¿Volteo de tierras en Tota? La discreta excontratista de la administración Amaya vinculada a la compra de un predio millonario
El lago de Tota, en Boyacá, es uno de los paisajes naturales más espectaculares de Colombia. Es el lago más grande del país, con 5.500 hectáreas de extensión. Por eso, algunos lo llaman el mar boyacense. Está ubicado a 3.000 metros de altura y es un importante hogar de flora y fauna. Además, es un recurso hídrico invaluable y motor de la actividad turística en esta zona del país.
%%imagen%%1
¿Se imaginan un proyecto de casas campestres en un lugar que parece sacado de un sueño? Pues bien, las puertas de ese sueño parecen estarse abriendo a un grupo de afortunados propietarios, entre los que figura una joven que tuvo contratos modestos de prestación de servicios en Corpoboyacá y en la primera gobernación de Carlos Amaya.
El valor de la tierra a orillas del lago de Tota no es bajo. De acuerdo con la oferta en portales de finca raíz, en algunas zonas la hectárea puede llegar a valer cerca de 430 millones de pesos. Para tener un punto de referencia, la tierra rural agropecuaria en Boyacá suele estar entre 10 y 40 millones de pesos. Es decir, la tierra alrededor del lago cuesta diez veces más que una hectárea rural típica del departamento.
El terreno que nos ocupa es una extensión de unas 19,6 hectáreas, compuesta por nueve lotes rurales. Colinda en un extremo con la vía principal y tiene salida a la laguna. Tiene un alto valor ambiental, porque incluye servidumbres y obras asociadas a la captación de agua para acueductos y distritos de riego. Lo que ocurra en ese predio puede impactar directamente en la calidad y disponibilidad del agua que surte a cerca de 250.000 habitantes de Sogamoso, Firavitoba, Iza, Cuítiva, Tota y Tibasosa.
El 28 de junio de 2022, el terreno cambió de manos. Fue vendido por Acerías Paz del Río a una microempresa con sede en Bogotá llamada Arcoma. El negocio se cerró por 1.650 millones de pesos.
Aquí empiezan las preguntas.
Arcoma se constituyó en 2007 con un capital de 20 millones de pesos. Sus socios eran José Fernando Jiménez y Maritza Calixto, y su objeto social era el diseño y la construcción. Según el expediente de la Cámara de Comercio, la empresa no registró movimientos durante años. Pero el 6 de mayo de 2022, Jiménez y Calixto cedieron sus cuotas. Los nuevos propietarios fueron el joven boyacense Cristian Fernando Medina López, con 25 por ciento, y la administradora de empresas Angie Nathali Caro Arias, con 75 por ciento. La recomposición societaria se dio un mes antes de que Arcoma comprara las valiosas tierras en la ribera del lago de Tota.
Al momento de la compra, Angie Caro se desempeñaba como contratista por prestación de servicios en Corpoboyacá. Sus honorarios mensuales allí no superaban los cinco millones de pesos. Caro trabajó en la entidad durante la dirección de Herman Stiff Amaya. Antes de vincularse a Corpoboyacá, fue contratista por prestación de servicios con la Gobernación de Boyacá, durante la primera administración de Carlos Amaya. En esa época, sus honorarios no superaban los tres millones de pesos.
Ingresos, a todas luces, bajos para una joven profesional que, a la vez, era la socia mayoritaria de una firma que había comprado terrenos por 1.650 millones de pesos.
Un año después de la compra de los predios, el Concejo de Cuítiva inició el trámite del nuevo Esquema de Ordenamiento Territorial del municipio (EOT), el plan que define dónde se puede construir, qué zonas son de protección ambiental y qué áreas pueden convertirse en suelo de expansión o suburbano.
Antes de que el EOT fuera aprobado, la composición societaria de Arcoma cambió de nuevo. El 3 de junio de 2023, Angie Caro cedió, a título gratuito, la totalidad de sus cuotas a la Sociedad Minera Los Pinos. Sociedad Minera Los Pinos es una sociedad conformada por los hermanos Mónica, Jonathan y Cristian Fernando Medina López. Este último ya era propietario del 25 por ciento de Arcoma.
Tres meses después de esta recomposición societaria fue expedido el nuevo EOT del municipio y los socios de Arcoma resultaron claramente beneficiados. Aunque el terreno queda a más de 3 kilómetros del casco urbano de Cuítiva, fue recategorizado como suburbano.
¿Qué implica eso? Que ahora allí pueden construirse viviendas campestres y servicios turísticos como hoteles y restaurantes, lo que multiplica su valor en varios miles de millones de pesos.
Los hermanos Medina López son hijos del empresario minero Natanael Medina Vega. Aquí aparece otra coincidencia que abre nuevas preguntas.
Natanael Medina constituyó la Sociedad Minera Los Pinos en enero de 2013, en compañía de José Antonio Estupiñán Amaya, también oriundo de Socha, Boyacá, al igual que el gobernador Carlos Amaya.
La coincidencia no es solo de apellido y lugar de nacimiento. José Antonio Estupiñán Amaya fue funcionario de Carlos Amaya durante su primera administración. Se desempeñó como subgerente de Infiboy, el Instituto Financiero de Boyacá.
%%imagen%%2
Infiboy, hoy Ideboy, es el titular de las acciones que el departamento de Boyacá mantiene en Acerías Paz del Río y concentra el 13,27 por ciento de esa participación.
Recuerden: Acerías Paz del Río fue la empresa que vendió el lote, hoy favorecido con un cambio de uso del suelo, a una compañía constituida por un exfuncionario de la primera administración Amaya.
El 3 de febrero de 2026, el diputado de Boyacá Carlos Ernesto Torres Aguirre interpuso ante la Fiscalía una denuncia penal en la que advierte un posible “volteo de tierras” en este caso. Torres solicita que se investiguen posibles delitos ambientales y conductas contra la administración pública, que se indague si hubo conflicto de intereses y que se adopten medidas para evitar daños irreversibles, al tratarse de predios donde también habría infraestructura de captación de agua que abastece acueductos y distritos de riego de la provincia de Sugamuxi.
La Fiscalía determinará si hubo irregularidades en un caso con demasiadas coincidencias, demasiadas preguntas y millonarias ganancias tras el cambio en el uso del suelo.