Sorpresitas navideñas en el Fomag
Mientras, en fin de año, la mayoría de los colombianos se entrega a los quehaceres y celebraciones navideñas —regalos, novenas, natilla y preparación de la cena—, el Estado parece moverse con el acelerador a fondo. Pasan cosas, muchas de ellas muy cuestionables, pero al final inadvertidas, en medio del jolgorio.
Pondré como ejemplo un caso viejo: la adjudicación de las obras de la fase III de TransMilenio, que incluía la troncal de la calle 26 y tantos dolores de cabeza les causó a los bogotanos. Y pondré uno reciente: la declaratoria del estado de emergencia económica, social y ecológica con la que ayer amanecimos, que implica más tributos para tapar el hueco fiscal de un Gobierno que derrocha sin recato. Una decisión tomada en plena vacancia judicial, como si la apuesta fuera que, por ahora, nadie se pronuncie sobre su constitucionalidad.
En ese mismo clima de movimientos rápidos y de “sorpresitas” navideñas, el Fondo Nacional de Prestaciones Sociales del Magisterio (Fomag), se ha convertido en escenario de una tensión que mezcla recursos millonarios y el control de un sistema enorme.
Antes de ir al fondo, conviene recordar los antecedentes. El Gobierno Petro se dio la pela para implementar un nuevo sistema de salud para los docentes del magisterio, materializado en el Acuerdo 03 de 2024. La promesa era clara: eliminar la intermediación, acabar los trámites eternos, mejorar las redes de servicios y, en general, poner a funcionar un modelo más eficiente, sobre todo en atención y entrega de medicamentos. Pero el aterrizaje fue otro: crecieron las quejas, se multiplicaron las demoras en trámites, la entrega de medicamentos siguió fallando y conseguir o confirmar una cita se volvió, en muchos casos, una carrera de obstáculos. El 16 de diciembre la Procuraduría anunció pliego de cargos y llamó a juicio disciplinario al ministro de Salud, a tres exministros y a otros directivos del Fomag. En paralelo, CAMBIO ha publicado investigaciones sobre lo que ha ocurrido en el Fondo: abogados que ganan de manera recurrente millonarias demandas por fallas en la prestación del servicio y un pago por más de un billón de pesos a operadores del sistema en procesos judiciales en los que el Fondo no fue derrotado en juicio; en otras palabras, una amistosa conciliación.
Tras la salida de Aldo Cadena, el médico y líder gremial Herman Bayona fue nombrado vicepresidente de la Fiduprevisora para el Fomag. Eso ocurrió hace un mes, 30 días en los que Bayona no se ha quedado quieto.
Durante ese mes salió a auditar en territorio. Fue a sedes, escuchó usuarios, revisó qué estaba pasando en la atención y contrastó el discurso del nuevo modelo con lo que de verdad ocurría. De ese recorrido, según lo dicho por él mismo en una entrevista, salió un diagnóstico de tres puntos. Primero, la red no estaba estabilizada y la operación seguía llena de problemas administrativos. Segundo, el descontento se expresaba en un volumen alto de quejas, con un componente dominante: medicamentos. Tercero, aparecieron alertas de irregularidades en procesos que deberían ser transparentes, como la libre elección, donde mencionó denuncias de suplantación en Quindío.
En Antioquia, su auditoría puso el foco en algo aún más delicado: el trato a pensionados y adultos mayores. Dijo haber encontrado maltrato en sedes de atención y describió una escena que retrata el fracaso del modelo en la práctica: afiliados yendo a pedir autorizaciones, un trámite que, en teoría, no debería ser la puerta de entrada y que termina convertido en barrera. Ese hallazgo le sirve para justificar un plan de choque en sedes y para insistir en que el sistema debe responder al perfil real del magisterio, que hoy envejeció y exige otra forma de atención.
Pero el problema parece mayor: facturas radicadas que no estaban contabilizadas, debilidades de supervisión, riesgos de pagos dobles o anticipos mal amarrados, y un esquema de pagos que deja una parte amarrada a auditorías y glosas, lo que alimenta la pelea permanente entre prestadores y el administrador.
En esa misma línea, Bayona anunció medidas que, si se cumplen, tocan nervios sensibles. Dijo que cambiarían la auditoría, que se reforzaría con equipos regionales y que se pondría en marcha un tablero público para que los prestadores vean radicaciones, glosas y pagos, y para cortar de raíz la idea de que alguien “agiliza” desembolsos por debajo de la mesa. Habló de mesas de conciliación para depurar cartera y de un cronograma para legalizar y cerrar la contratación de red, que describió como atrasada. Y en medicamentos, el frente más explosivo, anunció decisiones drásticas en regiones críticas como Bogotá y Antioquia, con cambios de gestores.
Pues bien, ahora vamos a la sorpresita navideña. La presidenta encargada de la Fiduprevisora es Vanessa Gallego. Según documentó La W, Gallego es cercana a John Mauricio Marín, el polémico presidente de la Fiduprevisora, quien salió en medio del escándalo por la implementación del nuevo modelo de salud para los maestros, en mayo del año pasado.
Gallego ha estado vinculada a la Fiduprevisora desde mayo de 2023.
Ayer, varios directivos del Fomag recibieron comunicaciones en las que se les anunciaba la terminación de su contrato. Entre ellos estaba Herman Bayona, quien en un mes ha hablado de irregularidades en la prestación del servicio y en la implementación del nuevo modelo, y cuenta con respaldo en Fecode. Esta columna conoció que la decisión de sacar a ese equipo causó un enorme malestar en el presidente Petro. Y al final de la tarde empezaron a llegar correos en los que se anunciaba reversar la decisión.
Sorpresita navideña que, por ahora, no alcanzó a consumarse. En Fecode aseguran ver la mano del omnipresente Benedetti detrás del intento de sacar a directivos que venían moviendo auditorías y empezando a abrir la caja negra del Fomag.