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Miércoles 6 de mayo de 2026
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Mauricio Cabrera

Una hamburguesa muy costosa

Dice la revista The Economist sobre el precio del dólar en julio de este año: “Una hamburguesa Big Mac cuesta 22.900 pesos (5,70 dólares) en Colombia y 6,01 dólares en los Estados Unidos. El tipo de cambio implícito es de 3.810,32. La diferencia entre esto y la tasa de cambio real, 4.017 pesos, sugiere que el peso colombiano está subvalorado en un 5,2 por ciento”. 

En otras palabras, se afirma que el precio del dólar está sobrevalorado y debería bajar más para que el costo en dólares de la Big Mac en Colombia aumente hasta igualar el de Estados Unidos. Parecería que el mercado le hizo caso, y la TRM ha bajado hasta 3.877 pesos. ¿Es correcto este análisis? ¿Debe seguir bajando el precio del dólar hasta equiparar el precio de la hamburguesa en los dos países?

La hamburguesa y el dólar 

La teoría económica detrás del uso del ‘Índice Big Mac’ para evaluar si las monedas están sobrevaloradas o subvaloradas frente al dólar, es la teoría de la Paridad del Poder Adquisitivo (PPA), que sostiene que en el largo plazo las tasas de cambio deberían moverse hacia una tasa que iguale los precios de las hamburguesas y de todos los bienes entre los países.

La metodología es sencilla: se toma el precio de la Big Mac en pesos y se divide por la tasa de cambio de la fecha para obtener el precio doméstico en dólares, el cual se compara con lo que cuesta esa hamburguesa en Estados Unidos. Por ejemplo, si en Brasil el precio es 24 reales y en Estados Unidos 6.01 dólares, la tasa de cambio entre las dos monedas debería ser la relación entre los dos precios, es decir 3.99. Como la tasa real en julio era de 5.60, quiere decir que el real estaba subvalorado frente al dólar en un 28 por ciento.

Para Colombia, The Economist calcula el índice desde hace dos décadas, lo que permite ver cómo ha evolucionado la competitividad del peso colombiano frente al dólar en ese período. Hasta 2014 costaba mucho más una Big Mac en Colombia que en Estados Unidos, con diferencias hasta del 30  por ciento en 2012. Fue el período de la gran revaluación que tanto perjudicó a las exportaciones colombianas e incentivó un gran aumento de las importaciones.

En mayo de 2014 empezó una descolgada del precio del petróleo que pasó de 104 a 37 dólares por barril; otras materias primas exportadas por Colombia también cayeron, aunque en menor proporción, todo lo cual lo que indujo una devaluación del peso del 58  por ciento en dos años y el consiguiente abaratamiento del precio en dólares de la hamburguesa en el país, que pasó de 4.65 a 3.04, tal como se ve en el gráfico siguiente.

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Hasta después de la pandemia, la tasa de cambio continuó subiendo de manera constante, pero también el precio del Big Mac en Estados Unidos, de manera que la diferencia de precios se mantuvo alrededor del 30  por ciento, pero en 2023 se revirtió la tendencia y el precio del dólar pasó de 4.800 a 3.900 pesos, lo cual disminuyó la diferencia de las hamburguesas a solo 0,71 dólares (12.8 por ciento).

Aunque la tasa de cambio actual es muy similar a la de 2023, el precio de la Big Mac en Colombia si se incrementó un 20 por ciento (de 18.900 a 22.900 pesos), mientras que en Estados Unidos solo se incrementó un 7 por ciento, por lo cual la diferencia de precios se redujo a solo 1.7 por ciento, es decir que la TRM era prácticamente igual a la tasa calculada con la PPA. 

¿Y los demás países qué?

Esta teoría tiene sentido para el comercio exterior, pues si los bienes son más baratos en otros países es mejor importarlos y viceversa, si los bienes nacionales son más baratos, entonces se pueden exportar. Sin embargo, tomar decisiones de comprar o vender dólares usando los precios de las hamburguesas de Estados Unidos y Colombia es arriesgado por varias razones.

La primera es el plazo. La misma teoría de la PPA reconoce que es una tendencia de largo plazo, mientras que en el corto plazo factores como la inflación, la política monetaria, los flujos de capitales o la percepción de riesgo país influyen en que el mercado mantenga una cotización distinta. Pronosticar las fluctuaciones de corto plazo del precio del dólar es misión imposible.

La segunda, es que la conclusión de la revista se refiere solo a la tasa de cambio entre el peso y el dólar y resulta que también es necesario ver qué pasa con las monedas de otros países, pues nuestro comercio con Estados Unidos representa solo alrededor del 25 por ciento del comercio total; por lo tanto, es muy relevante la tasa de cambio del peso con otras monedas para saber si nuestros productos son competitivos en esos mercados y frente a los importados

El Índice Big Mac sirve para este propósito pues se calcula para unos 54 países. La conclusión clara es que, a pesar de los intentos de Trump por debilitar el dólar, sigue siendo una moneda fuerte: en 47 de esos países, la hamburguesa es más barata que en Estados Unidos, pero también que, en Colombia, con casos tan extremos como la India (2.63 dólares) o China (3.55 dólares). 

El cuadro siguiente muestra los precios domésticos del Big Mac, expresados en dólares, en un grupo de países que son socios comerciales o competidores de Colombia en los mercados mundiales. Las diferencias con los países asiáticos son enormes, como los mencionados casos de China e India, pero también con Japón, Vietnam y Corea del Sur. No sorprende que tengamos grandes déficits comerciales con esos países. 

En cuanto a la región, todos los mayores países latinoamericanos –Argentina, Brasil, Chile, México, Perú y Venezuela– tienen precios más bajos, lo cual implica que el peso colombiano es una moneda fuerte frente a esas monedas. La única moneda con la cual somos competitivos es el euro, en razón en que este se ha fortalecido frente al dólar en los últimos meses.

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Si las hamburguesas y los productos de esos países son más baratos en dólares, todos ellos pueden venderlos más baratos en el exterior y los productos importados les cuestan más. Sin embargo, hay que tener en cuenta que en Colombia las hamburguesas son más caras no solo por la tasa de cambio, sino por el aumento de su precio en pesos que ha sido del 166 por ciento en los últimos 10 años, mientras que en ese periodo el IPC solo aumentó 48 por ciento y la tasa de cambio se devaluó 110 por ciento. Es un buen negocio vender hamburguesas.

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