Una raya del tigre
Coincidir con la precandidata Vicky Dávila no es algo que me ocurra a menudo. Desde hace un tiempo tengo profundas contradicciones con sus posturas. Sin embargo, debo reconocerle que en algo tiene razón y es en cuestionar al abogado Abelardo de la Espriella. No por ser abogado de Alex Saab y ese universo de oscuridades, sino por la forma en que representó al gran testaferro del chavismo, hoy ministro del polémico gobierno venezolano.
Recordemos porque recordar es vivir. Y en este caso, recordar también es entender cómo el tigre de la ultraderecha colombiana es una de las personas que más oxígeno le dio al régimen venezolano de izquierda.
Vamos a la línea de tiempo. Según el propio De la Espriella, fue abogado de Alex Saab Morán desde 2015, cuando este llegó a sus oficinas en Barranquilla. Incluso siguió conociendo de la defensa del testaferro y ministro del vecino país, después de que este fuera sancionado y acusado penalmente por el gobierno de los Estados Unidos.
Al parecer los honorarios pagados por Saab vendrían de los millonarios recursos que hizo con el hambre de los niños más necesitados del pueblo venezolano. El negocio tenía que ver con la importación y distribución de cajas de comida, muchas de ellas expiradas, destinadas a la alimentación de los menores.
Saab fue arrestado el 12 de junio de 2020 en su avión privado en Cabo Verde. Su defensa alegó inmunidad diplomática. Para darle sustento, el régimen de Maduro lo nombró de manera artificiosa “representante diplomático” y le dio pasaportes extemporáneos. Todo para proteger al hombre que sabía dónde estaba guardado el dinero del régimen. No es un dato menor.
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Por eso, vamos a los registros escritos de ese caso que hablan más que cualquier palabra que pueda decir el precandidato autodenominado tigre. El 16 de febrero de 2022, el tribunal del Distrito Sur de la Florida determinó que se debía levantar el sello de confidencialidad de dos documentos en el caso de Saab, que, hasta ese momento, habían sido secretos dentro del proceso.
Las entradas 25 y 26 del expediente, tienen fecha el 23 de febrero de 2021, es decir casi ocho meses antes de que Saab fuera extraditado a Miami el 16 de octubre del mismo año. El archivo 25 simplemente contiene los detalles para mantener la orden de sellado y confidencialidad. El documento 26, es una notificación “ex parte” realizada por la Fiscalía de Estados Unidos, adicionando hechos que reafirmaban la solicitud de los abogados de Saab, de quitar la orden de fugitivo. Esto para que pudiera venir en sus propios términos a entregarse a la justicia de Estados Unidos.
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En esos documentos se describen algunos pormenores de la colaboración de Saab con la justicia que, según los agentes de Estados Unidos, se reunieron por primera vez con el barranquillero en Bogotá, el 8 y 10 agosto de 2016. No olvidemos esas fechas. Según los registros, en esa reunión Saab entregó a los agentes de la DEA y del FBI, detalles de las operaciones ilegales y los movimientos de dinero para lavar recursos del pueblo venezolano.
Posteriormente, el 28 de noviembre de 2017, otra fecha para recordar, Saab se reunió de nuevo con agentes especiales de la DEA y un fiscal federal adjunto para entregar más detalles. Después de varias reuniones, el 27 de junio de 2018, Saab firmó un acuerdo de cooperación con la DEA y se convirtió oficialmente en un informante activo, comunicándose constantemente con los agentes, aceptando que era una pieza clave de un entramado de lavado de activos y testaferrato para el régimen de Maduro. Admitido por él.
Los documentos revelan que Saab entregó casi 10 millones de dólares a la DEA, como parte de ese acuerdo. Pero frente a la fortuna que amasó saqueando a Venezuela, eso fue apenas simbólico, casi una menuda.
El 4 de abril de 2019, Alex Saab, con su abogado estadounidense, se reunió en Europa con agentes de la DEA y fiscales del Departamento de Justicia. Allí recibió un ultimátum: debía entregarse en el Distrito Sur de Florida antes del 30 de mayo de 2019. Si no lo hacía, perdería su condición de cooperante y sería acusado penalmente y buscado para su captura. Así fue.
Ahora bien, volvamos a las fechas que les dije que no olvidaran. En las reuniones del 8 y 10 de agosto de 2016 y la del 28 de noviembre de 2017, en las que Saab detalló sus operaciones de lavado para el régimen de Maduro, los documentos desclasificados señalan que estuvo acompañado de su “abogado colombiano”. Ya Saabemos quién.
Esa mención viene con una nota al pie que casi pasa inadvertida. La letra pequeña revela un hallazgo mayor y es que identifica a ese abogado como la misma firma que, el 25 de julio de 2019, el mismo día en que Saab fue acusado y sancionado por la OFAC, emitió un comunicado de prensa defendiéndolo. El expediente incluso adjunta ese comunicado como “Anexo 1 - DE 24”, que es el pronunciamiento oficial de De la Espriella Lawyers Enterprise, traducido al inglés.
