ALLÍ ESTABA EL DINOSAURIO
Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí
Augusto Monterroso
Inspirado en el célebre microcuento del guatemalteco Monterroso, el profesor Pompilio Iriarte nos trae esta semana una colección de diálogos captados en las cavernas que vigila el insomne dinosaurio. Aparecen precedidos por una décima anónima de seis sílabas que recoge un tenso momento entre don Vicente y don José.
—Adiós, don Vicente.
—Adiós, don José.
—¿Has visto a mi chica?
—Con ella ligué.
—¿Le diste la paga?
—¡Nooo!, conejo fue.
—¡Vos sois un bellaco!
—¡Cornudo es usted!
—Adiós, don Vicente.
—Adiós, don José.
Anónimo
—Hello, lagartico Putin.
—Hello, lagartija Trump.
—¿Haciendo de idiota útil?
—No exactamente, patrón.
—¿Recordando a Bertolucci?
—Sí, El último emperador.
—¿El papel de Gioro Puyi?
—El de Xi Jinping, señor.
—Adiós, caimancito Putin.
—Adiós, cocodrilo Trump.
—¡Cavernícola Maduro!
—¡Troglodita Donald Trump!
—¿El atambor suena duro?
—Sí, suena el ropopompon.
—Los pastorcitos, ¡seguro!
—Van con su humilde zurrón.
—¿Y el Caribe se ve oscuro?
—Se ve muy ropopompon.
—Adiós, patas de canguro.
—Adiós, brontosaurio Trump.
—Hello, Picapiedra Petro.
—Quiubo, Donald, mi bizcocho.
—¿Firme y duro como el cedro?
—No tanto, pero lo entorcho.
—¿Del tren cósmico en desmedro?
—Hay lápiz, sombrero y poncho.
—¿Subterráneo avanza el metro?
—Otro poco y se lo enclocho.
—¿Vas a darle a Iván el cetro?
—Por cagón, le puse un corcho.
Ramillete de saurios
Al lagarto candidato
muy cerca de Peñalisa,
le dio un caimán tal paliza
que lo noqueó de inmediato.
Tullido y manco y cegato,
solo andaba en una pata.
Le pregunta doña Gata:
«¿Y usted, Dino, se vengó?».
Y el herido contestó:
«Si no me vengo me mata».
De siete palabras, dos
bien escoge Monterroso
para empezar el famoso
cuento corto que escribió.
Dice: «Cuando despertó…
(y enseguida pone el fin
tal y como se lo oí,
en Amagá, al dinosaurio
creyendo que) Belisaurio
todavía estaba allí».
Cuando el mundo se levante
con resaca de su sueño,
encima estará su dueño
no importa que sea un farsante.
Nuestra historia es la de Dante:
Malatestas por ahí,
criminales por allí,
babillas, tiranosaurios
con toda clase de saurios
y Trump por meterse aquí.