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Lunes 4 de mayo de 2026
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Mauricio Cabrera

Salario mínimo y subsidios VIS

Desde el año 2020 el salario mínimo (SMLV) ha aumentado 62 por ciento mientras que la inflación (IPC) solo ha subido 44 por ciento, contradiciendo todos los análisis simplistas que afirmaban que al aumentar el salario mínimo no se beneficiaba a los trabajadores porque el aumento de los precios se comía los mayores ingresos nominales. De hecho, en términos reales, hoy un trabajador recibe un 17 por ciento más de ingresos que hace cinco años.

Son varias las razones económicas que explican la menor transmisión de los aumentos salariales sobre la inflación, pero quiero resaltar una que es el haber desligado el SMLV de otros precios y costos de la economía. En efecto, en la ley 1955 de 2019 se estableció que todos los cobros, sanciones, multas, tasas, tarifas y estampillas, que se venían incrementando con base en el SMLV, deberían ser calculados con base de la Unidad de Valor Tributario (UVT), cuya variación es similar al IPC.

Sin embargo, hay un precio que sí afecta mucho el ingreso real de los trabajadores y que sigue ligado innecesariamente al SMLV; es el valor de las viviendas para los estratos bajos que reciben subsidio del Estado: la de Interés Prioritario (VIP, con valor hasta 70 SMLV) y la de Interés Social (VIS, con valor hasta 135 SMLV). Es decir que el precio de la VIS y de la VIP ha aumentado mucho más que la inflación.

La situación es todavía más perjudicial para los trabajadores a la vez que lucrativa para los constructores y propietarios de la tierra, porque los costos de construcción de vivienda han crecido menos que el IPC, y muchísimo menos que el SMLV, y además porque ha disminuido el área promedio que hoy entregan los constructores a los beneficiarios de los subsidios a la VIS.

Los costos de la construcción

El DANE publica mensualmente el Índice de Costos de la Construcción de Edificaciones (ICOCED) que incluye datos de todos los insumos utilizados en la construcción de vivienda tales como materiales, equipos, servicios y mano de obra. Lo único que no se incluye en el índice es el margen de utilidad del constructor y el precio de la tierra. Además, discrimina el DANE entre los costos de edificaciones no residenciales y residenciales, y en esta últimas entre los costos de vivienda VIS y no VIS. ¿Qué nos dicen los datos?

Desde el año 2010, el precio de venta de la VIS ha crecido lo mismo que el SMLV, es decir 176 por ciento, mientras que sus costos de construcción solo han crecido 94 por ciento. En pesos corrientes, en el 2010 el precio de venta una casa VIS era de 69.5 millones de pesos, y hoy se vende por 192 millones, valores que en ambos casos corresponden a los 135 SMLV de los respectivos años.

¿Qué ha pasado con el costo de construcción de esa VIS? Suponiendo que en 2010 el costo de todos los insumos y materiales necesarios para construirla (incluyendo el precio de la tierra y el margen del constructor) era igual al precio de venta, hoy con los incrementos registrados en el ICOCED se necesitarían 135 millones de pesos para construir la misma casa.

El gráfico siguiente muestra la evolución de los precios de una VIS (columnas azules) y de los costos de construirla (columnas naranja), así como la diferencia porcentual entre los dos (línea negra), que es el margen adicional que está pagando el comprador, en parte con los subsidios que da el Estado. Como se observa, este margen que suponemos que era 0 por ciento en 2010, ha subido de manera constante en el período (con la sola excepción del año 2021) hasta un 42 por ciento en este año.

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Alguien se está ganando 57 millones de pesos adicionales en cada casa que construye. Y si en Colombia se construyen unas 60.000 viviendas VIS al año, tenemos una utilidad adicional de 3.5 billones de pesos anuales. ¿Quién se está quedando con esa platica?

Solo hay dos posibles explicaciones: o ha aumentado el margen de los constructores, o es el precio de la tierra el que ha subido. Los constructores dicen que sus márgenes se han reducido, o por lo menos no han subido, o sea que los beneficiarios habrían sido los dueños de los lotes. En cualquier caso, es gracias a los subsidios públicos atados al SMLV que se han aumentado las utilidades del negocio. Por eso hay que desligar el precio de la VIS del salario mínimo.

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