Los indecisos en las elecciones
Las dos últimas encuestas electorales conocidas, la de Guarumo y la del CNC para la revista CAMBIO, confirman algunas de las tendencias que ya se conocían, pero también muestran algunos cambios significativos, así como algunos hechos nuevos. Es nuevo que haya subido la aprobación del presidente Petro, posiblemente por el impacto del gran incremento del salario mínimo en los 2.5 millones beneficiados y sus familias.
Iván Cepeda sigue siendo el favorito tanto en la primera vuelta como en todos los escenarios de la segunda, aunque, en esta, la distancia con Paloma y el abogado se ha disminuido por el notable incremento de los indecisos, que es uno de los cambios significativos.
Por el contrario, en esa segunda vuelta Cepeda aumenta la diferencia con Fajardo, quien aparece estancado en las encuestas. Sin embargo, un hecho nuevo es la medición de la intención de voto en las consultas, y aunque, al escribir esta columna, todavía hay muchas dudas sobre si se va a hacer la consulta del centro, hay datos interesantes para analizar.
Si el centro se uniera
La encuesta del CNC pregunta por la intención de voto para la primera vuelta en un escenario en que estarían todos los candidatos que se han inscrito a las dos consultas ya definidas y los que, o ya han decidido que van solos a primera vuelta, o están decidiendo si participan en una consulta.
El resultado, que no es sorpresa, es que Cepeda ganará la consulta del Pacto Amplio y sacará la mayor votación en la primera vuelta, por lo que tiene seguro su paso a la segunda vuelta. Como analizó la revista CAMBIO, la sorpresa en esta medición son los candidatos del centro, pues si se unen sacarían más votos que la suma de los nueve candidatos de la consulta de la derecha y, podrían disputarle al abogado el paso a la segunda vuelta.
En efecto, la suma de los votos de Fajardo, Claudia López, Murillo y Armitage (faltando los de Cristo, que no fue medido) es el 14.6 por ciento de los votantes, mientras que el abogado alcanza el 15.5 por ciento, una diferencia que está dentro del margen de error. Por su parte, la suma de los votos de Paloma, Vicky, Galán, Oviedo, Peñalosa, Pinzón Gaviria, Cárdenas y Luna solo llega al 13 por ciento.
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Es claro que estas sumas aritméticas no se traducen automáticamente en votos para la primera vuelta por el ganador de cada consulta. Por ejemplo, es dudoso que los militantes del Nuevo Liberalismo que votarían por Galán en la consulta, vayan a votar por Paloma o Vicky en la primera vuelta. La misma duda existe respecto de otros votantes como los de Peñalosa, Gaviria o Luna, para no mencionarlos a todos. Los candidatos que participan en la consulta sí tienen la obligación legal de apoyar al ganador, pero sus votantes no, salvo los que hayan sido elegidos al Congreso, pues serían acusados de doble militancia si no lo apoyan.
Precisamente porque las sumas de los votos individuales no son iguales a los votos del ganador, cuando el CNC pregunta por la intención de voto en el escenario en que ya participa solo Paloma Valencia como ganadora de la consulta de la derecha, obtiene menos votos que la suma de los participantes, solo el 7.7 por ciento. Cepeda y el abogado se mantienen en cifras similares a las del otro escenario (33.4 por ciento y 16 por ciento, respectivamente), pero los resultados del centro si cambian significativamente.
En este escenario, los votos de Fajardo y Claudia sumarían casi 20 por ciento, superando al abogado ya por encima del margen de error. En otras palabras, si se realiza la tercera consulta y estos dos candidatos se unen con Cristo, Murillo o Armitage, tendrían asegurado el paso a la segunda vuelta. Además, porque es válido suponer que una parte importante de los indecisos optaría por esta alternativa que evita la polarización.
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El poder de los indecisos
El hecho más novedoso de las dos encuestas es el alto porcentaje de indecisos que responden que no votarían por ningún candidato, o que todavía no saben por quién lo van a hacer. Esto sucede en las tres elecciones que se van a realizar: la de las consultas el 8 de marzo, la primera vuelta el 31 de mayo y la segunda vuelta el 21 de junio.
En promedio de las dos encuestas, un 30 por ciento de los votantes no participarían en ninguna de las dos consultas que ya están definidas; es muy posible que si se hace una tercera consulta este porcentaje disminuya. Sorprende que según el CNC entre el 20 por ciento y el 25 por ciento de los que dijeron que si iban a votar en la consultas, digan que no votarían por ninguno de los candidatos inscritos.
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En la primera vuelta, un promedio del 22 por ciento de los votantes todavía no sabe por quién hacerlo, y en la segunda vuelta ese porcentaje se sube al 34 por ciento. Es un claro indicio de que una buena parte de los colombianos no están convencidos de cuál es el mejor candidato, y que esos indecisos pueden llevar a resultados inesperados en las próximas elecciones.
Los porcentajes de indecisos que se presentan en el cuadro anterior para la segunda vuelta son el promedio de los distintos escenarios que miden las dos encuestas y que se presentan a continuación.
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Como se dijo al principio, en la segunda vuelta Cepeda gana contra todos los otros candidatos, pero lo sorprendente es que en todos los escenarios el candidato desconocido del ‘no sabe /no responde’ ocupa el segundo lugar, siempre por encima del 30 por ciento o muy cerca de este porcentaje en el caso de Cepeda contra el abogado.
Los indecisos pueden definir quién será el próximo presidente si las campañas de los distintos candidatos identifican las razones que pueden motivar su decisión. Una hipótesis muy probable es que, si se realiza una tercera consulta entre los candidatos del centro, el porcentaje de indecisos puede disminuir.