Saltar a contenido
Miércoles 6 de mayo de 2026
Imagen de perfil de Juan Camilo Restrepo
Juan Camilo Restrepo

¿Cómo se entiende lo de Venezuela?

A medida que pasan los días, las dificultades para entender qué pasa exactamente en Venezuela se hacen más difíciles de entender.

¿Cuál es exactamente el alcance del protectorado que sobre el bravo pueblo han impuesto Trump y Rubio?  ¿Adónde quieren llegar?

No deja de ser desconcertante que frecuentemente veamos fotografías por estos días en las que se observan a la presidente encargada D. Rodríguez, a su hermano el presidente de la Asamblea Nacional, y al inefable Diosdado Cabello, hablando mal de Trump, viajando a Washington (¿a recibir instrucciones?), entrevistándose con los altos jerarcas del Gobierno de los Estados Unidos, y al mismo tiempo liberando a cuentagotas a las centenas de presos políticos que el Gobierno de Caracas sigue teniendo como en los más oscuros días de Maduro. 

Hay una ambigüedad en todos esto: se ha dicho entre dientes que al Gobierno de Trump lo que le interesa es el petróleo venezolano, que el producido de sus ventas externas seguirá controlado por el departamento del Tesoro en cuentas especiales y que, aunque propiedad del pueblo venezolano, no hará parte de la contabilidad oficial del tesoro publico de Venezuela. ¿Es esto cierto? ¿Es aceptable? ¿De qué rentas va a vivir y a disponer el Gobierno de Caracas en los tiempos venideros si al mismo tiempo se monta en Washington un ministerio de Hacienda paralelo?

¿Puede el Gobierno Trump echarle impunemente mano a la principal renta que tiene y seguirá teniendo en los tiempos venideros el Gobierno de Venezuela? Las reservas de oro del banco central de Venezuela -una de las más altas del mundo-, ¿quién las manejará en adelante?

La soberanía de nuestro vecino no solo quedó echa añicos con la operación de bombardeo en el valle de Caracas que dio con los huesos de Maduro en una penitenciaría de Nueva York, sino con este zarpazo de los procónsules de los Estados Unidos sobre la economía venezolana.

De qué arbitrariedades vamos a ser testigos en los meses venideros cuando -según lo ha dicho Trump- Estados Unidos va a recuperar las tierras y las rentas que mediante contratos petroleros de concesión se firmaron con empresas petroleras venezolanas.

¿En qué van a quedar las nacionalizaciones de la industria petrolera que tuvieron lugar en los tiempos de Carlos Andrés Pérez a comienzos de los años setenta del siglo pasado? 

¿Quién va a decidir sobre la manera como todo este complejo asunto se resuelve? ¿La troika de los hermanos Rodríguez y Diosdado que aparentemente dejó el director del protectorado mandando en Caracas, o alguien distintito? ¿Y cuándo?

Uno de los signos más evidentes de la arbitrariedad de Trump y Rubio se vio cuando estos dijeron que la señora Rodríguez tenía más autoridad y acogida en Venezuela que cualquier otro personaje, y que por lo tanto la dejaban al mando del timón hasta nueva orden. 

¿En base a qué evidencia dicen esto, cuando ya se sabe que en las últimas elecciones Maduro sacó menos del 30 por ciento de las actas (nunca reveladas), mientras que la dupla Corina-González sacó más del 70 por ciento de los votos legítimos de los venezolanos?

En fin, el protectorado Trump-Rubio sobre Venezuela está marcado por una gigantesca ambigüedad. No es solo cómo se van a manejar las exportaciones de crudo del vecino país: es el engranaje todo de cómo funcionará Venezuela de ahora en adelante lo que está en las tinieblas.

Finalización del artículo