Crece el déficit comercial
Cuando creíamos que Colombia iba en un camino sostenido de reducción de su déficit externo, las cifras más recientes muestran lo contrario: un aumento progresivo de ese déficit, en particular en lo que se refiere al comercio de bienes. Y no es por las amenazas ni los aranceles de Trump.
En efecto, el hueco de la cuenta corriente de la balanza de pagos (que reúne todas las transacciones de bienes y servicios con el exterior, así como las remesas), bajó de un máximo histórico de 20.800 millones de dólares en 2022, a 7.300 millones el año pasado. Una impresionante caída del 65 por ciento. En relación al tamaño de la economía, la reducción también fue significativa, porque ese déficit pasó del 6.2 por ciento al 1.8 por ciento del PIB; sin embargo, para este año se proyecta que puede superar los 10.000 millones de dólares, llegando al 2.3 por ciento del PIB.
Exportaciones e importaciones de bienes
Mirando solo las exportaciones e importaciones de bienes, erase una vez un país que tenía una balanza comercial positiva, es decir que vendía al exterior más de lo que compraba. Frente a la situación actual nos parece difícil de creer, pero en el año 2012 tuvimos un superávit comercial de más de 4.000 millones de dólares.
Contrasta esta situación con lo sucedido en los últimos años. La balanza comercial fue negativa en 14.600 millones de dólares en 2022 y se redujo en un 25 por ciento el año pasado (a 10.800 millones de dólares). En lo corrido del año, hasta agosto, tuvo un aumento anual del 54 por ciento, y si continúa esa tendencia puede alcanzar un monto superior a los 16.000 millones de dólares, que sería el déficit comercial más grande de toda la historia del país.
La razón principal de este deterioro es el gran aumento de las importaciones, 4.200 millones de dólares hasta agosto, y se proyecta que pueden llegar a cerca de 65.000 millones de dólares en todo el año, con el agravante que el mayor incremento ha sido en bienes de consumo (19 por ciento), mientras que las de bienes de capital solo han crecido 3 por ciento. No estamos importando para producir más, sino en detrimento de los bienes producidos en el país.
Por el lado de las exportaciones ha habido un golpe por la caída del precio del petróleo, que en un año bajó de un promedio de 85 a 70 dólares por barril, pero esta ha sido compensada en parte por el aumento de los precios del café y del oro y el buen desempeño de las exportaciones no tradicionales, que vienen creciendo a una tasa del 14 por ciento anual, de manera que el total va a ser solo un poco menor que el del año pasado.
El gráfico siguiente muestra la evolución de la balanza comercial colombiana desde el año 2012, donde las barras verdes son las exportaciones, las azules las importaciones y la línea roja la balanza. Es notoria la caída del comercio exterior en los años de pandemia, y la fuerte recuperación posterior, sobre todo de las importaciones.
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Nuestros socios comerciales
Lo que está cambiando de manera sustancial son nuestros socios comerciales, es decir el destino de nuestras exportaciones y el origen de las importaciones. En cuanto a las primeras, Estados Unidos ha incrementado su participación del 26.5 por ciento al 30 por ciento en los últimos cinco años; después vienen el conjunto de países latinoamericanos que se han mantenido alrededor del 25 por ciento y la Unión Europea que ha subido del 10 por ciento al 12.8 por ciento. El caso preocupante son las ventas a China que han bajado 2.000 millones de dólares, pasando del 8.8 por ciento al 3.2 por ciento del total.
Un resumen de la balanza comercial con nuestros principales socios desde el año 2021 se muestra en el cuadro siguiente. No es un panorama agradable. Solo tenemos una balanza positiva con nuestros vecinos más cercanos: Panamá, Venezuela, Perú, Ecuador y Bolivia, siendo sorprendente el buen resultado con Panamá, que registra el mayor superávit, aunque ha disminuido en lo corrido de este año, hasta agosto.
Otros resultados interesantes de este año son el aumento del déficit con México y la disminución con Estados Unidos; esto último se debe a la menor importación de combustibles desde ese país. Por el contrario, la disminución del déficit con la Unión Europea se debe a que este año le estamos vendiendo más combustible.
China es el caso mes preocupante. No solo por la mencionada disminución de nuestras exportaciones, sino porque al mismo tiempo han subido las importaciones desde este país, que, de 13.000 millones de dólares en 2021, este año podrían llegar a unos 18.000 millones de dólares. Por eso, el déficit comercial con el gigante asiático puede llegar a los 16.000 millones de dólares. Lo peor de todo es que en ese enorme déficit no están incluidas todas las mercancías que entran de contrabando, técnico o abierto.
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Las confusas e inexplicables políticas gringas de aranceles han llevado a China a inundar con sus productos al resto del mundo, pero también a diversificar sus países proveedores, como lo está haciendo comprando soya a Argentina para malestar y rabia de los agricultores norteamericanos partidarios de Trump.
Colombia debe protegerse de lo primero con medidas antidumping, pero sobre todo adelantar una agresiva política de estímulo a las exportaciones para incrementar nuestras ventas a ese país, y diversificarlas, pues hasta ahora han sido principalmente de combustibles.