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Lunes 4 de mayo de 2026
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Caminando por la décima

¡AY, JALISCO, NO TE RAJES!

Esta semana el profesor Pompilio Iriarte cogió su guitarra, se encasquetó el sombrero de charro y nos dejó una serenata azteca de décimas. Las tres primeras tienen un eco bíblico-ranchero y las demás comentan asuntos de actualidad. ¡Adentro, profesor, iiiijajai!

¡Ay, Jalisco, no te rajes!

¡Ay, Jalisco, no te rajes!
Permite, noble maestro,
que algún discípulo diestro
en tu oficio te aventaje.
En decimero homenaje
declaro mi admiración
a Sócrates por Platón,
a Verrocchio por Leonardo,
a Anselmo por Abelardo
y a Séneca por Nerón.

«Ni el Mesías, por lo visto,
se salvó de la traición
—sostengo en esta lección
sobre la muerte de Cristo—.
Y el culpable, un chavo listo,
fue Juditas Iscariote».
Disléxico, Luis Moscote,
me escribe su comentario:
«El “clupable” del “clavario”
fue “Ruditas Sicariote”».

Gracias, Judas «Sicariote»,
gracias sean dadas a ti.
Por tu lealtad al rabí,
Caifás, sumo sacerdote,
organizó el despelote
que el Viernes Santo se canta
a la cruz que se levanta
entre dos rudos ladrones.
Gracias a ti hay vacaciones
de Pascua y Semana Santa.

La profe de García Márquez

La maestra Rosa Elena
Fergusson Gómez inicia
a Gabito en la delicia
de sus lecturas amenas.
Eso fue en el Magdalena,
pero después, los chavales
de suburbios y arrabales
—los meros chavos de México—
emulan con gracia el léxico
del profesor Jirafales.

El timonel venezolano

El presidente Hugo Chávez
le encomendó a su pupilo
de uno noventa y cien kilos,
el gobierno de la nave.
A este alumno —ya se sabe—,
sin arbitrio que le arbitre
sus «aceleres» de buitre
y chofer del metrobús,
le va a dar un patatús
si lo sacan del pupitre.

Ortega el ladino

El ideal de Sandino,
el prócer de Nicaragua,
no fue llevar a Managua
a un gobernante mezquino.
Pero Ortega, el gran ladino,
con arengas y bravatas
y la cháchara barata
de Murillo va a tratar
en vano de gobernar
hasta que estire la pata.

Mejor el que viene

¿De quién fue Trump aprendiz?
De la estupidez humana,
infinita y cotidiana
y acatada institutriz.
Y el mundo, más que feliz,
dichoso con sus sandeces.
Quien de Trump haga las veces
—mimo, «clown» o sucesor—
lo va a hacer mucho mejor,
lo va a superar con creces.

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