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Miércoles 6 de mayo de 2026
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Juan Camilo Restrepo

La motosierra que requiere Colombia

Me parece que el gran mérito de este trabajo es el de profundizar los efectos que están teniendo los llamados gastos tributarios en la estructura tributaria colombiana.

Como se recuerda, el Estado hace dos tipos de gastos: el primero es el de la ejecución presupuestal (apropiaciones), y el segundo lo que se conoce como gastos tributarios, o sea tratamientos benévolos o de excepción que la ley otorga para cobrar menos o no cobrar impuestos, buscando con ello generar estímulos a diversos objetivos sociales y económicos.

En la medida en que los gastos tributarios sean muy altos, en la misma proporción se verán disminuidos los recaudos efectivos.

Los datos que proporciona el estudio del doctor Orlando Villabona son en realidad demoledores. “El bajo recaudo colombiano se explica -dice-, esencialmente, por el alto gasto tributario que existe en Colombia, el cual es el más alto del continente y de los más altos del mundo puesto que representa, para 2024, cerca de 135 billones de pesos, cercano al 8,8 por ciento del PIB, mientras en América Latina es del 4,7 por ciento.

Según informa el doctor Villabona, en el Estatuto Tributario Colombiano figuran 294 números gabelas o tratamientos de excepción para diversos tipos de contribuyentes.

Si al costo del gasto tributario que acaba de mencionarse (135 billones) le sumamos la alta evasión del sistema que se estima en 100 billones anuales, llegamos a la descorazonadora cifra de 235 billones de pesos, lo cual explica en gran parte los esfuerzos inútiles en que a menudo caemos los colombianos al tratar de hacer reformas tributarias estructurales o al hacer frecuentes reformas que no subsanan nada de fondo.

Otra consecuencia muy grave que pone de presente el estudio de Villabona es que el efecto de los impuestos sobre el coeficiente Gini es prácticamente imperceptible, o sea los impuestos no mueven la aguja de la desigualdad colombiana.

Lo que deja de percibir la DIAN por razón de los gastos tributarios consentidos por el propio sistema constituye la pérdida de ingresos más alta de la región. “En América latina y el Caribe podemos leer, en este informe del doctor Villabona, que los ingresos no percibidos durante 1990-2020 en los 19 países informantes en la base global de datos se situaron en promedio en un 4,3 por ciento del PIB. El caso colombiano desborda todas las estadísticas prácticamente doblando el promedio regional con un 8,7 por ciento del PIB”.

Los ingresos tributarios no percibidos como resultado de la enmarañada legislación sobre gastos o beneficios tributarios representan cerca del 25 por ciento de los ingresos tributarios. Es decir, una cuarta parte de los ingresos tributarios todos que se podrían estar percibiendo en Colombia los consumen los gastos tributarios.

Cuando se mira por sectores, los gastos tributarios más costosos en términos de recaudos están asociados a la ingeniería del IVA. De los más de 100 billones de pesos que cuesta la renuncia de recaudos consentidos de los gastos tributarios prácticamente la mitad hoy en día está asociada a las malformaciones en el funcionamiento del IVA a través de una enmarañada red de exenciones, deducciones y exclusiones que no sólo golpean el recaudo, sino que han hecho del IVA –contra lo que se creyó originalmente un tributo altamente regresivo.

Así las cosas, el estudio del doctor Villabona, enriquecido con la experiencia adquirida como director de la DIAN, tiene el mérito de poner las cosas en su puesto: el sistema tributario colombiano está agotado básicamente por el uso y abuso que hemos venido dándole al expediente de los gastos tributarios.

La solución de semejante problema en el fondo no es tanto técnica como política: habría que avanzar hacia un gran pacto fiscal en el que hubiera consenso –nada fácil, por cierto– de utilizar una gran motosierra de simplificación fiscal. No tanto para acabar con las instituciones del Estado como propone el presidente Milei para la Argentina, sino para hacer una poda fundamental de los beneficios tributarios que están asfixiando la tributación colombiana. 

Nota: El nombre de este artículo hace referencia a comentarios de Juan Camilo Restrepo al trabajo ‘Colombia: sistema tributario agotado’, de Jairo Orlando Villabona en la Academia de Colombiana de Ciencias Económicas (16 de septiembre de 2025).

Finalización del artículo

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