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Miércoles 6 de mayo de 2026
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Santiago Trujillo Escobar

BOG25, un acto de amor por Bogotá

Durante 51 días, Bogotá vivió algo más que una gran muestra de arte. Con BOG25, la primera Bienal Internacional de Arte y Ciudad, la capital transformó su manera de hablarse y de reconocerse. Fue un ejercicio colectivo de imaginación urbana, una oportunidad para detenernos y mirar la ciudad no como escenario de rutina, sino como obra en proceso.

BOG25 se convirtió en un punto de inflexión: tres millones de personas recorrieron sus 28 sedes, interactuaron con más de 250 artistas y colectivos de 12 países, y participaron en un diálogo abierto entre el arte y lo cotidiano. Los bogotanos se reencontraron en los portales de TransMilenio —donde 137 intervenciones urbanas acompañarán la vida diaria de dos millones de usuarios—, en los parques, en los museos, en los barrios. Allí donde antes había prisa, hubo pausa y conversación.

El impacto de la Bienal no se mide solo en cifras, aunque estas hablan por sí mismas: el 94% de los asistentes expresó sentirse orgulloso de la oferta cultural de la ciudad. Pero el verdadero logro fue simbólico: Bogotá hizo suya la Bienal. Las obras se integraron al tejido urbano, los públicos se mezclaron, y el arte se volvió una práctica compartida, un idioma común entre familias y transeúntes desconocidos. 

Quienes viven o trabajan en los alrededores del Parque Lourdes, por ejemplo, entablaron un diálogo con La casa en el aire, de Leandro Erlich, y se sintieron aludidos por su poética de lo cotidiano, reconociéndose en su poderosa mezcla de añoranza y desarraigo. A su vez, los esmeralderos que trabajan en la Plazoleta del Rosario, pidieron extender el tiempo de exhibición de Dándole peso a unos besos, el monolito de Iván Argote que sembró reflexiones y  arte en un espacio público. Los niños volvieron a jugar en la fuente del Parque Santander, intervenida con la obra We_agente de la artista brasileña Rejane Cantoni; y miles de ciudadanos hicieron viral El canto del río, esa activación que vistió de flores el Eje Ambiental y envió a Bogotá, y al país entero un poderoso mensaje de reconciliación y unión en la diferencia.

Nada de esto habría sido posible sin el liderazgo decidido del alcalde Carlos Fernando Galán y la articulación sin precedentes entre el sector público y privado. Más de 65 aliados, que incluyen instituciones, patrocinadores, universidades, cooperantes internacionales, embajadas y medios de comunicación, entre otros, hicieron de la Bienal una empresa colectiva que demostró que la cultura, cuando se asume en corresponsabilidad, es también una forma eficiente de gobernanza.

Pero el balance cultural de este año no se agota en la Bienal. 2025 será recordado también por la manera en que la ciudad abrazó lo local. Estrategias socioculturales como Barrios Vivos demostraron que la transformación empieza en las esquinas, en los parques y salones comunales, que la cultura no se impone: se teje. Más que llevar una oferta cultural desde arriba, busca abrir espacios de diálogo horizontal entre comunidades, gestores y entidades públicas para imaginar soluciones propias y colectivas. En 2024, Barrios Vivos se puso en marcha con 37 laboratorios culturales en 61 barrios de 20 localidades, y en 2025 alcanzó 223 barrios, con 163 nuevos laboratorios a los que se sumaron 40 artísticos de Idartes y 4 recreodeportivos del IDRD. Hoy, esta red de tejidos colaborativos demuestra que la gestión pública en cultura puede ser sensible, corresponsable y transformadora cuando escucha, aprende y crea junto a la gente.

Desde esa vitalidad local, la ciudad se proyecta ahora hacia lo global. La realización del Concurso Internacional de Violín Ciudad de Bogotá, y el anuncio del regreso del Festival Internacional de Artes Vivas, FIAV Bogotá, en la Semana Santa de 2026, a los que se suma el éxito de BOG25, consolidan a la capital como un epicentro cultural de talla mundial.

Mención aparte merece el Encuentro Ciudades y Culturas en Iberoamérica: Conversaciones desde Bogotá, que contó con la participación de más de 2.000 asistentes y 350 liderazgos culturales de 83 ciudades y 22 países, un evento que posicionó a Bogotá como referente de reflexión, innovación y construcción de políticas públicas culturales en Iberoamérica.

El cierre de este año de grandes sucesos será con Navidad es Cultura, que en 2024 movilizó a millones de familias bogotanas y a visitantes nacionales y extranjeros en torno a la alegría que rodea la temporada decembrina. En esta ocasión, la ciudad brillará con iluminaciones reforzadas e impactantes, a las que se suman cuatro espectáculos inmersivos en la Plaza Cultural La Santamaría, la Plaza de Bolívar, la localidad de Suba y el Parque El Tunal. Un evento que también nos posiciona como uno de los principales destinos culturales de Iberoamérica.

BOG25 nos enseñó que el arte puede ser espejo, puente y abrazo. Nos mostró una Bogotá capaz de emocionarse consigo misma y de reconocerse en su diversidad. Y este es apenas el comienzo. Con el impulso de esta primera edición, nos preparamos desde ya para BOG27, una nueva cita con el arte, pero ante todo, una nueva oportunidad para mirarnos —otra vez— con orgullo.

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