La violencia según Petro: qué dicen las cifras y qué no
En su discurso en la Plaza de Bolívar del pasado 7 de enero, el presidente Gustavo Petro decidió, una vez más, atacar a los medios de comunicación. En sus primeros cinco minutos dijo, haciendo referencia a la violencia que continúa en Colombia, que los “medios y sus propietarios no nos ayudan” a mostrar cómo se ha disminuido durante su gobierno. Luego pasó a explicar por qué él considera que su política de drogas ha sido más exitosa de lo que se le reconoce no solo en Colombia sino sobre todo en Estados Unidos por parte de la administración de Donald Trump. Dijo, por ejemplo, que el crecimiento de cultivos de hoja de coca del Gobierno Duque fue del 100 por ciento en todo su periodo y que los récords de incautación de 2.800 toneladas de cocaína es un logro de su gobierno.
Aceptemos entonces la invitación del presidente Petro para analizar las cifras más allá de los discursos encendidos en la Plaza de Bolívar. Comienzo recordando que hace más de un año, el 25 de mayo de 2024, publiqué en CAMBIO una columna titulada ‘Dudas con las estadísticas de homicidios’ en la que explicaba un cambio metodológico en la medición de homicidios: desde 2023, la Policía y el Ministerio de Defensa dejaron de contar como homicidios algunas muertes causadas por terceros —como las ocurridas en operaciones de la fuerza pública, las consideradas “sin intención” o aquellas con duda de suicidio—, rompiendo una serie estadística consistente desde 1952. Medicina Legal, en cambio, sigue registrando todas las muertes violentas y deja su calificación (si fue intencional o no) a fiscales y jueces. Ese ajuste explica la diferencia creciente entre cifras oficiales del Ministerio de Defensa, menos homicidios, y de Medicina Legal, más homicidios.
Sigamos. Alega el presidente Petro que los “medios y sus propietarios no le ayudan” a mostrar la reducción de la violencia. Lo primero es que los medios, con el perdón del presidente, no están para ayudarle a los gobiernos de turno en las narrativas que les interesan. Lo segundo es que las cifras cuentan otra historia, una de estabilidad de la violencia y no de mejoras sustanciales, como Petro quiere que se diga. El profesor Hugo Acero, experto en asuntos de seguridad, ha recopilado en este texto algunas cifras de violencia en el país. Muestra que a siete meses de terminar el Gobierno Petro, las principales cifras de seguridad se mueven hacia un deterioro frente a las metas oficiales.
En homicidios, por ejemplo, el país pasó de 13.536 casos en 2022 a más de 13.800 en 2025 según el Ministerio de Defensa, “lo que hace inviable cumplir la meta de reducir la tasa a 24,4 por cada 100.000 habitantes en 2026” que establecía el Plan Nacional de Desarrollo. Con las cifras de Medicina Legal —que como expliqué arriba, son más completas y fiables— el panorama es aún peor: los homicidios suben de 13.939 en 2022 a cerca de 15.000 en 2025, un aumento del 7,8 por ciento. En conjunto, dice el profesor Acero, el aumento de muertes violentas pone en entredicho el objetivo de ‘Colombia, Potencia Mundial de la Vida’.
En otros delitos entre 2022 y 2025 se registran alzas fuertes en: extorsión (+31 por ciento), secuestro extorsivo (+345 por ciento, de 121 a 418 casos), terrorismo (+79 por ciento), delitos informáticos (+14 por ciento), delitos sexuales (+19 por ciento) y violencia intrafamiliar (+22,6 por ciento). En 2025, además, se disparan indicadores del conflicto: confinamientos (+16,7 por ciento), ataques a misiones médicas (+55 por ciento), desplazamiento masivo (+95,3 por ciento), ataques a infraestructura civil (+101,3 por ciento) y a la fuerza pública (+85,6 por ciento). Sí, cuenta Acero, hay algunos indicadores que mejoran: hurtos, lesiones personales y uno clave: los homicidios de líderes sociales. Tampoco hay buenas noticias con los grupos armados ilegales, que crecen de forma significativa: el Clan del Golfo se duplica (+107 por ciento), las disidencias de Iván Mordisco se multiplican (+361 por ciento), el ELN aumenta y la Segunda Marquetalia también se expande. Hago acá un reconocimiento que es importante: las masacres, que siguen allí, sí han disminuido: en el Gobierno Duque, fueron 94 anuales en promedio, en el gobierno Petro se han reducido hasta las 76.
En todo caso, ¿es esta la radiografía estadística de un país en el que la violencia realmente se ha disminuido de manera significativa? No lo creo, y lamento que al presidente Petro le moleste. En cuanto a sus argumentos por las cifras de cultivos de coca, diré que no es cierto que en el Gobierno Duque las cifras de cultivos de coca crecieron 100 por ciento. Sí: crecieron 36 por ciento entre 2018 y 2022, lo que también es un desastre. En el primer año completo de Petro, 2023, el aumento fue menor: 10 por ciento. Y de 2023 a 2024, volvieron a crecer un 3 por ciento: 261.000 hectáreas cultivadas en 2024, versus 253.000 reportadas en 2023. Falta ver las cifras de 2025 para cerrar el panorama de su periodo. Lo que sí creo que puede afirmarse es que Duque y Petro (y Santos después del acuerdo de paz de La Habana) han fracasado estrepitosamente en combatir el problema de las drogas de uso ilícito.
Finalmente, si la estrategia del presidente Petro contra el narcotráfico ha sido tan exitosa, ¿por qué volver al glifosato con fumigación terrestre o con drones? Sí, compararse con Duque muestra una desaceleración del crecimiento de los cultivos (crecimiento que viene desde 2014) durante este gobierno, pero no creo que sea para salir a celebrar y a cobrar en la Plaza de Bolívar.