene diciembre?
(risas). ¡Duodécimo mes!
«¿Cuándo —pregunta Mae West—
septiembre será septiembre?
¿Y cuándo será noviembre
noveno mes en rigor?
El mundo luce peor
cuando el lenguaje envenena;
soy buena —dijo—, muuuy buena,
pero si mala, mejor».

Julius Henry «Groucho» Marx,
de un enero al otro enero,
emulaba al carnicero
en el arte de «chotear».
¿Chatear?, ¡no!, despellejar
sin cuchillo al tonto humano:
«Yo no soy vegetariano,
—dijo Groucho— va un consejo:
come carne de conejo,
que el conejito es vegano».

Y así, si el siete es un nueve,
ocho el diez y nueve el once,
¿qué cosa es el diez entonces?
Diez es doce, llueva o truene.
La rutina no conmueve.
Ya estamos acostumbrados 
a los muertos arrumados
como si fueran escombros
y a llevar sobre los hombros
multitud de asesinados.

Cuando la paz sea la paz
sin las torres de Babel,
sin autodarse el Nobèl,
sin arrogancia locuaz,
el mundo será capaz
de ver el siete en septiembre,
el nueve oculto en noviembre,
lo que la palabra encubre,
y en Los Danieles de octubre,
mis décimas de diciembre.

Finalización del artículo

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