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Lunes 4 de mayo de 2026
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Marisol Gomez

El chavismo y el ELN, una relación herida de muerte

Todo indica que Venezuela dejará de ser el territorio seguro que ha sido para el ELN, y también, claro está, para quienes comandan la disidencia de las Farc conocida como Segunda Marquetalia.  

Y no solo porque, como lo confirmó el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, un tema clave del encuentro entre los presidentes Donald Trump y Gustavo Petro —el próximo 3 de febrero— será la cooperación de Estados Unidos con Colombia para el combate al ELN y los demás grupos armados ilegales que actúan en la frontera colombo-venezolana. También, porque, en la reunión que sostuvieron la semana pasada, el director de la CIA, John Ratcliffe, y la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, hablaron expresamente de impedir que ese país sea “refugio seguro para los adversarios de Estados Unidos, especialmente narcotraficantes”.

No es un asunto menor que haya sido el jefe de la inteligencia estadounidense el primer funcionario de ese país en reunirse personalmente con la presidenta interina de Venezuela. Ese hecho habla por sí solo de la presión que hay sobre el chavismo para que combata a quienes Estados Unidos identifica como narcotraficantes, y más recientemente, como “narcoterroristas”.

En suma, y según estos hechos, estaríamos frente a una reconfiguración estructural de las estrechas relaciones entre el ELN y la cúpula chavista, que quedan heridas de muerte por las presiones de Washington sobre Delcy Rodríguez y sobre el poder político y militar de Venezuela.

Sobre la mesa está un eventual inicio de operaciones militares conjuntas de Estados Unidos y Colombia contra el ELN y el resto de las organizaciones armadas ilegales que usan la frontera con Venezuela como trinchera y base logística, pero, además, están los ataques del propio chavismo contra jefes guerrilleros y disidentes del proceso de paz con las Farc que hasta ahora había protegido.

Y esto significa, ni más ni menos, el fin de Venezuela como retaguardia estratégica segura para jefes del ELN como ‘Antonio García’, ‘Pablo Beltrán’ y ‘Pablito’, que encabezan la lista de los mencionados en distintos momentos por el Ministerio de Defensa como guerrilleros que se han escondido en el vecino país o han ido y venido sin ningún problema entre Venezuela y Colombia.

Y, también, para la dirección de la Segunda Marquetalia. ‘Iván Márquez’ sigue en el radar de las autoridades a pesar de la incertidumbre que hay sobre si está vivo o muerto. El último video de ‘Márquez’ se conoció hace ya un año y ocho meses —el 11 de mayo de 2024—, cuando apareció leyendo un discurso para un ‘Foro Binacional’ que tuvo lugar en Puerto Carreño (Vichada), zona fronteriza con Venezuela.

Incluso si parte del régimen chavista sigue apoyando a los jefes guerrilleros, estos ya no podrán andar a sus anchas por Caracas o vivir seguros en las fincas de los llanos venezolanos, como lo hacían hasta el 3 de enero, cuando Estados Unidos capturó a Nicolás Maduro durante una operación militar relámpago en Venezuela.

El propio indictment contra Maduro en Estados Unidos —por narcotráfico, narcoterrorismo y posesión de armas automáticas— menciona al ELN y a las disidencias de las Farc como los principales productores de la cocaína que, según la acusación, traficaba el chavista.

Además, uno de los cinco coacusados que figuran en el indictment contra Maduro es Ramón Rodríguez Chacín, exministro del Interior y de Justica de Venezuela, exgobernador del estado de Guárico y conocido por ser el principal enlace del régimen chavista con las guerrillas colombianas.

El ministro de Defensa de Colombia ha dicho que los jefes del ELN que permanecían en Venezuela se estarían atrincherando en el Catatumbo, donde se vive una nueva escalada de violencia y una emergencia humanitaria por los enfrentamientos entre esa guerrilla y el Frente 33 de las disidencias de las Farc por el control de ese corredor estratégico.

Nadie duda de que ese conflicto, que estalló hace año, en vísperas de la segunda llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, está relacionado con los acontecimientos en Venezuela.

El ministro Pedro Sánchez también ha advertido que las fuerzas de seguridad colombianas deben estar atentas a las reacciones que pudiera suscitar en el ELN su pérdida de espacios en el territorio venezolano. Esa guerrilla, señaló el ministro de Defensa, “va a intentar mostrar su poder cobarde a través del terrorismo”.

Y aunque es impredecible lo que producirá la nueva situación a corto, mediano o largo plazo, lo que sí es un hecho es que en las actuales circunstancias tanto el ELN como la Segunda Marquetalia son hoy más vulnerables que antes del 3 de enero.

La presión estadounidense, de hecho, ha llevado a escenarios impensables, como que el Gobierno chavista se esté convirtiendo en el ejecutor de los planes de Trump para Venezuela, o que un ‘rebelde’ y “antiimperialista” como Petro esté evaluando operativos militares conjuntos con Estados Unidos para atacar al ELN.

Finalización del artículo