A GOLPES CON LOS PRÓCERES
Fue famoso en tiempos coloniales don Francisco Javier Caro, un español que llegó a Santafé treinta y seis años antes del grito de Independencia y dedicó su talento versificador a atacar a los patriotas. Antepasado de los famosos poetas y políticos José Eusebio y Miguel Antonio, que amaron a su patria en “silencio mudo”, este divertido chapetón prefirió denigrarla a gritos, como lo prueba la siguiente antología.
El sabio Caldas
(Científico criollo)
Es Caldas una caldera
de energúmeno rencor,
cobarde como traidor
y cruel como una fiera.
Desde luego, si él pudiera
destruir a toda España
no lo excusará su saña
y carcome de la envidia,
pues ve que con su perfidia
no vale una telaraña.
Camilo Torres Tenorio
(Memorialista de agravios)
Una cara de pastel
con boca de oreja a oreja
y una voz como de vieja
que está cantando al rabel.
Un corazón todo hiel
donde la paz no halla asilo
y un detractor cuyo estilo
es de clérigo mulato.
He aquí el puro retrato
del doctor Torres Camilo.
Manuel del Socorro Rodríguez
(Periodista y bibliotecario)
Ven aquí, tú, estrafalario
perrazo con piel de zorro;
sal aquí, Manuel Socorro;
pasa aquí, bibliotecario,
que mereces ser trompeta.
¿Quién te ha metido a poeta?
No reflexiones mohino,
que no ha habido escritor fino
que tenga un palmo de jeta.
Atanasio Girardot
(Padre del héroe sacrificado)
Es Girardot por el aire
que allá en Francia respiró:
un compendio de Rousseau
y Volter, o sea Voltaire.
Dice con tosco donaire:
que tiene muchos novicios
y en verdad que estos patricios
con negras ingratitudes
dejan hispanas virtudes
por tomar gálicos vicios.
He nombrado a este extranjero
porque, aunque no es patriota,
embarcado en esta flota
va en ella de pasajero.
Y así mismo considero
que en el modo de pensar
y en el de representar
libertinos intereses
los criollos y los franceses
se pueden equiparar.
Antonio Baraya
(Militar español patriota)
Baraya es un botarate
y un cobarde mequetrefe
que quiso meterse a jefe
siendo un pobre zaragate.
Este militar petate
con su cara de chorote
y su nariz de virote,
por enderezar entuertos
hace entre vivos y muertos
el papel de Don Quijote.