Petro, imparable
Empiezan a emerger las encuestas después de la veda informativa que impuso la inconstitucional y absurda ley que restringe los sondeos de opinión. Por fin hay disponible una primera encuesta elaborada por el Centro Nacional de Consultoría (CNC) y publicada el pasado 17 noviembre.
Con las encuestas, en este momento de la campaña, pasa como con las fotografías pixeladas. Para apreciar bien lo que nos quieren decir hay que tomar cierta distancia. Solo así se pueden captar verdaderamente los grandes rasgos que dibujan los sondeos de opinión.
Una de las certezas que se desprenden de esta primera encuesta es que parece inevitable que Iván Cepeda, el candidato único del Pacto Histórico, pase a la segunda vuelta. Cepeda, con 20.9 por ciento, es el que mayor intención de voto tiene entre todos los candidatos incluidos en la encuesta. Si se hace el ejercicio de sumarle la intención de votos de otros candidatos de izquierda y afines, bajo el supuesto de que se hiciera una coalición previa a mayo, Cepeda podría llegar a contar con una base de más del 25 por ciento de la votación.
Prácticamente no existe ningún escenario de coalición entre los candidatos actuales que tenga la potencia suficiente para impedir electoralmente la llegada del petrismo a la segunda vuelta. Además, Iván Cepeda es el candidato que tiene la favorabilidad más alta, con el 51.5 por ciento de opinión positiva.
El alinderamiento ideológico del país también favorece a Cepeda. En la encuesta del CNC se revela que el país está dividido en cuatro grandes bloques de votantes según simpatrías ideológicas: la derecha con 28.2 por ciento, la izquierda con 18 por ciento y el centro con 11.8 por ciento; y el bloque más grande, que son los independientes, con el 38.6 por ciento.
Esos independientes más el centro, que corresponden al 50.4 por ciento, han demostrado una mayor resistencia a votar por la derecha y la extrema derecha. También muestran más flexibilidad para votar por el centro, el centro izquierda e incluso la izquierda, como ocurrió con más de una tercera parte de los votantes de ese grupo en las últimas elecciones presidenciales de 2022. Eso favorece al petrismo de no existir una alternativa centro-progresista.
Según la encuesta del CNC, el contrincante de Cepeda que emergería de la primera vuelta hoy sería Abelardo de la Espriella, dado que es el segundo con 14.4 por ciento de la intención de voto. Si suponemos que la coalición de ‘Todos Contra Petro’, que patrocina Uribe, se uniera antes de la primera vuelta, la intención de voto de Abelardo de la Espriella pasa a 26.2 por ciento. En el escenario de hoy, pasarían a primera vuelta el candidato de la derecha y el candidato del petrismo.
Este es un llamado que no pueden desconocer los demócratas, republicanos, progresistas, liberales y defensores del Estado de derecho que conforman el amorfo ‘Centro Político’. Su mejor exponente, desde el punto de vista de la intención de voto, es Sergio Fajardo, con solo el 7.4 por ciento, la mitad de Abelardo y la tercera parte de Iván Cepeda.
¿Podría el centro consolidarse antes de la primera vuelta? Existen varios esfuerzos de coalición y consulta auspiciados principalmente por Juan Manuel Galán, David Luna y Mauricio Cárdenas. La gran tragedia, según los datos de intención de voto de la encuesta del CNC, es que incluso con un solo candidato de los que hay no es suficiente para derrotar a una coalición de izquierda y una coalición de derecha. El resultado de las tres coaliciones serían para la derecha, 26 por ciento, para la izquierda, 25 por ciento, y apenas el 20 por ciento aproximadamente para el centro consolidado.
Y la razón de que el centro no logre su objetivo es que un 18.5 por ciento dice que no votaría por los actuales candidatos y el 7 por ciento votaría en blanco. En conclusión, los candidatos demócratas centristas no solo tienen que unirse sin exclusiones. El centro tiene que permitir que muchos más candidatos ingresen a esa coalición, incluso aquellos que hayan participado en el Gobierno de Petro, pero son fieles a la defensa de las instituciones y la democracia. También es bueno invitar a que ofrezcan sus nombres a lideres de la sociedad civil que representan opciones políticas no tradicionales y que tengan gran acogida entre la ciudadanía.
Aunque no hay evidencia fresca, solo algunas encuestas previas a la veda decretada por la ley mordaza, el resultado más probable –de darse el escenario de Abelardo vs. Cepeda– sería la victoria del Pacto Histórico. Aunque no se vea así en los salones sociales o en los cocteles, al otro país le asusta más la derecha que el petrismo. Si la alternativa en la que concluye el actual proceso político es que nos veremos forzados a escoger entre Iván Cepeda y un lóbrego abogado que juega a ser el Bukele criollo, mucho me temo que el petrismo seguirá en el poder.