YA TENGO MI CANDIDATO
Se acercan las elecciones y las candidaturas florecen tanto como las alianzas. Muchos ciudadanos dudarán durante meses y escogerán el nombre favorecido con su voto solo a última hora. El caso de nuestra decimera MacLamus es diferente, pues ya decidió a quién apoyará en las urnas. En las décimas de hoy lo revela a sus lectores.
Parece que al partidor
de los próximos comicios
ya no le queda un resquicio
para un nuevo jugador
que oficie de contendor.
La pregunta es: “¿Quién da más?”,
y la respuesta detrás
es tan solo un vano intento
que no asoma en el momento,
ni hay pronóstico veraz.
Así empieza la contienda
que nos tiene concentrados
y bastante preocupados.
La prudencia recomienda
al afán no darle rienda.
En el fiel de la balanza
hay movimientos y alianzas
que es preciso examinar
y empezar a equiparar
para elegir con confianza.
Aunque es incierto qué sale
de la consulta del Pacto,
por una nariz, de facto,
el que el votante señale
y la mayoría avale,
portará aquella bandera.
Y ya no habrá pelotera
porque Quintero salió,
y su inclusión declinó
con una mueca altanera.
En la ruptura del Centro
ni Fajardo ni Robledo
coincidieron en su credo,
de modo que el desencuentro
se produjo desde adentro.
Dignidad & Compromiso
fue un proyecto de indecisos,
un intento de fusión
que sin deliberación
a ninguno satisfizo.
He seguido a un candidato
confiando en que tenga aguante
y que llegue al año entrante,
pues lanzarse al estrellato
no es ahora lo más sensato.
Su solvencia me convence
y si la constancia vence,
las firmas serán su aval
para un creciente caudal
que a darle el voto comience.
Por lo pronto es prematuro
revelar su identidad,
guardo la privacidad
y mucha suerte le auguro
en el cercano futuro.
Como sé que es hombre serio
yo dejaré a su criterio
que tenga a bien contemplar
si piensa considerar
mi nombre en un ministerio.