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Miércoles 6 de mayo de 2026
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Juan Camilo Restrepo

Una posición coherente la de la USO

Ya no por la primera vez, sino por la tercera, la USO ha reiterado coherentemente su posición frente a la política energética: no se opone al fracking, pero sí a que Ecopetrol venda la participación que tiene en el negocio del que es socio con la Oxy en la franja del Permian. Se opone a la congelación de los contratos de exploración y reclama la reiniciación de los proyectos piloto de fracking

Reafirmamos, dice la Unión sindical, “que la venta del Permian es inconveniente para Ecopetrol porque representa el 15 por ciento de la producción y el 10 por ciento de las reservas”.

Y agrega: “solicitaremos al Gobierno otorgar nuevos contratos de exploración de petróleo y gas para asegurar la autosuficiencia energética de Colombia”.

No podía ser más clara la posición de la USO: frente a los dos caprichos repetidos  permanentemente por el presidente Petro, a saber, que hay que vender la participación en el negocio del Permian y que no se deben otorgar licencias para  nuevos contratos de exploración de petróleo y gas, su posición es completamente diferente: debe conservarse lo que le queda a la petrolera en el negocio con Oxy, y lo que es fundamental: que se reanude la exploración de hidrocarburos que este Gobierno suspendió desde el día primero de su mandato. La caída de las reservas a que ha llevado este capricho presidencial es el principal argumento.

Pero ahí no termina la plantada que la USO le hace a Petro. “Consideramos que la transición energética no es sustitución de fuentes en el negocio original de los hidrocarburos sino adición de nuevas de energías limpias renovables”…

Y termina diciendo que: “se deben perforar los dos pozos pilotos de yacimientos no convencionales (fracking), Kalé y Platero, para evaluar desde el punto de vista ambiental y técnico la conveniencia de la implantación de esta técnica que nos pueda garantizar las reservas de petróleo y gas que requiere el país”. 

Es decir, la USO se atrevió a disentir rotundamente de los cánones energéticos de Petro: no a la exploración, venta de la inversión en el Permian y proscripción total del fracking.

La USO habló como lo están haciendo todas las empresas petroleras del mundo, y como debió hacerlo la junta directiva de Ecopetrol que no se atreve a apartarse de las órdenes que recibe del inquilino de la Casa de Nariño. La sumisa junta de Ecopetrol –que debería velar no solo por la suerte del principal accionista de la empresa sino por la de los 250.000 accionistas independientes que tiene Ecopetrol- debería mirar en el ejemplo de independencia que acaba de darle la USO.

El deterioro de todos los indicadores de Ecopetrol -utilidades, reservas, tasa de reposición, inversiones estratégicas venidas al suelo-, se han visto deterioradas, es cierto, en parte por la evolución de los precios internacionales, pero en no poca medida por la actitud subalterna que mantiene frente a la Casa de Nariño. Cuando la misión de esta última no es la de estarle imponiéndole puntos de vista caprichosos de Petro, sino la búsqueda de los mejores intereses de la empresa y del conjunto de accionistas como un todo. 

Los pronunciamientos de la mayoría de los dirigentes de la USO fueron tan contundentes, que Petro se sintió en el deber de convocar una reunión con la directiva sindical a ver si la convencía de lo contrario. Intento fallido. La mayoría de los directivos de la USO se mantuvieron firmes en sus puntos de vista. Y así se vio en la necesidad de reconocerlo Petro. Él, que es tan poco dado a las rectificaciones.

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