Saltar a contenido
Miércoles 6 de mayo de 2026
Imagen de perfil de Jorge Espinosa
Jorge Espinosa

Permian: Petro habla de quiebra; los números no

Pocas veces un campo petrolero había ocupado tanto espacio en medios y redes como en estos últimos días, convertido simultáneamente en un símbolo de virtudes para unos y de problemas para otros. Me refiero, claro, al Permian, el proyecto de fracking que Ecopetrol tiene en sociedad con la Oxy en Estados Unidos. Desde hace meses, el presidente Gustavo Petro ha dicho en intervenciones públicas que ese activo, el Permian, debe venderse porque Ecopetrol tiene que concentrarse, específicamente, en la transición energética. Luego, en una declaración sincera, dijo que no le gustaba nada eso del fracking porque “es la muerte de la naturaleza y de la humanidad”. Los meses fueron pasando y ahora, en el último empujón histérico, el presidente Petro le dijo al colega Daniel Coronell en una entrevista que el Permian terminará por quebrar a Ecopetrol y que unos informes, “no los de la prensa”, sino otros, así lo demostraban. 

Bien. Esos “informes” a los que hace referencia el presidente Petro en realidad es un solo informe de 22 páginas titulado ‘¿Cuál es el negocio de Ecopetrol con OXY en el Permian?’, escrito por el ingeniero de petróleos Juan Gonzalo Castaño Valderrama, publicado este mes de octubre de 2025 y con el apoyo de la ‘Alianza Colombia libre de fracking’ y el ‘Consejo Permanente para la Transición Energética Justa’. El documento no oculta su propósito. Al inicio del texto aclara que su “aporte al debate” consiste en presentar como “una contribución rigurosa al debate la necesidad de la prohibición del fracking y la explotación de yacimientos no convencionales en Colombia”. Luego, siguiendo esta lógica argumentativa, añaden: “el derecho a la energía debe garantizarse a través de alternativas que no comprometan otros derechos fundamentales como el derecho al agua, la soberanía alimentaria, el acceso a la tierra, la salud, un ambiente sano y la autonomía de los territorios”. 

El documento, técnico y no fácil de entender para quienes no somos ingenieros de petróleos o expertos en hidrocarburos, muestra que aunque el Permian ha sido presentado como un “éxito” para Ecopetrol, los resultados financieros son más complejos. Reconoce, sí, que la producción del Permian aumentó más de 40 por ciento entre 2023 y 2024, pero advierte que las ganancias cayeron 25 por ciento y la utilidad por barril se redujo casi a la mitad, “mientras la deuda y las inversiones necesarias siguen creciendo”. Luego señala la crítica que el presidente Petro repitió en la entrevista con Coronell: Permian depende cada vez más del gas, cuyo precio en esa zona de Estados Unidos es bajo y a veces, incluso, negativo, “lo que reduce la rentabilidad”. Explica el ingeniero Castaño que mantener la producción, que hoy es el 15 por ciento de Ecopetrol, exige perforar continuamente nuevos pozos por la alta declinación natural del fracking. “Esto ha llevado a que”, en cinco años, “las utilidades acumuladas no cubran la inversión inicial en el Permian, ni las deudas asociadas”. Así, de manera resumida, el documento concluye que el Permian abre dudas importantes para Ecopetrol y para Colombia sobre si este es realmente un buen uso de recursos públicos y si puede convertirse en un activo que genere más costos que beneficios a medida que pase el tiempo.  

Como podrán ver, el documento no dice, como señala Petro, que el Permian va a quebrar a Ecopetrol, ni que ese negocio sea “chimbo” –que entre otras cosas es la peor manera de vender un negocio, diciendo que es una porquería– sino que hay unas dudas con respecto a sus bondades financieras y técnicas. Algunos integrantes de la junta directiva de Ecopetrol, como Tatiana Roa, Ángela María Robledo e Hildebrando Vélez han usado este informe para argumentar que la venta del Permian es imperativa. Incluso, y en contravía de lo que ya dijo la Unión Sindical Obrera (USO) sobre la posibilidad de vender este activo, el ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, también abrió la puerta a examinar esa posibilidad, aunque lejos de darlo como un hecho cumplido. Lo extraño de todo esto, sin embargo, es que los reportes de Ecopetrol cuentan una historia muy distinta con respecto al Permian. 

Este viernes que pasó, 24 de octubre, el banco de inversión brasileño BTG Pactual, especializado en capital de inversión y capital de riesgo, publicó un análisis de siete páginas sobre Ecopetrol que tiene un pequeño apartado sobre el Permian. Dice, después de una visita al sitio, que ese activo se ha convertido en uno de los pilares financieros y operativos de ‘la iguana’. Es uno de sus proyectos más rentables porque los costos de levantamiento son de alrededor de 5 dólares por barril y los márgenes llegan cerca del 80 por ciento, algo que Ecopetrol no logra en ningún campo en Colombia. Luego, en el apartado más ilustrativo de todos, afirma que la administración de Ecopetrol fue clara en que no planea vender el Permian “a pesar de las insistencias del presidente Petro”. Y recuerda que legalmente no puede hacerlo en este momento porque el acuerdo con Oxy establece que la compañía estadounidense tiene poder de veto sobre cualquier venta hasta junio de 2026.

Tal vez organismos de control como la Procuraduría preventiva y la Contraloría deberían enviar una solicitud de información sobre la desinversión del Permian de la que habla el presidente. Podrían preguntar, por ejemplo, cómo van a reemplazar esa producción, y si la junta directiva, en su mayoría inservible, entiende la importancia del gobierno corporativo. Parecería que la junta sobra, y que el presidente Petro manda sobre Ecopetrol sin resistencia alguna.

Finalización del artículo

Artículo de libre acceso