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Lunes 4 de mayo de 2026
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Caminando por la décima

¡A BAILAR, A BAILAR!

Don Luis de la Vaina, siempre quejoso y malhablado, propone una serie de amargas reflexiones con motivo de la época decembrina. Pero, para sorpresa general, termina con un canto a la felicidad y la despreocupación, en el que se propasa de euforia y hasta de versos. Lo que demuestra que el pobre también ha caído bajo el influjo el espíritu navideño. 

Deseamos a todos nuestros lectores que la pasen tan bien como don Luis de la Vaina y los esperamos a partir del 18 de enero de 2026.

Diciembre, mes de las luces,
de “rebajas fabulosas”: 
siempre nos vamos de bruces 
por el precio de las cosas. 
No hay rebajas más costosas 
que las del último mes,
cuando al contar un, dos, tres,
los aguinaldos comprados
nos dejarán arruinados
de la cabeza a los pies.

El engaño es muy sencillo:
la prima es la promoción
que trastorna la razón, 
y nos exprime el bolsillo.
Tanta luz y tanto brillo
tapan primero el descuadre;
mas luego llega el compadre
que pide un trago brindado… 
y al final hemos gastado 
la prima, la tía y la madre.

Cómplice vil, la tarjeta
de crédito pareciera
que paga la gastadera,
en forma noble y discreta.
Pero bien dijo el profeta:
“Cuidaos de todo exceso”.
Llega enero, largo y teso,
con las cuentas por millar
y en las deudas por pagar
se va hasta el último peso.

¡Se liquidó el paraíso!
¿Qué fue de Papá Noel?
¡Que pague las cuentas él!
¿El Niño Dios qué se fizo?
Pero obstinado y remiso, 
de la nube no me bajo. 
¡Que se vayan pal carajo! 
El que llora tiene huevo,
no nos pongan ya más sebo
y apártense de este lado. 
¡Que nos quiten lo bailao
y que viva el Año Nuevo!

Finalización del artículo

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