Si las elecciones fueran hoy
“Si las elecciones fueran hoy…” es la frase que en las encuestas antecede a las preguntas sobre la intención de voto, y que determina los alcances y limitaciones que hay que tener en cuenta para interpretar los resultados de estas mediciones.
En efecto, más allá de los debates estadísticos, es evidente que las encuestas son solo una fotografía instantánea, no un video en movimiento, del estado de la opinión pública y la intención de voto en un momento determinado. Por eso, sus resultados están influenciados por los acontecimientos más recientes, y lo que hagan las campañas en los próximos meses puede cambiar la fotografía de hoy.
Además, las últimas encuestas de Invamer y el CNC toman la fotografía de un hecho que no va a ser realidad, pues cuando preguntan por la intención de voto para la primera vuelta presentan un abanico de 20 o más candidatos, muchos de los cuales se retirarán o se unirán a otro antes de las elecciones. Por ejemplo, no es acertado incluir en el listado a tres precandidatos del Centro Democrático, o a tres del Frente Amplio de la centro-izquierda, cuando se sabe que esas colectividades están en proceso de seleccionar uno solo que los represente
Lo que muestran las encuestas
Con estas restricciones, las encuestas sí presentan información muy relevante para que los candidatos y sus campañas se ‘pellizquen’ y adecuen sus estrategias si quieren cambiar la foto. Las dos encuestas presentan resultados similares, pero comentaré acá los de la de Invamer, porque deja por fuera de las respuestas a los que han dicho que no van a votar, lo cual da una fotografía más precisa del momento actual.
Si las elecciones fueran hoy… en la primera vuelta, el más votado sería Iván Cepeda con 32 por ciento, muy por encima del abogado del cómplice de Maduro (18 por ciento) y de Fajardo (8.5 por ciento). En consecuencia, serían los dos primeros los que pasarían al balotaje final en junio.
Si se hiciera una suma simple de los votos de los grupos de candidatos que podrían ir a consulta, el Frente Amplio, con Iván Cepeda, seguiría ganando con 35.7 por ciento y mientras que la derecha llegaría a 20 por ciento, sin el abogado, pues él ya rechazó la posibilidad de una consulta. El centro quedaría de tercero, con 18.5 por ciento.
Sin embargo, esas sumas no se dan en la realidad, lo que se demuestra con la pregunta que hizo Invamer en un escenario hipotético de primera vuelta con solo esos tres nombres; el resultado es diferente: Cepeda amplía su ventaja a 46 por ciento, pero Fajardo y el abogado empatan con 25 por ciento cada uno.
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Segunda vuelta y conclusiones
Para la segunda vuelta, la encuesta enfrenta por parejas a estos mismos tres nombres y el resultado es sorpresivo, pues Cepeda gana en todos los escenarios y el abogado pierde en todos, aunque se supone que debería recoger todos los votos de la derecha. En efecto, Cepeda le gana lejos al abogado (59 por ciento vs. 36 por ciento) y Fajardo también le gana, aunque por menor diferencia (52 por ciento vs. 39 por ciento). Si la elección fuera hoy y se enfrentaran Cepeda y Fajardo, habría un voto finish, pues la encuesta muestra un empate técnico dentro del margen de error. (48 por ciento vs. 46 por ciento)
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Tres conclusiones claras. Primera, la intención de voto por Iván Cepeda es mucho mayor que la aprobación del presidente Petro (38 por ciento) y que la gente que se identifica con la izquierda (24.6 por ciento), lo cual significa que hay un grupo significativo que no está de acuerdo con el presidente, pero sí con la necesidad de que Colombia continúe con una agenda progresista y reformista. No lo pregunta la encuesta, pero si hay consulta del Frente Amplio con la centroizquierda, es casi imposible derrotar a Cepeda.
La ventaja de Cepeda frente al abogado indicaría que los votantes le tienen más temor a un candidato de extrema derecha que a uno de izquierda democrática. Lo que sí sorprende es el resultado frente a Fajardo, pues se esperaría que este último recogiera todo el antipetrismo.
Segunda, la extrema derecha está encartada con el abogado, máxime ahora que decidió no participar en la consulta ni en la gran alianza propuesta por Uribe. En primera vuelta tiene cuatro o cinco veces más votos que cualquier competidor de esa tendencia, pero ninguna probabilidad de ganar en la segunda. La coalición del pacto prehistórico no tiene chance, y los candidatos del centroderecha tendrán que definir como se unen para hacerle contrapeso al abogado.
Tercera, si Fajardo pasa a la segunda vuelta, tiene todas las posibilidades de ser el próximo presidente de Colombia por lo que representa y porque la derecha no tendría otra opción que votar por él. Su gran obstáculo es él mismo por su negativa (hasta ahora) de participar en una consulta con los precandidatos del centro ampliado para aglutinar a todos los que quieren superar la polarización que está dividiendo el país.
Como las elecciones no son hoy, Fajardo puede cambiar la fotografía de la encuesta si acepta participar en una consulta con varios precandidatos de los tres centros, incluyendo el centroizquierda y el centroderecha, en la que tiene una alta probabilidad de ganar. Si no acepta la consulta, e insiste en esperar que los demás se le adhieran, el centro llegará dividido a las elecciones y volverá a perder.