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Lunes 4 de mayo de 2026
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María Jimena Duzán

El circo de Roy

A Roy Barreras hay que reconocerle que es un político tremendamente hábil, de esos que fuman bajo el agua. Su última hazaña es de no creer: en cosa de días, convirtió la gran consulta de la izquierda prevista para este 8 de marzo en un circo en el que el dueño del espectáculo es él.

Con la tesis de que todo lo que está haciendo es concertado con el presidente Petro, Roy Barreras presentó su precandidatura a la consulta dentro de la coalición de centro izquierda. Su objetivo no era otro que el de medirse con Iván Cepeda, el candidato del pacto histórico que venía de sacar casi dos millones de votos en la consulta de octubre. Él tenía sus planes bien montados. En una entrevista que le hice para mi podcast me habló de que podía poner más de dos millones de votos y que si eso sucedía le iba a dar la pelea a Iván Cepeda. Roy es un animal político que se mueve en varias aguas y que es capaz de mostrarse como un intelectual que se preocupa por la inequidad y por las causas sociales, mientras arma acuerdos clientelistas de gran calado. Yo diría que es un político muy interesante, pero muy ambicioso. 

Lo cierto es que lo que comenzó como un ejercicio democrático se está convirtiendo en un circo. Cuando empezaron a salir las primeras encuestas y Roy no aparecía ni con el 1 por ciento, se fue lanza en ristre contra estas mediciones y empezó recibir apoyos non sanctos por parte de clanes políticos como los Besaile. Hace poco presentó de asesor de campaña al controvertido y polémico Xavi Vendrell, un catalán muy cercano a la exesposa de Petro que estuvo muy presente en la campaña del presidente. Hace unos meses, en una investigación que hice para CAMBIO, Vendrell me confirmó que había recibido 500 millones de pesos de Pitufo, -reconocido en el bajo mundo como el zar del contrabando-, para la campaña de Petro. Aunque ese dinero fue devuelto al contrabandista, una vez Augusto Rodríguez le informó a Petro quien era el Pitufo, Vendrell quedó expuesto. En una conversación que tuve con Roy Barreras, me dio a entender que Vendrell había sido enviado a su campaña por el presidente como una muestra de apoyo a su nombre. Sin embargo, luego de que el Consejo Nacional Electoral, un organismo politizado que hace mucho no falla en derecho, decidió sacar de la consulta a Iván Cepeda, su principal rival, las cosas volvieron a cambiar. Petro le dió su apoyo a Iván Cepeda y dejó solo a Roy con sus Vendrelles. En su cuenta de X, el presidente llamó a sus huestes a que no votaran la consulta sino a las listas del Congreso.

La decisión del CNE que sacó a Iván Cepeda de la consulta es arbitraria, produjo la reacción de varios de los precandidatos como Camilo Romero y Juan Fernando Cristo que se bajaron de la consulta de izquierda porque consideraron que era absurdo hacer este ejercicio sin el candidato del Pacto. El único que no dijo ni mú fue Roy Barreras y por el contrario salió en las redes a mostrar fotos de él con el ministro Benedetti y con el propio presidente para demostrar que su amañada consulta iba porque iba.

Pero aquí no termina este circo. El CNE no solo sacó a Cepeda de la consulta aplicando sin merced todo el código electoral sino que sorpresivamente le abrió la puerta a Daniel Quintero, el exalcalde de Medellín que se había retirado a destiempo de la consulta de octubre. En enero había intentado meterse en la consulta de la izquierda por firmas y en ese momento la registraduría le preguntó al CNE si se podría hacer esa vuelta y ante la falta de respuesta el registrador decidió que Quintero no se podía inscribir por firmas. No obstante, hace unos días el CNE le dio luz verde al exalcalde de Medellín para que se presentara como candidato por AICO, un partido indígena que reparte avales como si fueran dulces. Como me dijo una fuente, “Roy necesitaba la entrada de Quintero para que este circo no se viera tan amañado y el CNE le hizo el milagrito”.

Basta ver el tarjetón de la consulta en la que está Roy para concluir que se trata de una consulta amañada, hecha para que Roy la gane. Con excepción de Quintero, sus contrincantes son ilustres desconocidos y es evidente que fueron puestos ahí para armar la farsa. Dos de los precandidatos que aparecen en el tarjetón son avalados por Fuerza, su partido. El primero es Héctor Elías Pineda, un barranquillero de izquierda que perteneció al M-19 y que fue constituyente por la Alianza Democrática M-19, en 1991. La otra precandidata es aún menos conocida, Marta Viviana Bernal Amaya, una joven abogada que se presenta en las redes como una mujer que quiere llegar a ser “la presidenta de hierro”.

El tercer candidato es Edison Lucio Torres del PTC, el partido de los Trabajadores que fue una escisión del Moir al que pertenece el actual presidente de la CUT, Fabio Arenas. No obstante luego de que se conoció el tarjetón, el Consejo de Estado le quitó la personería a ese partido. “Roy me llamó hace unos días para decirme que si quería asumir la representación de las bases populares y de las ideas progresistas en esta consulta ante la posibilidad casi inminente de que Cepeda fuera sacado de la consulta y yo de inmediato acepté”, me dijo uno de ellos.

Está claro que Roy no los llamó para que representaran a los que no tienen voz sino para que le sirvieran de payasos para su circo. 

La decisión de Roy Barreras de seguir adelante con la consulta, pese a que ya no está Iván Cepeda, también legitima hasta cierto punto todas las arbitrariedades que el CNE ha hecho en contra del partido del presidente Petro, un grave precedente que nos va a costar mucho. Sucede que el CNE, que casi nunca argumenta sus decisiones, ni responde a tiempo peticiones de la registraduría, argumentó que Cepeda no podía participar en la consulta interpartidista porque incurriría en doble militancia ya que la consulta de octubre la ganó en representación de otro partido que era el Polo democrático.

Si el CNE no se hubiera demorado tanto en decidir si el Pacto Histórico era un partido o una coalición, si no hubiera sido tan inflexible como lo fue y no hubiera sometido al Pacto Histórico a una incertidumbre de varios meses, Iván se hubiera presentado en octubre como candidato del pacto y el argumento de la doble militancia no tendría asidero. Sin embargo, nada de eso pasó porque la estrategia del CNE era la de someter al Pacto y a su candidato a la incertidumbre y al desasosiego para forzarlo a que cometiera errores y así poder sacarlo de la consulta del 8 de marzo. Ni siquiera le pidieron a uno de sus magistrados Álvaro Hernán Prada, quien tiene un proceso en la Corte Suprema por manipulación de testigos en el que la víctima es Iván Cepeda, que se declarara impedido. Tampoco les importó que uno de los conjueces hubiese trabajado en el bufete de Abelardo de la Espriella. Le aplicaron todo el Código Electoral al Pacto pero fueron flexibles con los demás, especialmente con Daniel Quintero, a quien revivieron políticamente. 

Repito, nada de esto es culpa de Roy Barreras, ni más faltaba, pero no se puede negar que estas decisiones arbitrarias le han permitido a Roy armar su propio circo y una consulta de yo con yo. Y, a diferencia de otros candidatos, que han hecho lo mismo, como Claudia López, las implicaciones de esta consulta de Roy -que seguramente ganará-, en la construcción de un frente más amplio de centro izquierda pueden ser desastrosas porque apuntan a dividir en lugar de concitar. 

Roy no montó este show para ser vicepresidente de Iván Cepeda. Él va por la Presidencia y está en todo su derecho. Ojalá su ambición por llegar al poder no le nuble el pensamiento.

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