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Los documentos desclasificados muestran que Abelardo de la Espriella sabía, por boca de su cliente, de las actividades ilícitas de Saab y su conexión con el régimen de Maduro desde agosto de 2016. Aun así, lo defendió en estrados y en medios de comunicación todos estos años como si fuera un empresario honesto injustamente acusado.
Pero sigamos con la línea de tiempo, porque después de esas reuniones con la DEA y el FBI, es que esto se pone mejor. Recordemos que, en la madrugada del 24 de septiembre de 2018, autoridades colombianas y de Estados Unidos tenían listo el operativo para capturar a Saab en Colombia.
El plan fracasó. La razón: Eddie Pinto Rúa, policía de la Dijín que investigaba a Saab por encargo de la DEA, alertó a una abogada de De la Espriella Lawyers sobre la inminente captura. Pinto Rúa, que trabajaba en la sala de interceptaciones “Rojo” del SIU-Dijín, les entregó detalles sensibles de la investigación a los abogados y reveló que, además de lavado de activos, Saab era indagado por terrorismo y por apoyar al grupo terrorista Hezbolá.
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El policía Pinto Rúa fue condenado por soborno. Aceptó que recibió un iPhone de los abogados de De la Espriella Lawyers a cambio de la información filtrada. Por esto pagó con cárcel, pero los abogados que entregaron la dádiva nunca fueron procesados. Y la información ayudó a que Saab se volara y no fuera capturado. Espriella fugaz.
La historia sigue. El 1° de junio de 2020, Bruce Bagley, profesor de la Universidad de Miami y experto en prevención de lavado de dinero, se declaró culpable en un tribunal federal de Nueva York. Pasó de la teoría a la práctica, lavando tres millones de dólares para Alex Saab entre 2017 y 2019.
Bagley confesó que el gobierno le confiscó 300.000 dólares, su comisión por facilitar las transferencias en Miami. Los restantes 2,7 millones los transfirió a un co-conspirador identificado como Jorge Luis Hernández Villazón, alias Boliche.
Según una investigación de Gerardo Reyes en Univisión, varias fuentes aseguran que Boliche usó parte de ese dinero para pagar abogados de Saab, que buscaban acercamientos con las agencias de Estados Unidos. Los abogados han negado esta versión. Sin embargo, Abelardo de la Espriella ha admitido que recibió millonarios honorarios de Saab y de su socio Álvaro Pulido, aclarando que “fueron debidamente reportados a las autoridades”.
Dos datos llaman la atención. Primero, que Boliche es un exnarcoparamilitar vallenato que, según una reciente investigación liderada por el FBI en Tampa, Florida, se presentaba como colaborador de agencias federales como la DEA y el FBI. Por eso el 17 de junio, fue detenido por solicitar pagos superiores al millón de dólares a narcotraficantes con procesos de extradición pendientes, con la promesa de intervenciones legales que en la práctica nunca se realizaban.
En esto es importante resaltar que La Nueva Prensa divulgó una foto reciente en la que Boliche, con camisa rosada, ocupa el lugar principal en la sala de juntas de las oficinas de De la Espriella Lawyers. A su lado, de pie, el hoy precandidato presidencial le apoya la mano en el hombro sonriente. En la mesa aparecen también el exarquero paraguayo José Luis Chilavert y otra persona no identificada.
Finalmente, como he señalado en el pasado, dentro de la demanda civil que Abelardo de la Espriella interpuso en Estados Unidos en febrero de 2018 contra el periodista Daniel Coronell por una columna titulada ‘El avión’, uno de los dos testigos que presentó para intentar demostrar el supuesto daño a su reputación fue el profesor Bruce Bagley. La demanda la tuvo que retirar dos años después.
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Pero esos hechos ahora demuestran que Abelardo de la Espriella no solo conocía muy bien a Bagley y a Boliche, sino que también, por las reuniones en las que acompañó a Saab en 2016 y 2017 con la DEA, sabía que los dineros y actividades de su cliente venían del blanqueamiento de capitales y saqueo de Venezuela.
Pese a que todas las pruebas apuntaban al papel de Saab como principal testaferro de Nicolás Maduro, y después de pasar dos años detenido por conspiración para cometer lavado de dinero, este fue excarcelado en diciembre de 2023. No por inocente, porque nunca lo fue, sino gracias a un canje político entre los gobiernos de Venezuela y Estados Unidos, que permitió la liberación de una veintena de extranjeros y nacionales detenidos en Caracas, entre ellos diez estadounidenses.
Tras ese triunfal regreso del testaferro del régimen, el 18 de octubre de 2024, el presidente Nicolás Maduro nombró a Alex Saab ministro del Poder Popular para la Industria y Producción Nacional. Un triunfo para el gobierno de izquierda de Venezuela, en parte gracias a la ayuda del abogado y hoy precandidato presidencial de la ultraderecha colombiana, Abelardo de la Espriella. Por eso conviene seguir observando las rayas del tigre. Porque cada una revela a quién ha servido y cómo lo ha hecho. Aunque este intente tapar todo eso con amenazas y rugidos.
@yohirakerman; [email protected].