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Lunes 4 de mayo de 2026
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León Valencia

La puja por el Congreso entre izquierdas y derechas

Estamos en navidad y en unos días se asomará el nuevo año. Los interesados en la
política nos vamos a las fiestas con los ojos puestos en la gran cita electoral del
ocho de marzo donde se elegirá el Congreso de la República y, mediante
consultas, se escogerán algunos de los candidatos presidenciales.

No es fácil entrenar los ojos para mirar las 16 listas de la circunscripción nacional
a Senado con sus 1.097 candidatos. Pero en esa cámara se jugará, en gran
parte, la suerte del país entre 2026 y 2030. Cinco de esas 16 listas pertenecen a
la izquierda en sus muy diversos matices y el resto están en la derecha con sus
muy distintos tonos.

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GSC Colombia Segura y Próspera: Luis Elías Quiroga Arjona
GSC Con toda Colombia: Betzy Patricia Martínez Zapatero
Coalición Pacto Histórico: Carolina Corcho
Partido Centro Democrático: Andrés Forero
Partido Verde Oxígeno (Sofía Gaviria)
GSC Patriotas: Nancy Vergara

 
Partidos con voto preferente
Coalición Ahora Colombia: Juan Sebastián Gómez González
Coalición Alianza por Colombia: Luis Eduardo Garzón
Coalición CR – Alma: Carlos Fernando Motoa
Coalición Fuerza Ciudadana: Gloria Gaitán
GSC Creemos: Juliana Gutiérrez Zuluaga

Coalición Frente Amplio Unitario: Gustavo García Figueroa
Partido Movimiento de Salvación Nacional: Enrique Gómez Martínez
Partido Conservador: David Barguil
Partido de la U: Juan Felipe Lemos Uribe
Partido Liberal: Lidio García

Las parlamentarias tienen, en el año 2026, un significado especial. Con la llegada
del primer gobierno de izquierdas a la Presidencia de la República entramos de
lleno en un esquema gobierno-oposición y el Congreso adquirió una relevancia
que no tenía, y se convirtió en el centro de los debates políticos y en el lugar donde
se dirimen las controversias democráticas. Tanto para gobernar como para hacer
una oposición eficaz se necesitan mayorías parlamentarias y eso lo saben muy
bien las derechas y ahora lo saben también las izquierdas. De ahí que la batalla
por cada voto en las parlamentarias será a dentelladas.

El Pacto Histórico entra pisando fuerte con una lista cerrada, escogida en una
consulta y finamente distribuida entre hombres y mujeres. Tiene, además, las
palancas del Gobierno y la ventaja de haber escogido tempranamente a Iván
Cepeda, el candidato presidencial que puntea en las encuestas. En 2022
sacó 20 senadores y es muy probable que ahora aumente el número.

La segunda lista de las izquierdas es la de la Coalición Alianza por Colombia, más
tirada hacia el centro del espectro político, que puede estar arriba de los diez
senadores y, luego, hay tres listas más en esa corriente que lucharán por obtener
el umbral y poner una bancada en el Congreso, aunque no la tienen nada fácil
porque el umbral estará muy por encima de los 500.000 votos: el Frente Amplio
Unitario, Fuerza Ciudadana y Ahora Colombia.

No se me escapa que la distinción entre izquierdas y derechas es, si se quiere,
arbitraria: es evidente que entre los agrupamientos que llamo de izquierdas hay
parlamentarios que bien caben en las fuerzas de la derecha y veremos igualmente
que entre los partidos de derecha y los Grupos Significativos Ciudadanos también
se mueven líderes políticos con no disimuladas tendencias progresistas.

Las izquierdas comprobaron, no sin amargura, que no basta el poder presidencial.
Aun con todas las prerrogativas que tiene el jefe de Estado en un andamiaje
institucional presidencialista, el Congreso es clave a la hora de los cambios y las
reformas. Ojalá hayan entendido también que no se pueden buscar acuerdos o
forzar votaciones en el Congreso a cualquier costo. La entrega de contratos y
puestos puede resultar demasiado cara para la legitimidad política: así lo vimos en
el escándalo de la Unidad de Gestión de Riesgos y Desastres. Para escapar a estas
realidades tienen que lograr mayorías cómodas y dar una batalla sin cuartel contra
la corrupción.

En las derecha, la fuerza con mayor arrastre es, sin duda, el Centro Democrático. Se ha ganado el puesto haciendo una feroz oposición, con este estandarte se ha montado en la ilusión de que puede llegar el gran número de 25 senadores bajo la
tutela de Álvaro Uribe Vélez, pero las enormes dificultades que ha tenido para
escoger a Paloma Valencia como su ficha presidencial y las grietas que esto ha
dejado en sus filas puede dar al traste con el sueño y, en vez de avanzar, puede
retroceder.

El anclaje de las derechas en poderosos clanes políticos con una larga historia en
el trajinar electoral le ha dado siempre unas holgadas mayorías parlamentarias, y
el Partido Liberal, liderado por Cesar Gaviria, aún con sus agudas divisiones, puso a
lo largo de este siglo poderosas bancadas en las dos cámaras, y lo mismo hicieron
el Parido Conservador, Cambio Radical y el Partido de la U. Pero esto empezó a
cambiar desde el 2018, cuando las izquierdas irrumpieron con importantes
bancadas y en el 2026 la tendencia a declinar de estas fuerzas puede seguir su
curso.

Caso aparte merecen el Movimiento Salvación Nacional y el Partido Verde
Oxigeno, que aspiran a disputarle votos a sus amigos de la derecha. El primero,
acudiendo a la historia de la casa Gómez Hurtado y aferrándose a la mano de
Abelardo de la Espriella; y el segundo, apelando a una alianza de última hora con
Juan Carlos Pinzón y al estridente parlante de Ingrid Betancourt. Veremos si de
verdad De la Espriella y Pinzón juegan a jalonar estas dos fuerzas y a identificar
su aspiración presidencial con estos grupos, pero deben saber que es una apuesta
bastante riesgosa.

Es improbable que alguno de los Grupos Significativos de Ciudadanos (GSC)
logre traspasar el umbral y poner una bancada en el Senado, lo cual significa que
la composición partidaria del Congreso no tendrá muchas variaciones. Los
cambios ocurrirán en la ampliación o disminución de las bancadas. Es en este
terreno donde se librará la gran batalla entre la derecha y la izquierda. Con la
seguridad de que este primer gran pulso electoral marcará el camino hacia la
competencia por la Presidencia de la República.

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