Saltar a contenido
Miércoles 6 de mayo de 2026
Imagen de perfil de Mauricio Rosillo
Mauricio Rosillo

El debate no es el dólar: es cómo fortalecemos nuestras empresas

Cada vez que el dólar se mueve, la conversación económica en Colombia se acelera. Sube y aparecen las alarmas. Baja y surgen lecturas rápidas que celebran o cuestionan el momento. Pero en medio del ruido, pocas veces se hace la pregunta correcta: ¿qué significa realmente este movimiento para las empresas que toman decisiones todos los días?

Durante el año más reciente, el dólar ha cedido terreno desde los picos cercanos a los 5.000 pesos registrados entre 2022 y 2023, para ubicarse en el rango de los 3.800 a 4.000 pesos. Esa cifra, por sí misma, no dice mucho. Su verdadero impacto está en cómo se refleja —y transforma— la dinámica de la economía real.

Para un país que depende de manera significativa de insumos importados —desde materias primas hasta tecnología y maquinaria—, una tasa de cambio más baja puede reducir costos y, en algunos casos, liberar espacio para invertir. También modera las presiones inflacionarias, una variable relevante en un momento en el que el consumo empieza a recuperar tracción.
Pero no es el único efecto.

Colombia sigue siendo una economía con múltiples retos para los exportadores. Para las empresas que venden en dólares y asumen la mayor parte de sus costos en pesos, una tasa de cambio más baja se traduce en unas condiciones adversas para los márgenes. 
Según cifras del DANE, en diciembre de 2025 las exportaciones de bienes alcanzaron 4.540 millones de dólares FOB, con un modesto crecimiento de 1,3 por ciento, lo que refleja las vulnerabilidades del sector al entorno económico y cambiario.

Más allá del impacto inmediato en ingresos, un dólar más bajo plantea un desafío de fondo para las empresas exportadoras: la competitividad. Cuando los costos son mayoritariamente locales y los mercados internacionales son cada vez más exigentes, el entorno pone a prueba la productividad, la capacidad de innovar y la eficiencia operativa para sostener presencia fuera del país.

El punto no es elegir entre ganadores y perdedores. Es entender que los vaivenes del tipo de cambio tienen una injerencia diferenciada a nivel sectorial y su impacto depende, en gran medida, de la estructura de cada negocio.

Con esto claro, vale la pena recordar que más del 90 por ciento del tejido empresarial colombiano está compuesto por MiPymes, muchas de ellas sin mecanismos sofisticados de cobertura cambiaria. Para estas compañías, la volatilidad suele ser más desafiante que el nivel puntual del dólar. No se trata de anticipar el mercado, sino de construir resiliencia. 

En economías como la colombiana, en las que la confianza se construye en medio de la incertidumbre, la planeación, la productividad y la visión empresarial de largo plazo se vuelven activos estratégicos en escenarios cambiantes.

En ese sentido, el dólar no debería leerse como un veredicto sobre el rumbo del país, sino como un recordatorio permanente sobre la necesidad de construir empresas y economías más sólidas, adaptables, competitivas y capaces de sostener su crecimiento incluso en medio de la volatilidad.

La conversación que Colombia necesita no es la del precio diario de la divisa, sino la de cómo consolidar un tejido empresarial formal, productivo y resiliente, que genere empleo de calidad, invierta con visión de largo plazo y aporte al desarrollo sostenible. 
En momentos de incertidumbre, dar un paso adelante no significa solo anticipar el mercado, sino entender el contexto, tomar decisiones con visión y seguir apostándole al país incluso cuando el entorno cambia.

Pero ese esfuerzo no puede recaer únicamente en las empresas. También requiere avanzar hacia una economía que genere más valor desde la política pública, con mayor competitividad, más diversificación y capacidades productivas cada vez más sofisticadas. Una economía así es menos vulnerable a los ciclos, más resiliente frente a los movimientos del mercado y más sólida para sostener el desarrollo en el tiempo.

Finalización del artículo

Artículo de libre acceso